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Volver a Nacer.



En los recovecos del alma
se oculta la luna fría
de la humanidad y sus misterios.



El murmullo remansado
de la soledad
acaricia la orilla de los sueños.



Es difícil digerir el desengaño
cuando el amor no correspondido
nos atrofia los sentidos.



Vaga el hombre cual lobo solitario
por la estepa del silencio
donde el desamparo le encoje el corazón.



El disturbio de la vida es mentiroso
nos hace creer que existimos
a pesar de ser meros fantasmas.



Transitamos senderos sinuosos
en los que nos sentimos perdidos
a pesar de los rayos del sol.



Hay una transición entre el bien y el mal
que nos humaniza, haciéndonos esclavos
de nuestra propia identidad.




Cuando la mente humana
retorna a sus orígenes,
volvemos a ser los primates
que nunca debimos dejar de ser.




Adoramos dioses
forjados en el imaginario
de seres abandonados
a su propia incertidumbre
en un mundo devastado
por la lucha del poder.




Quién volviera de nuevo a la niñez y en la propia candidez de la ignorancia, pudiera volar sin alas a mundos mejores. A un mundo donde el poder de la imaginación ostentara el mando y hombre y mujer caminaran desnudos de la mano, sin más codicia que la de sentir como la brisa acaricia su piel, el sol les regala su calor, el agua fresca calma su sed y los días pasan plácidamente, como si vivieran en un sueño.

Hemos convertido nuestra existencia en una lucha por el poder, que nos ha vuelto intransigentes y nos ha llevado a un desengaño continuo, al no poder alcanzar las inalcanzables metas que nos proponemos.

Tengamos la osadía de convertirnos en niños de nuevo y a través de la inocencia alcanzar la felicidad que perdimos en la búsqueda de lo inexistente.

Las cicatrices de nuestra dermis, hablan del paso del tiempo y las arrugas son los surcos que la vida traza, dibujando nuestra historia de mortales, en busca de la infancia perdida.





Desperté del vientre de mi madre
y vi la luz a lo lejos
me asomé entonces
y descubrí un mundo por explorar.



Aquí empieza mi vida
aquí comienza mi muerte.



Según pierdo la ignorancia
se escapa la felicidad
y entro en la cárcel
de la desesperación
que me hace ver
que todo es pasajero.



Quién pudiera volver a nacer
para en ese alumbramiento
ser capaz de morir naciendo
para así ser capaz de mantener
para siempre
de la vida su misterio.


VolteretaPublicado el 01 de mayo de 2019
Archivado en infancia

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7 Comentarios

  • Sebastiana

    Espléndido poema, maravilloso,lleno de verdad, candidez y amor, me ha enamorado te aplaudo Voltereta, un gran saludo.

    01/05/19 08:05

  • Romina

    Según pierdo la ignorancia
    se escapa la felicidad
    y entro en la cárcel
    de la desesperación
    que me hace ver
    que todo es pasajero.

    Hola mi querido amigo.
    siempre es un placer leer lo tuyo,
    Sé me erizo la piel.
    Un beso!

    02/05/19 09:05

  • Polaris

    Tú sello, tú estilo, tú elegancia, Voltereta.

    Pol.

    03/05/19 06:05

  • Polaris

    Tú sello, tú estilo, tú elegancia, Voltereta.

    Pol.

    03/05/19 06:05

  • Clopezn

    Son muchas las veces en la vida en las que por una razón u otra anhelamos el regresar a esa infancia inocente. Sin embargo no olvidemos la carga de incomprensión que el niño sufre por no entender muchas de las decisiones que todo el mundo toma por él y que le hace sufrir, deseando por contra llegar rápidamente a la edad adulta para tomar sus propias decisiones.
    Por otra parte reducir la vida a un lienzo de blancos y negros solo te puede llevar a la frustración pues como muchas veces he oído decir y me parece acertado, la felicidad no dejan de ser pequeños momentos accidentales que suceden en la gran línea gris más claro u oscuro de tu vida.
    Un saludo cordial.

    04/05/19 12:05

  • Libelle

    Me alegra volver a leerte

    29/05/19 12:05

  • Remi

    Volver a la infancia, a los sentimientos puros, a la inmensidad del tiempo...
    Con el paso del tiempo se olvida como ser otra vez niño.
    Me encantó tu texto.
    Un abrazo Voltereta.

    27/06/19 08:06

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