En la Lluvia

No pienso moverme de aquí hasta que no logre comprender lo que pasa en realidad.

A veces quiero cambiar, pero en un momento decido quedarme con como estoy, interpreto la realidad así como se logra definir, sin mentir, me estanco en la ilusión de cambiar, con solo pensar, que en el porvenir la diferencia se hará notar. Como nada que escribir nada que notar, dejo que las gotas caigan en pavimento que solo yo puedo tocar.

Mi miedo mi limita a cambiar, mi arrogancia también. Estoy a punto de hacer que la verdad cambie, pero me quedo parado en el medio de la calle. Me quedo mirándola, mientras que llueve, mientras que se aleja, pienso en correr hacia ella, pero me invade el miedo a fracasar, fácilmente me dejo dominar, me contamino la realidad que solo mi mente puede inventar.

Grito a cielo, a las gotas que toman forma en el aire y se destruyen al tocar suelo. Recuerdo el olor de la lluvia fácilmente en ese momento; es innegable que el olor era normal, porque es único a todo lo demás, es como algo que nunca volverá a pasar, algo que jamas podre contar; no será fácil olvidar, recordar será realidad, cuando el sueño termine y la bondad empiece a nacer.

Las ganas triunfar, esta allí parada en el medio de la calle; las luces de la avenida están lejos; con cada segundo ella se aleja más y viento se hace más fuerte. Con cada minuto el miedo se hace pasar, pero yo sigo sin determinar y aun quiero correr a hacia su alma hasta poder tocar, terminar con la ilusión que un día quiso germinar.

Es un verso, poseía que en el proceso, se transforma en prosa y termina en cualquier cosa. Es miedo, se genera con el tiempo y termina con sufrimiento, hasta madurar, con el endurecimiento de los sentimiento, hasta interpretar la realidad de los acontecimientos, hasta callar sea lo mismo que gritar, y se sepa la verdad y solo la verdad que una mente enloquecida puede crear.

Finalmente no se si voy a cambiar, si voy a correr hasta llegar, o simplemente hasta poder tocar. Solo quiero que ella entienda de verdad, que la amo incondicionalmente, aunque ella no me piense amar, yo seguiré deseo verla brillar. Cerca o lejos de mí, siempre quiero verte feliz.

En la lluvia las ganas de llorar se multiplican, las ganas de reír, de sentir. Cuando camino por la lluvia, abro los brazos para contaminarme del aire que las nubes respiran, del dióxido de carbono que las combustión fabrica. Es la muerte en forma invisible, oxigeno que envenena hasta lo irreversible, se empieza con un poco de avaricia y algo de combustible, para destruir lo que la vida genera, lo que vive en la primavera, lo que en los días fríos no puede levantarse, solo se necesita ser humano, no es mucho que perder, solo la vida nos toca vender.

01 / junio / 2014

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