Aversión a Los Gatos

Quede mirándola a los ojos, mi cuerpo paralizado por el miedo temblaba mientras las lagrimas se me salían de los ojos. Ella también me miraba, pero no podía llorar ni decir nada, la sangre le brotaba a grandes cantidades de la herida y poco a poco fue cayendo al suelo. Yo me arrodille y la sostuve, la abrase mientras mi voz solloza le pedía que resistiera, que no me abandonara. Ella ya estaba casi sin aliento cuando derramo una lágrima y se despidió. Yo lance al aire un grito desgarrador, y por un largo rato me quede junto a su cuerpo, negándome a soltarla, negándome a aceptar que ya había muerto.
Después de eso la noche paso volando, la sensación rara de estar detenido en el tiempo me acompaño en todo momento, la llegada de la policía, cuando me llevaron en la ambulancia, cuando llegaron los agentes Richard y Lewis para hacerme unas preguntas. Yo seguía en shock, recapitulando en mi mente ese terrible suceso. Yo la vi morir, murió frente a mis ojos y no pude hacer nada para salvarla, la culpa me iba a llevar de a poco a la locura, hasta el momento en que introdujera el cañón de la calibre 22 en mi boca y terminara con mi vana existencia.
Solo en eso pensé durante mi estadía en el hospital, calculando cada detalle de mi muerte, ignorando las 50 personas que entraban y salían a cada rato de mi habitación contando enfermeras y doctores. Fue entonces, que lo vi, mientras charlaba con una enfermera, riendo, sonriendo, feliz mientras yo me moría por dentro y por fuera.
Evelyn y yo íbamos a casarnos, estábamos haciendo los preparativos desde hace dos meses cuando aquella noche mientras cenábamos en el balcón yo me arrodille y le pedí que me permitiese vivir el resto de mi vida a su lado. Estos últimos meses habían sido los más felices de nuestras vidas, y ese maldito bastardo me la había arrancado de los brazos. No resistí, no era tan fuerte, así que ese mismo instante decidí matarlo. Esa noche escape del hospital y me metí a su casa por una ventana, llevando el revólver calibre 22 en el bolsillo, lo encontré recostado el sillón dormitando, y una sola bala alcanzo para acabar con su vida.
Segunda parte
El era mi mejor amigo, desde la primaria que lo éramos, cuando nos conocimos en la sala de castigos. Habíamos ido incluso a la misma universidad, nuestros gustos siempre fueron un punto en común, incluso nuestra aversión a los gatos, era más que un hermano para mí, en las buenas y en las malas, una vez incluso llegue a recibir una bala en su lugar. por eso no podía dejar que cometiera tan grande error, esa mujer, esa desgraciada que había planeado todo desde un principio, lo tenía totalmente engañado, en sus manos, podía hacerle lo que fuera. Y él, como idiota recibido, jamás me escuchaba, llegamos a tener una gran pelea en la que nuestra amistad paso a ser cosa del pasado. Ella quería matarlo y yo no podía permitirlo, pelea o no el era mi amigo.
Sabía que ella lo iba a matar luego de que se casaran, la había escuchado hablar con cómplice por teléfono, la oí decirle que ya tenía el arma lista y que lo atraparían allí, ella solo quería del , el chip multimillonario en que Matías había trabajado toda su vida, era un amor por dinero que acabaría en tragedia. No lo permitiría, el día del gran evento Matías estaba preparando los últimos detalles de la boda, mientras que ella estaba sola en la casa, era mi oportunidad, fui hasta su apartamento con mi arma en el bolsillo de la chaqueta, ella se sorprendió al verme, pero me abrió para que entrara.
-Matías no está-dijo
-ya se-conteste yo sacando de mi bolsillo el arma y apuntándosela en la frente, ella pego un grito horrorizado que me desconcertó bastante, la obligue a que confesara pero ella insistía en decir que no sabía de lo que hablaba, fui hasta su cajón de ropas y en lo más profundo halle un revolver calibre 22, le pregunte por eso y ella se negó a contármelo. En ese momento inoportuno entro Matías por la puerta y se quedo mudo al vernos, yo no sabía que hacer, me puse nervioso y empecé a temblar mientras tartamudeaba una explicación.
Ella tenía la maldita costumbre de dejar la ventana abierta, y por allí fue que entro el siamés de la vecina del piso 7, tanto Matías como yo dimos un salto para atrás y en un descuido tire el arma al piso quien se disparo sola e hirió a Evelyn. Matías soltó un grito desgarrador, yo empecé a temblar, lo miraba a él buscando palabras, pero el solo la miraba a ella fijamente a los ojos. Salí corriendo de allí dejándolos atrás, luego de un rato de haber llegado me llamo Miranda, la madre de Matías, avisándome que él estaba en el hospital, que había ocurrido un terrible accidente y debía ir rápido. No lo pensé, simplemente tome mi abrigo y Salí, esperando poder aclarar las cosas con él, solo eso me importaba.
Tercera parte
A Días de nuestra esperada boda Matías llego a casa agitado una noche, llevaba en su mano un revolver calibre 22 y la camiseta llena de sangre, decía que había habido un accidente y que en una pelea con su jefe, el lo había matado de un balazo, pero que no me preocupara, que él ya se había encargado, lo único que debía hacer era permanecer callada. Días más tarde me contacto por celular el agente Richard, diciéndome que tenía que hacer lo correcto y entregar a Matías, que tarde o temprano caería y sería mejor si no lo encubriera, que entregara el arma y a él. Lo pensé y le dije que ya le había quitado el arma y la había escondido para cuando ellos la quisieran venir a buscar, y les dije el día en que podrían arrestarlo.
Publicado por Lagartija el 17 de agosto de 2011.

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Etiquetas:

policial asesinato crimen amistad celos cuento historia

3 Comentarios

  • Susiunderground

    Joé, lagartija, bien se podría hacer el guión de una peli con tu relato, tendría todos los ingredientes para el suspense. El interés, garantizado.
    Saludos.

    17/08/11 06:08

  • Lagartija

    gracias joé :)

    17/08/11 11:08

  • Badgirl

    Admiro tu imaginacion e inteligencia para lograr mantener al lector. Eres excelente a mi parecer.

    18/08/11 10:08

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