En Tercera Persona

Era una habitación de hotel, la 406, la recuerdo claramente.

Los vapores húmedos que desprendía la ducha caliente empapaban los vidrios, discurría entre la cortina de baño y se esparcía sutilmente por la puerta entreabierta. La luz amarilla pálida que surgía de la lámpara del techo se adosaba grotescamente sobre las cerámicas blancas y el lavamanos, formando una silueta uniforme ictérica y asquienta. Ahí me encontraba yo, con los ojos abiertos viendo fijamente como el agua caliente pegaba sobre mis poros y calentaba mi cara, sentía como hervía, pero no me importó, en ese preciso momento no me importó.

Pasaron 46 minutos, los conté mentalmente. El silencio uniforme de la habitación formaba una conjugación perfecta con mi piel, difuminando aquel estupefacto olor rancio que hedía a melancolía y que se condensaba en mis párpados, cayendo en forma de pensamientos inocuos y tórpidos sobre el desagüe. Se arremolinaban y se volvían una sola cosa mal viviente con el agua.

Llamaron a la puerta del cuarto. Escuché como sonaron los nudillos sobre la madera, al momento, sentí como su silueta negruzca y desigual pasó sobre el tapete y fue a parar sobre la silla de madera color ocre que se encontraba a una esquina. Yo iba dibujando mentalmente su recorrido, iba formando laberintos insipientes sobre mi mente, los iba transitando junto a sus pasos.

Salí de la ducha, y envuelto en una bata blanca de baño decidí sentarme en la única silla desierta que se encontraba en la esquina contraria a aquella sombra, encendí la lámpara vieja que estaba sobre la mesilla de noche al lado de la cama. Su tórpida incomodidad ante mi presencia, fue lo que surgió a flote de inmediato. Realmente, nunca esperé su visita a esas horas de la noche. Silencio, todo era silencio.

- Estuve pensando en usted todo el día, no he dejado de hacerlo, desde hace un mes; cada minuto, cada segundo, ha llevado su nombre, cada parpadeo, suspiro, respiración e inequívoco silencio, han llevado su nombre. Usted me los ha arrancado de mis manos y los ha convertido en suyos, me los ha quitado sin pedirme permiso y los ha convertido en simple esperpentos desiguales que forman parte de un presente efímero, desordenado y sin sentido alguno. ¡Debería sentir vergüenza de tan escabroso acto!

No contestó.

Me acomodé en la silla, giré mi cara hacia la derecha y fijé mi mirada en la pared, entreabrí mis labios y dije para mí mismo

- Yo tampoco he sido capaz de ofrecer resistencia alguna, creo que al final de cuentas, ese ha sido el acto más vergonzoso hasta el momento.

Me levanté, me acerqué a la peinadora, tomé un vaso con agua a medio llenar que allí se encontraba. Estaba caliente, tibia, mejor dicho. El sabor incoloro traspasó mi garganta, llegó a mí una sensación inminente de náusea.

- He sentido como su ausencia ha dejado inerte estas paredes y han sentenciado cada una de mis palabras, he sentido como mis pertenencias se vuelven enfermizas y descansan sobre la pérdida de su sombra, se vuelven materia inherente de mi pasado y presente, un presente hirviente como el agua y tórpido como la maldita luz de ese baño. Déjeme decirle, que es usted el culpable de esta inherente irrealidad melancólica y de esta inseguridad clavada en el pecho, sangrante como una daga afilada. Es usted el que ha sentenciado estas pisadas de culpa que destruyeron mis ilusiones en cuestión de segundos. Se ha convertido en un ser incapaz de entender en lo doliente de su ausencia que delata mi falta de raciocinio y me convierte en un ser inhumano insensible ante los minutos, ante las risas, ante la belleza del día. ¡Me acobijó en la testarudez de la noche y en las frías sábanas de mi cuarto, que me hacen hervir de fiebre a las ocho de la noche y me dan hipotermia a la 1 de la mañana!

Su silueta negruzca se difuminaba con la sombra de las cortinas, el silencio denso que surgía de su boca se entremezclaba con el vapor de la ducha. El agua del baño seguía cayendo sobre el desagüe.

Mi delirio se volvió ira, tomé el vaso de vidrio y lo quebré con mi puño, la sangre brotaba como hilos decurrentes entre mis dedos.

- ¡Dígame, dígame, no sea cobarde. ¿Dígame cómo ha sido capaz de hacerme esto? ¿Cómo ha sido capaz de volver mi vida en un pañuelo sucio y roído que flota en la nada, inherente al paso del tiempo, liviano como la brisa y escueto como mi sonrisa al recordar cada uno de mis segundos a su lado? Dígame de frente, ¿Cómo hago en este momento de locura? ¿Cómo hago para calmar mis ansias y auto mentirme de que mi realidad depende de mí y no de sus acciones egoístas? ¡Dígame, dígame!

Nunca me dijo nada, nunca salió palabra alguna de su boca. Pegué mi espalda contra la pared, y en un ataque de ira la golpee fuertemente, tomé las sábanas entre mis manos y las roí, tomé la silla donde me encontraba sentado y la arrojé fuertemente sobre la ventana, un hilo quebradizo se dibujó en ella. Tomé los objetos que estaban sobre la peinadora y los lancé al piso, me volví frenético y en cuestión de segundos golpee con mi puño al espejo. Se hizo añicos, cayeron al piso y lo vi de reojo.

Vi de reojo su cara, vi su risa de media luna, vi su cabello, vi sus lunares, vi su mirada. Y fue en ese preciso instante, que supe que era yo mismo el que se había preguntado y respondido por cuenta propia.
Se levantó, tomó mi hombro y dio vuelta hacia la puerta dejándome allí hecho una masa amorfa; sentía sus pasos, notaba como los pedazos de vidrios se rompían ante ellos.

- ¡Devuélvete Marco, devuélvete y ayúdame a levantarme de aquí, te lo ordeno! (le dije)

Y siguió su camino hacia la puerta, giró la manilla y en cuestión de segundos salió de la habitación.
Mis ojos salieron de sus órbitas y lloré amargamente. En ese preciso instante me dí cuenta que había perdido lo que nunca quise perder y lo que nunca me dí cuenta que poseía. Ya eran las ocho de la noche, y la fiebre volvía a sentirse como un vapor húmedo que abrazaba mi nuca.

Era la tercera ocasión en esa misma semana.

Etiquetas:

Lo recomiendan

3 Comentarios

  • Mejorana

    Cuanto me alegro de encontrarte de nuevo, Nigth.
    Paso a dejarte mi abrazo.
    Luego me pasaré con más tiempo.
    Espero que estés muy bien.

    06/03/16 09:03

  • Kikovacanillas

    Nigth te mueves gracilmente y con gran dinamismo entre el intimismo y la fantasía. Gracias.

    06/03/16 09:03

  • Mejorana

    Lleva razón Kiko, Nigth14. Te mueves de manera ágil y dinámica entre la realidad y la fantasía.
    Siempre has escrito bien.

    13/03/16 09:03

Más de Nigth14