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Él, Inexplicable.

Me levanto por las mañanas, con la obligación de acudir a mi centro escolar, para que en un futuro pueda ser de provecho en esta compleja sociedad. Últimamente lo único que me ilusiona a la hora de acudir a este centro, es él, una persona que es verla y me ilumina el día, pero a la vez me lo puede convertir en uno malo o en uno fantástico con una pizca de ilusión ficticia imaginada por mi, o no.

Yo soy una persona que adora las miradas, y él no deja de mirarme e intenta buscar una respuesta en mi con su mirada, a la que muchas veces le contesto, pero no de la manera que me gustaría. Para mi es una necesidad saber que me pregunta con sus miradas, tan misteriosas pero lucidas a la vez y a las que respondo sin tener ni idea. El hecho es que cuando se acerca a mi, empiezo a ponerme nervioso y no me atrevo a mirarle a los ojos, y no sé si él lo nota, pero yo si lo haría. Se acerca a mi, me toca, me acaricia, es afectuoso conmigo y yo le hago gestos y cara de rechazos para que no parezca otra cosa en ese momento, en esa misma clase, rodeado de gente que solo sabe criticar y así poder llenar sus vacías vidas. Y es que es ver un mensaje de él en el móvil y mi corazón empieza a latir a una velocidad increíble.¿Qué significa eso? Eso quiero averiguar, junto a las preguntas que me lanza con sus miradas. Además, él tiene fama de mujeriego y suele meterse con la gente, cambia de personalidad cuando esta en grupo o individualmente, yo lo noto, él cree que lo noto, pero sigue igual, con las miradas. Entre nuestras conversaciones superficiales sobre los estudios no se cuela nunca una reflexión a cerca de lo que sentimos cada uno, y es que parece que el no se atreva a ello porque cree que me lo tomaré a mal, y lo mismo me pasa a mí, o quizás solo sean ilusiones mías, que es lo que me hace cada día volver a un bucle infinito e inexplicable del cual no encuentro una respuesta.Y casualmente el también se mete conmigo, pero es de una manera digamos, bromista, pero que llega a cansar y un día o dos estuve sin hablarle, y el lo notó.

Hoy justamente me ha dicho que quería hablar conmigo, y al decirme eso mi corazón palpitaba a mil por hora. Cuando llegaba el final de la clase y la hora de irse a casa, él me para y me dice: "noto que este mes y ultimas semanas llevo metiéndome demasiado contigo y no quiero que cuando te diga buenos días me mires con mala cara, quiero llevarme bien contigo". ¿Cómo respondo yo a eso, con ni siquiera siendo capaz de mirarle a la cara mientras me lo decía? Pues mi respuesta ha sido simple y falsa, diciendo que no importaba, cuando si importaba. Y así vuelve a empezar mi bucle de imaginaciones y suposiciones como las que me hacen redactar este texto. Me pregunto si él al salir del colegio, en algún momento pensará en mí, yo creo que sí, pero no quizás de la misma manera que yo, o sí. Es eso, la duda, la que mata y a la misma vez el miedo. Pero como suelo decirme a mi mismo, prefiero ser el rey de mi silencio, que esclavo de mis palabras. Pero a la vez me gustaría saber que siente por mi.
01 de noviembre de 2017

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