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Mercado de Sueños

Las horas
... Se vuelven contra la paciencia de mis manos.
Se encausan ...
Recogiendo la esperanza
Que palpita entre mi aliento
Y el susurro del viento asolado.
Las horas que dictan
La memoria de mis recuerdos.
Se densifican en la plegaria de la madre que teme
Ante el tiempo que desmorona ...
Y es la impresión
El reflejo de una canción
Que desemboca
En el delirio.

Las horas que se buscan,
Dejando su estela
Mientras el rocío de miradas,
Sucumben a la boca ausente.
Colindan entre el secreto
De un tiempo que abandona
Y resucita
Al amanecer.
Los espíritus que se extrañan,
Desgarran su mudez
Para tomar el cielo
Que enredan al ligero sueño ...
Y pesan en la almohada,
Como la gloria de los que forjaron las armas
Para acallar la voluntad.

Las horas se entretienen,
Descubriendo el ocio
Del que determina qué ocurrirá
En la sien
De quién analiza el dolor;
Y están mis dedos tiritando
Como el frío polar que,
Entre el blanco del campo,
La arena a muerte
Deduce
El iris que le observa.
Se detienen los minutos
Y anochece en primavera desgranando
Las hojas de un árbol que cae ...
Y el murmullo discreto
Toma al desprevenido
Y le envuelve
En el camino hacia el horizonte
desdibujado.

Las horas se aquietan en el círculo
De los que cuya avaricia,
Y ahora frente al espejo,
Son el reflejo de los rostros
Sin rastro ...
Y cae la lluvia
Exhalando
La comprensión que delimita
En el suelo ajeno
De nuestros ancestros.
He pedido al silencio que hable
Como la razón
Que se divulga en la piedra
Que cae del espíritu inseguro ...
Y ha devuelto la consigna
Del mercado de sueños
Que hasta el nocturno afán
Se ha rendido
En la sorpresa de un cumplido
cansado.

Horas de mi alma
Que en deshora
Deshonra mi condición humana
Exhumada de la plegaria prohibida.
Horas de mi alma
Que en deshora
Despoja mi piel de la hiel contraía
Al credo herido.
Horas de mi cuerpo
En esta nube de encierro
De matutina altura
A la perdida de la cordura
Que canta al sueño.
Horas de mi cuerpo
En esta lágrima de acero
Que se oxida
En el consumo de los días ajenos
Y cercanos
A los vicios de un cuento añorado.

Luis J. Cabré
Luisjose04 de abril de 2020

2 Comentarios

  • Diegozami

    Amigo Luis...aquí tu espíritu salvara tu experiencia.

    Un texto muy sentido...cuídate.

    05/04/20 07:04

  • Luisjose

    Diego!!! Tu crees? ... Hay veces que no sé qué ocurre con mi espíritu amigo mío! Gracias por pasar por escritos y ser una gran persona ! Abrazos!

    Luisjo

    14/04/20 06:04

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