TusTextos

Negación

Cuando te pienso, ayer y hoy, no puedo dejar de estremecerme. Pero, cuando lo hago, me doy cuenta de que en realidad sólo te veo como ayer, nada más.
Tu ausencia da un poco de paz a mi alma pero, a la vez, tu fantasma me persigue a cada paso que doy.
Te sigo pensando, aunque quisiera olvidarte. Aún cuando lucho a cada momento por sobreponerme, te evoco en mis silenciosas y atroces pesadillas, mirando hacia mí, pero no A MÍ.
Mi trémulo ser no soporta siquiera la mención de tu nombre, tan irónico, sin que se contraiga en dolor por dentro, instantáneo y devastador como el acto reflejo de una criatura que, sabiendo que va a ser golpeada, protege su cabeza con los brazos.
Hoy sé que no sos más que una sombra, un ser reducido, humillado y doliente. A pesar de que solamente sos un espectro de lo que fuiste ayer, y que ya no tenés el poder de hacerme sangrar como antes, dentro de mí aún me niego a creer que hayas cambiado. No podés cambiar, aunque quieras. En cambio, yo sí puedo. Ya no soy la misma, ni nunca más lo voy a volver a ser.
Pero, aunque el dolor y la angustia sean para mí como un fuego en mi garganta, y hielo bajo los párpados, hay una cosa que aún no puedo modificar: a pesar de todo, no dejo de quererte, aunque casi nadie se de cuenta ya.
Kili23 de mayo de 2010

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