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El Hotel.

En un hotel se podría decir que pasan constantemente personas, pero no solamente hablo de clientes sino más bien de empleados. Un trabajo agotador que cansa al más curtido y que no está falto de secuelas emocionales ya sea por estar cara al público, por los bajos sueldos y por que puede llegar a ser un reino de tiranía constante si empiezas desde lo más bajo. De empleados de dichos establecimientos se dice mucho que se podían llenar flotas enteras de autobuses con la gente que ha pasado y se ha marchado, por no poder aguantar un trabajo tan exigente, física y psicológicamente, un trabajo en el que únicamente gana de verdad el dueño que está al mando y sus socios.
Hotel Banana resort.
El nuevo director contratado por la directiva de este centro lúdico, trae nuevos aires no muy bien recibidos por los antiguos empleados, más concretamente “los recepcionistas”, que anclados en sus puestos muchos años, tenían la esperanza de subir de categoría, cosa que por lo visto no va a poder ser, porque Luis Andrés el nuevo director tiene otros planes, entre ellos traer su propia jefa de recepcionistas con lo cual abre cien mil comentarios adversos entre sus empleados.
Otro nuevo cambio que trae Luis Andrés el director, es a su mujer que hará así vez la función de jefa de camareras de piso, que por lazos meramente familiares ocupa el puesto, por eso y por la falta de experiencia en terreno de oficinas, que para ella el Windows le resulta cosa de otro planeta, pero puestos a mandar… cualquiera vale.
Alguna vez alguien dijo “Nadie es imprescindible”; Esta es la máxima que ha tomado Luis Andrés en sus comentarios cotidianos con los empleados del hotel Banana Resort, frase antológica donde las haya que pone sin proponerlo en alerta al empleado que la oye, empleado que se siente aferrado a lo poco que tiene, su empleo.
Día uno. Como por arte de magia el sol brilla en lo alto y el hotel se despierta cada mañana con su habitual frenética actividad laboral, donde en los pasillos de las habitaciones las camareras de pisos o limpiadoras comentan los últimos cuchicheos o invenciones delirantes.
Camarera de pisos uno: ¿Te has enterado? Que el nuevo director y la jefa de recepcionistas, están liados, ya decía yo, si no a ver de qué la iba a poner a trabajar con él y encima de jefa.
Camarera de pisos dos: Si algo me olía, además con su mujer trabajando como jefa nuestra, jeja por eso está siempre tan amargada, su marido le habrá comido el tarro de que es una chica joven y lista que se merece una oportunidad… Pero que vamos que se la pasa por ahí, si al final parece que todo se reduce a lo mismo y las palabras son solamente paja que se las lleva el viento.
Recepción del hotel Banana Resort.
Recepcionista 1: ¡Que de mala ostia me pone la tal Maite!, aparte de joderme el puesto de jefa de recepción es una neurótica del copón, en que mala hora han cambiado de director, al antiguo me lo tenía más que camelado, para conseguir el puesto y llega el imbécil de Luis Andrés con su mala pécora… (Pitido…).
Nadie es imprescindible.
Camarera cafetería 1: ¿Sabes que me ha dicho el nuevo director?, pues nada más y nada menos que nadie es imprescindible… Y me estoy comiendo el tarro de mala manera pensando en que habrá querido decir con eso.
Camarero cafetería 2: Es una frase hecha muy vieja querida Esther, que mas o menos quiere decir que aunque alguien se crea que es imprescindible en su puesto siempre hay otro que lo puede hacer, mejor o peor, pero siempre hay otro, pero que esa frase engloba tanto a reyes como ministros, como a limpiabotas así que no te comas el tarro.
Camarera cafetería 1: Pues no paro de darle vueltas a las cosas pensando en que he hecho mal o si tiene otra sustituta para mi puesto, pero gracias por darme ánimos.
Azucena la limpiadora de la cocina.
Azucena se encuentra en la cocina, como es habitual, fregando el suelo pero se ha presentado el director a inspeccionar y han tenido una media de hora de charla para conocerse.
Azucena: No sabe quién soy yo este director, ¿Sabes lo que me ha dicho, hace un momento?; Que nadie es imprescindible, ¿Tu qué crees? Seguro que él no sabe porqué estoy aquí trabajando, como se lo cuente a Héctor.
Narrador: A modo de explicación…Héctor es el todopoderoso dueño del hotel, que sin amor ni apego tubo la necesidad sexual de montárselo con Azucena una noche de borrachera en la que estaba de visita en el Banana Resort, uno de los múltiples hoteles que tiene y aprovechando que estuvo lejos de su mujer, se dio la gran fiesta. Azucena por lo menos consiguió trabajo, que resultó ser un alivio para su pobre y miserable vida, pero también algo de respeto durante algún tiempo, por haber sido durante unas noches, la querida de Héctor, pero su falta de sentido común, aparte de ignorante, harían que poco a poco los demás empleados la perdieran el respeto que logró con su flirteo sexual con Héctor. Héctor después no se volvió a interesar más por ella.
Luce otro día más en el complejo de ensueño Banana Resort, lejos de las relaciones de los clientes del hotel, se cuecen las relaciones de los empleados. En una maravillosa mañana de Sol esplendoroso, comienza de nuevo, la frenética actividad laboral.
Luis Andrés sale del despacho de dirección hacia el mostrador de recepción donde Maite acaba de recibir a un cliente.
Maite: Bueno, espero tenga una feliz estancia en nuestro hotel y si tiene algún problema no dude en marcar el cero donde nuestros empleados de mantenimiento le resolverán con una sonrisa, cualquier fallo técnico que tenga en la habitación.
El director Luis Andrés, se acerca por detrás de Maite cuando el cliente se dispone a coger el ascensor en dirección a su habitación.
Y la coge de la cintura mientras le da un beso en la mejilla, pero muy cerca de la comisura de los labios, esto delante de los demás recepcionistas.
Maite: Hay! Luiss, que haces…
Luis Andrés: ¿Es que no te has enterado de la comidilla del hotel? , pues resulta que estamos liados, jeje.
Los demás recepcionistas les siguen el juego, con un semblante mezcla de sorpresa y nerviosismo.
Maite: Jajá ¿Y por eso me has cogido de la cintura?; Vaya como es la gente, no creen en la simple amistad, jajá… ¿Y tu mujer?, ¿se ha enterado del cuchicheo este?
Luis Andrés: Si y se ha partido de risa, jeja casi se troncha mi mujer Rebeca.
Los demás recepcionistas se miran a la cara, intentando asimilar lo que ven y oyen.
Pero por otra parte, Rebeca la mujer de Luis Andrés, también se ha enterado del numerito de esta mañana de su marido, quedándose aun sin querer muy recelosa.
Fin.
Espero que este relato con trama de telenovela, les haya sido de su agrado.
Saludos.
Texto Manu Cueva. www.metodologiachorra.blogspot.com
Manucueva14 de mayo de 2011

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