Elegimos (reflexiones)

Publicado por Diesel el 27 de abril de 2017.
Uno de los principales derechos fundamentales y democráticos de la humanidad es que los hombres y las mujeres tenemos (aunque en muchos países todavía no se haya conseguido) la libertad de elección. ¿Qué es la libertad de elección? Según cierto "Diccionario Filosófico" que encuentro en Internet: "El concepto de elección libre no es la «inversión» que la conciencia de un sujeto operatorio imprime al proceso determinista que le impulsa a inclinarse por una alternativa entre otras posibles; pues un tal determinismo tendrá lugar, a lo sumo, a una escala distinta de aquella en la que se configuran los actos de elección. Entendido a escala adecuada, el concepto de «elección» formula (o describe) la situación fenomenológica de la conducta de un sujeto (sobre todo, cuando se la analiza con ética) que, tras haber recorrido una trayectoria lineal (dibujada en el espacio ético teórico desde el que la analizamos) llega a un punto de bifurcación o diversificación de esta trayectoria lineal y, después de oscilar, titubear, explorar las nuevas trayectorias alternativas que se le abren, se inclina por una de ellas. Lo que llamamos «elección» podría entenderse simplemente como un modo de describir este «intervalo» de oscilación, titubeo o exploración. En este sentido cabe admitir que la «elección no es ilusoria», puesto que al utilizar este término estamos describiendo un episodio que tiene efectivamente lugar en un proceso que hemos analizado aunque sea a través de coordenadas artificiosas. La libertad positiva no habrá que ponerla en la elección. Sabemos que una de las alternativas (junto con las disposiciones del sujeto) ha de «atraer», con más fuerza que las otras, al sujeto proléptico, a fin de evitar la situación del asno de Buridán; que este «mayor peso» se haga notar a través de un «razonamiento disyuntivo» (ante tres alternativas A, B, C, abiertas en una trayectoria global Q, si A y B son estimadas como inadecuadas, habrá que «escoger» C como «auténtica» prolongación o continuación de la trayectoria Q) no suprime su influjo determinista. Ahora bien: que la libertad positiva no pueda ser atribuida a la elección no significa, como tantos piensan, que hayamos de considerar a la libertad como una mera ilusión. De lo que se trata es de intentar «poner la libertad» en otra parte. ¿Dónde? Nuestra respuesta es ésta: en la persona, globalmente considerada (y no en algún acto puntual, o en «actos puntuales» arbitrarios suyos).

Nos encontramos con algo fundamental: la persona. Pienso porque soy persona. Medito porque soy persona. Decido porque soy persona. Así que hago un retroceso mental al 14 de mayo de 2008. Me encuentro a solas en un cibercafé de la ciudad de Quito. Estoy reflexionando sobre la persona ahora que me encuentro tan lejos de mi lugar de residencia. Y empiezo a recordar algunas viejas ideas aprendidas en los cursos de filosofía humana. Medito sobre la persona en sí misma y la persona como individuo, mientras escribo sobre la pantalla de la computadora que transporta mis reflexiones a esa patria universal nuestra conocida como Existencia. Esto es lo que pienso sobre la persona en estos momentos de soledad creativa.

Así como hay motivos para oponer persona y esencia, también lo hay para oponer persona e individuo: hay muchos individuos, incluso perfectamente individualizados y subsistentes, que no son personas; pero, en sentido contrario, toda persona es también un individuo. La persona, en cuanto a que es persona y se define como persona, es un individuo. Porque si suprimimos toda referencia a un sujeto individual (individuo) el pensamiento deja de ser personal y se hace hasta inexistente (y la persona no puede ser tal si carece de pensamiento de persona, individualizado del pensamiento de los demás).

La individualidad expresa a la vez unidad interna y distinción con respecto a los demás. En ese contexto la persona aventaja a todo lo demás existente; por eso sus actos y sus actividades tienen (o deben tener siempre) coherencia interna cuyo principio se encuentra en lo más íntimo de ella misma. Esta adhesión activa a sí misma es la forma más auténtica de la unidad personal (el individuo). Por ser, más que nada, una en sí misma, la persona es también más distinta de las demás. No sólo porque su apertura a lo universal la hace capaz de recibir diversas vocaciones, sino además porque con esa misma apertura, gracias a la libertad, la hace capaz de respuestas diversas en cualquier situación en que se encuentre. Cuanto más rica es en su ser la persona más individuo es (posee una existencia más individualizada). Un animal está más individualizado que una planta; un mono o un caballo está más individualizado que una lombriz y un ser humano (una persona) está más individualizado (es más individuo) que cualquier otra cosa. Por eso no hay término medio (cuando nos referimos a la persona) entre lo individual y lo universal. Y lo universal no existe sino arraigado en el individuo (que entonces es cuando pasa a ser persona).

Termino de reflexionar. Doy el sorbo al último trago de mi café y cierro mi comunicación mandándoos un saludo a todos vosotros, personas pertenecientes a esta universalidad. Y aquí estoy ahora, llegado el 27 de abril del 2017 hablando, de nuevo, sobre nuestras elecciones personales. Quienes tenemos la gran ventaja de poder elegir porque vivimos en países que no son gobernados por dictadores del pensamiento (esos ideólogos que castran nuestras libertades) elegimos el camino que deseamos seguir, elegimos la verdad que queremos creer y elegimos la vida que decidimos vivir. Son las tres grandes elecciones personales más importantes de nuestra existencia: camino, verdad y vida.

Derecho. Todo derecho y camino hacia delante. Es la manera exacta para llegar a nuestro destino. Son falsos quienes lo niegan porque, entre un punto A y un punto B, el camino más corto (y por lo tanto el más perfecto) es el derecho por mucho que Antoine de Saint-Exúpery quiera decirnos que no en "El Principito". Pero resulta que Antoine no es Dios y, por lo tanto, Antoine no es Jesucristo y, como esto es cierto, no es Antoine el líder al que sigo. Yo soy yo y mis circunstancias literarias son mis circunstancias literarias. Mas jamás mis circunstancias literarias me pueden hacer claudicar (aunque sean solamente mías y de mi compañera de viajes) mi personalidad. El principito de Saint-Exúpery se pasa todo el tiempo de su vida dudando. Yo no. Yo no dudo jamás. Quizás porque al no ser un principito tengo la libertad de no aceptar lo que imponen las ordenanzas de quienes dirigen la vida de un principito.

La verdad. ¿Quiénes poseen la verdad de tu propia existencia? No des vueltas a círculos cerrados porque no podrás jamás salir de ellos. Max Frisch se equivoca con total rotundidad cuando afirma, de manera totalmente errática, que "la verdad es el mejor camuflaje porque nadie la entiende". Y lo afirma escribiendo con admiración lo que él cree que es una frase admirable. Mayor inconsistencia no puede existir. Muchísimos seres humanos -hombres y mujeres por igual- sí que sabemos qué es la verdad, cuál es la verdad y para qué sirve la verdad en sus valores absolutos. Quienes van predicando que la verdad es imposible de conocer es que no se conocen ni ellos mismos. De ahí parte su fatal equivocación. Al no conocerse ni ellos mismos no pueden conocer, nunca, la verdad de ellos mismos porque nuestras verdades personales forman parte extrínseca de nuestras personas. Si no entiendes tu verdad no podrás jamás entender la verdad. Y, sin embargo, muchos millones de personas sabemos nuestra verdad y hemos descubierto la verdad que buscábamos partiendo del conocimiento de nuestra verdad personal.

Sana. Mi vida es sana. También rechazo a Forrest Gump cuando pontifica que "la vida es como una caja de bombones y nunca sabes lo que te puede tocar". Para mí es completamente falso. Si tienes personalidad sabes lo que son las personas. Si tienes personalidad siempre sabes con quiénes estás y siempre sabes cuál es tu verdad y la verdad de la persona a la que, en base a la verdad más absoluta, amas sin dudarlo ni un sólo segundo. Así que la vida no es una caja de bombones ni una sorpresa inesperada cuando has decidido tener la suficiente personalidad de que el compañerismo se busca, la amistad se encuentra y el amor nos sorprende pero no nos hacen equivocarnos porque no los estamos mendigando sino descubriendo con todos nuestros sentidos. ¿De qué manera puede ser que algo que has elegido con toda tu voluntad pueda ser algo que no sabes qué puede ser? No hay equivocación alguna porque lo sorprendente, lo que de verdad nos sorprende, no se basa en el azar sino en el Destino. Con personalidad no lanzas tus sorpresas de vida a un absurdo y hasta auto destructivo "cara a cruz". Con personalidad eliges cara o eliges cruz; pero lo que sorprende no es la ignorancia de lo que has encontrado sino saber que lo que has encontrado es, en verdad, la vida que estabas buscando.

Por todo lo expuesto es por lo que yo publico y canto con total liberación -que es un grado superior a la libertad- que libremente he elegido el Camino de Jesucristo y no vuelvo atrás no vuelvo atrás y no vuelvo atrás; que libremente he elegido la Verdad de Jesucristo y no vuelvo atrás, no vuelvo atrás y no vuelvo atrás. Y que libremente he elegido la Vida de Jesucristo y no vuelvo atrás, no vuelvo atrás y no vuelvo atrás. Porque, con todos mis sentidos humanos, que proceden de la Creación de Dios, sé que siguiendo el Camino de Jesucristo nunca me pierdo; sé que sabiendo la Verdad de Jesucristo nunca me engaño; y sé que aceptando la Vida de Jesucristo nunca muero.

Elegimos (gracias a que pertenecemos a países democráticos y no a ninguna clase de dictadura sea del color que sea) lo que somos luego, por lógica democrática, somos lo que elegimos cuando tenemos libertad de elección. Y que nadie se queje después con lo que se encuentre en su vida porque libremente lo hemos elegido. Si nadie nos lo ha impuesto nadie es culpable salvo la misma persona que ha usado su libertad de elección.





1 Comentarios

  • Diesel

    Jesucristo es El Camino, Jesucristo es La Verdad y Jesucristo es La Vida.

    27/04/17 11:04

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