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Fantásticas Historias de Cebalt

Tiburones negros de mil colmillos surcan los bancos de arena, criaturas que se desvanecen en la oscuridad con chillidos que te erizan la piel, innombrables monstruos que niegan su extinción en los inmensos desiertos de Cebalt, donde cada hombre que se atreve a adentrarse en las profundidades de éste, regresa contando una historia distinta. En el pueblo, se cuentan infinidad de historias de valientes que se arriesgan a la aventura y regresan con vida, pero ninguno es el mismo al volver, los escépticos dicen que se volvieron locos de tanto estar vagando en el desierto encontrando nada y que todo es mentira, otros más creyentes se lo atribuían a las Krenias, féminas que vagan cantando por el desierto en busca de hombres perdidos para chuparles el alma, como las sirenas del mar decía mi abuelo, el primero en haberse aventurado al desierto, que juraba haber escapado de una, por supuesto que nadie se lo creía cuando lo contaba, y a pesar de los reproches y las cuestiones, el solo sonreía y luego guiñaba el ojo, a veces yo también dudaba un poco de sus historias, en fin, en el pueblo se decían una infinidad de cosas y como en todo lugar, estaban los que creían, los que no, y los que dudábamos, mis amigos me decían que me dejara de sandeces, que no creyera cada tontería que me contaba el abuelo, al fin y al cabo nunca alguien había regresado al pueblo con una prueba de que al menos algo de lo que contaban fuese cierto y que regresar al pueblo después de tanto tiempo de estar fuera con las manos vacías y sin una buena historia solo los convertiría en el hazmerreir de todos, por eso cada que alguien se aventuraba, llegaba contando cuanta cosa se le ocurría como peleas épicas, escapadas casi imposibles, aventuras magníficas, pero una sola prueba, jamás…

Habían pasado más de 8 años desde que la última persona había regresado de fuera del pueblo, el abuelo decía que ahora las personas éramos menos osadas que antes, que hacían falta personas con espíritu de libertad y de aventura como las de antes, el me decía que en mi veía algo de él cuando era joven, que tenía esa misma mirada inquieta, las ansias de saber, de conocer, de salir y explorar otros lugares y que le recordaba a sus buenos tiempos, de vez en cuando antes de la cena, aún le pedía que me contara alguna de sus anécdotas pero me decía que ya estaba muy viejo para recordarlo todo y a veces sus historias ya no duraban más de 4 minutos, pero a mí me gustaba escucharlo, su manera de decirlo me hacía sentir ahí e imaginármelo todo, me envolvía en sus palabras, hasta que Marianna mi hermana mayor, de 24 años, nos hablaba para ir a cenar – Hay que hacerle caso a tu hermana Iox, ya sabes cómo se pone si dejamos que se enfríe la comida, jajaja – me decía el abuelo mientras se levantaba de su mecedora sonriendo listo para la cena.


Continuara…
06 de marzo de 2011

6 Comentarios

  • Snakeiox

    gracias deadname, lo tomare en cuenta, comentarios como el tuyo son los que nos ayudan a mejorar!

    saludos!! XD

    06/03/11 03:03

  • Thoritoz

    ¡conganas! quiero leer la continuación, esperaré.

    ¡ya ves! te compararon con lovecraft.

    07/03/11 01:03

  • Abrahamsaucedocepeda

    Chingón, chingón. Pero creo que "sandeces" no significa lo que imaginabas cuando la escribiste.

    Muy entretenido carnal, quiero seguir leyéndolo.

    07/03/11 11:03

  • Snakeiox

    gracias thoritoz, nomas que tenga tiempo y sale la continuación!

    09/03/11 05:03

  • Snakeiox

    gracias a ti tambien abraham! ya consulte sandeces y si la use bien, uff! jeje XD pronto seguiras leyendo la historia XD saludos!

    09/03/11 05:03

  • Mejorana

    Snak, me gusta como escribes, este trabajo que acabo de leer, promete.
    Te seguiré leyendo. Tienes Arte.

    06/06/11 03:06

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