Hoy No.

Hoy no.
Hoy no es el día de rendirme.
Y es que puede,
a lo mejor,
que haya dejado de estar orgullosa de mí misma.
A lo mejor me caigo milésimas de segundo después de levantarme.
Puede incluso que a lo mejor siga odiando lo que soy, lo que hago y cómo lo hago.
Mentiría al decir que estoy bien.
Y para ser sincera estoy muy lejos de poder decirlo.
Pero ¿saben qué? Creo que me he ganado el permiso para estar mal.
Para no sonreír a nadie y por nadie.
Me he ganado el permiso para quedarme en casa todo lo que quiera y rechazar los planes que se me presenten.
No es bonito, lo sé, pero no tiene por qué serlo.
He pasado por bastante más de lo que muchos pueden decir,
y por bastante menos que muchos otros.
Pero ya se sabe de sobra que las comparaciones nunca son buenas.
Precisamente es por eso por lo que estoy aquí,
para mandar a la mierda todas las comparaciones.
Ni los menos que ni los más que van a joderme esta partida,
Ni los logros de otros me van a hundir.
ni las caídas del resto me van a fortalecer.
Estoy aquí para alegrarme o llorar por mí,
para ser una egoísta y mirar primero por mí,
para decidir, para hacer o para no hacer lo que yo,
por una vez yo,
quiera.
No atravieso días fáciles.
Meses mejor dicho.
Qué coño, estoy a punto de cumplir un año embadurnada de mierda.
Pero si sigo luchando, si sigo escribiendo es por cambiar eso,
para que esos días no crezcan y se conviertan en semanas,
que poco a poco serán meses y
finalmente
mi vida entera.
No.
Porque no estoy aquí para eso.
No estoy aquí para nada.
Para nadie.
Que no sea yo.
Vuelvo a sonar egoísta,
pero ya era hora de serlo.
Publicado por Holden el 09 de marzo de 2017.

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rendirse dolor ansiedad

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