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Adios, Mundo Cruel

Si soy suicida, seguro sé
que lo heredé de él:
de un corredor de curvas peligrosas,
de un funambulista con artrosis en las rodillas,
de un ancestro que quizás
se dejó morir sin hacer nada;
o peor, dejó que le murieran
hasta que llegó su turno.

Pero soy un preso de confianza
en la cárcel de la vida;
un jugador en la ruleta rusa de la fortuna.

En un segundo llano
las centésimas son esdrújulas.

La pistola en la sien,
el dedo en el gatillo,
la fuerza justa,
sin seguridad, el seguro.
Esdrújulas centésimas y...
el martillo golpea la bala.
La ignición, que parece instantánea,
separa al casquillo del proyectil.
Este inicia su carrera espiral
por el túnel metálico.
Segundos llanos,
centésima esdrújula
y final agudo;
que primero rasga el cuero,
luego trepana el temporal,
liquidando a las neuronas que llevaban
el sonido tronante al cerebro.
(El suicida es el último en escuchar el disparo)

Un leve escalofrío al imaginarlo.
Soplo la punta del esdrújulo índice
y escribo sobre un papel:

"Cuando leáis esto, estaré muerto"
Lumino27 de diciembre de 2015

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8 Comentarios

  • Polaris

    Extremecedor, nunca había imaginado que leería algo así de ti. Me ha impactado, tal vez porque detrás de las letras se esconde un dolor profundo que me es familiar.

    Me lo llevo conmigo.


    Felices fiestas amigo, te lo deseo de corazón.

    Pol.

    27/12/15 01:12

  • Lumino

    Tienes razón en lo del dolor, querido Pol, pero ni se me pasa por la imaginación el quitarme de enmedio. Aunque mi padre murió en un accidente de tráfico propio de un conductor temerario o demasiado confiado en la tecnología, carreteras y habilidades propias.
    Mi madre cuarenta y dos años después supongo que decidió lúcidamente dejar de tomar todas las pastillas que a su edad había de tomar, unas dieciséis diarias, para dejar esta vida sin ruido y con todo ya hecho y nada por hacer. A mí, amigo todavía me sobra ilusión y me faltarían agallas para quitarme la vida. Soy un tipo feliz y convencido de que esta vida merece la pena, las penas y ese dolor que me acompaña siempre, y del que en ocasiones me nutro. Un saludo.

    27/12/15 08:12

  • Mejorana

    Me crujen las sienes, Lumino. Parece que me estoy pegando un tiro. Y eres tu el que se pegaba el tiro.
    Menos mal que después de leerlo he visto tu comentario, y estabas ahí.
    Un abrazo y feliz Navidad.

    27/12/15 10:12

  • Mejorana

    Acabo de leer tu comentario, Lumino de mi vida, y éste no parece ficción.
    Quiero sufrir contigo y llevar tu dolor pegado en mi.
    Otro abrazo.
    Quiero sufrir por ti.

    27/12/15 10:12

  • Lumino

    No, querida Mejorana; no deberías preocuparte. Soy un tipo muy feliz, pero sí que es cierto que arrastro unos vagones que están llenos de una infancia e incluso adolescencia temprana, que es bastante peculiar y dolorosa. Aun así te diré que aunque esa huella no me abandonará nunca, me considero una persona muy, muy afortunada y dichosa. Este escrito es parte de esa huella. Estoy contento de contarlo sin tener que desangrarme. Tú sabes que escribir te lleva a escudriñar entre las emociones. Este poema es sólo una introspección en ellas, pero no una declaración de intenciones. Besos, Mejorana.

    27/12/15 11:12

  • Superandoloimposible

    Segundos llanos,
    centésima esdrújula
    y final agudo;

    Sublime. Un beso.

    28/12/15 02:12

  • Mejorana

    Lo importante es la vida y la vitalidad, Lumino. A más vida mejor se superan las experiencias dolorosas.
    Por eso te creo.
    La felicidad es una promesa de vida.
    Un abrazo.

    31/12/15 03:12

  • Danae

    El suicida es el último en escuchar el disparo ...

    Uy, que tu texto me hace hacerme preguntas muy macabras, como por ejemplo: Será que a la hora de la muerte seamos los últimos en enterarnos que estamos muertos? Si es que ya es posible enterarse de algo ...

    Bueno, me alegro que este texto sea solo un ejercicio literario. Muy logrado, por cierto.
    Un abrazo grande

    06/01/16 08:01

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