"lealtad" (a Las Abuelas de la Plaza de Mayo)

1976, Buenos Aires. José con su perfume a lavanda, tenía la precaución de su baño diario, dos veces al día. Me agradaba ese perfume, me involucraba, me olvidaba, viajaba a otros mundos, a las manos suaves de mi padre.
Mientras el colgajo de mi clítoris goteaba y enrojecía el agua de la tina de cemento. José con su tenida impecable, sus uñas cortas y limpias se satisfacía.
Él sabía que nunca hablaría y eso era conveniente. Ellos confiaban en sus métodos y me tendrían allí el tiempo suficiente.
Entre su olor a lavanda y al formol de los instrumentos, lo miraba inerte, enamorada, entregada a su mejor regalo al no quebrar mi lealtad. Era lo único que me quedaba.
José estaba obsesionado con mis caderas, mi boca sangrante, mis dientes separados. José quería oler al fondo de mis axilas. Está a punto de descubrir la razón de mi lealtad.

2012. Soy José, el nieto 109. Intento indagar trás esas lágrimas, en los ojos desgastados de la anciana, algún indicio de mi madre. Descubro por fin del por qué siempre odié el olor a lavanda de mi padrastro.

http://www.abuelas.org.ar/comunicados.php?comunicados=restituciones.php&der1=der1_varios.php&der2=der2_dif.php

11 / septiembre / 2014

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1 Comentarios

  • Mujerdistinguida

    Me uno a esa causa, malditos sean los que hicieron semejante atrocidad.
    Elisa.

    03/08/16 03:08

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