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El Meteoro

Me gustaba jugar en el patio de mi casa. Mi abuela tenía allí sembrado varios helechos y plantas muy hermosas cuyo nombre ya no recuerdo. Jugaba con mi hermana o con mis primos, nos ensuciábamos todos y luego seguía el regaño. La tierra era el imperio y varias casitas de paletas se alzaban como un gran asentamiento que posteriormente el diluvio de las lluvias periódicas hacía desaparecer entre la tierra hecha barro y las hojas caídas que tapaban los rastros.

Era muy pequeño pero lo observaba todo. Un día, estando mi primo Héctor en mi casa, nos peleamos porque aquel había tomado uno de mis juguetes y por más que me quejara no me hacían caso ni encontré de nuevo mi diminuto automóvil. Eran parte de mi colección especial, pertenecían a mi ciudad y para la policía de aquel poblado, era un delito grave. Después de aquel suceso, volvió y seguí acusándolo hasta llegar a los empujones. Mi tía decidió no llevarlo más para la casa, y jugaba solo con mi hermana, que aunque nos peleáramos, era incapaz de tomar algunos de mis juguetes, y en ocasiones hacíamos trueque con la cantidad de materiales que utilizábamos para construir nuestros poblados, donde seres imaginarios vivían allí y nos observaban como dioses y a aquel jardín como su mundo, su consciencia.

Aunque hoy día es muy común, en aquel entonces que se fuera la luz era algo muy preocupante y siempre tenía de por medio una razón valedera. La casa era grande para nosotros, teníamos entre 7 a 5 años, por lo que la vieja casona resultaba ser un castillo del cual el dominio de sus espacios podían variar entre el humor de mi hermana y el mío; pero aquel día en que se fue la luz, más que un castillo, nuestra casa se transformó en un bosque temeroso, oscuro y lleno de seres que no podíamos ver; y los cuales sin saber quiénes podrían ser, temíamos que nos pudiesen acechar.

No sabíamos que hacer. Cada mueble de la casa era un obstáculo que nos aterraba y decidimos quedarnos en el patio. Tenía el techo abierto y el cielo despejado nos brindaba la luz de una luna que no sabíamos distinguir en aquel entonces por qué cambiaba de forma. Pero lo que nos dio mayor curiosidad no fue ello sino una bola de fuego que pasó trazando una línea curva en el cielo nocturno. Las estrellas parecían titilar con el paso de aquel objeto y nuestra madre nos dijo que era un meteoro.

Esa palabra la repetía en silencio, rememorando la imagen de aquel acontecimiento y María, mi hermana, saltaba ansiosa repitiendo mira, mira& otro, niño, mira. Y cuando le pregunté a mi padre para donde iba aquella cosa. Me respondió: tal vez a otro mundo, para maravillar los ojos de otros niños como ustedes. Sonreímos y durante otras noches en que la luz se iba, esperábamos el regreso de otro meteoro pero terminábamos decepcionados. Solo querer captar su paso nos hacía olvidar el miedo a la oscuridad y a los seres que, tal vez distraídos, igualmente observando el cielo, anhelaban volver a casa.

Luis J. cabré
Luisjose16 de marzo de 2020

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4 Comentarios

  • Regina

    Una verdadera preciosidad de añoranzas del pasado cuando niños, me ha encantado, y me ha hecho recordar mi niñez jugando casi igual. Un gran saludo Luisj.

    16/03/20 09:03

  • Patroclo

    Luisjose, para mí ha sido clave la mención expresa a los helechos para perfilar el carácter casi sagrado de este patio, un espacio que he interpretado como continente protector de la familia. Podría haber sido simple casualidad, pero la respuesta del padre a la incógnita del meteorito lo confirma. Si fue tu infancia, puedes sentirte muy afortunado.
    Gracias por compartirlo.

    17/03/20 04:03

  • Mefisto

    Imaginé a dios y el diablo jugando con poblaciones de ese modo o a gobiernos, haciendo trueques, destruyendo o expulsando a otros.
    Interesante historia, es muy agradable recordar cosas así.

    18/03/20 10:03

  • Luisjose

    Amigos! Agradezco mucho sus comentarios y que pasarán por mi espacio. La historia es una vivencia de mi niñez y me alegra mucho que les gustará. Gracias por compartir sus palabras. Un Abrazo!

    Luisjo

    21/03/20 07:03

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