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La Evolución Del Miedo

Algunas veces da la impresión de que los impulsos que te hacen comportarte de cierta forma son más sabios que uno mismo siendo consciente.
Cuando algo no es para tanto, nos dejamos llevar sin problema, sin miedo. Quizá porque de alguna forma intuímos, que lo que podemos ganar no va a ser tan importante como para herirnos gravemente si lo perdemos. Pero el comportamiento nos alerta: cualquier fallo nos molesta demasiado; y quizá ni siquiera sea un fallo, sino simplemente algo que no es como nos gustaría.

Sin embargo, puede llegar alguien que tenga la capacidad adecuada para crear una conexión poderosa contigo. De algún modo lo intuyes, sin ser realmente consciente de ello. Y te asusta.
Lo niegas. No huyes, porque te atrae, pero lo niegas hasta el cansancio.
.Que si no funcionaría.
.Que si sólo quiere que seamos amigos.
.Que si no siente lo mismo.
... aunque en el fondo sabes que todo eso sólo es fruto de que lo está negando también. Resultó que no eres el único que tiene miedo.

Por increíble que parezca, el ambiente empieza a cargarse y alimentarse de esa energía. Las casualidades no dejan de suceder y poco a poco, todo te empuja hacia esa persona. Hacia donde tu corazón sabe que en realidad quieres ir.
Todo esto te llena de valor. Dejas el miedo atrás y pasito a pasito, vas avanzando. Y esta vez quieres hacerlo bien, quieres bordarlo.
Muy poco a poco todo va saliendo. Despacio. Con paciencia y apenas esfuerzo. El tiempo vuela. La conexión empieza a fortalecerse y te sientes tú mismo, relajado y feliz.

Ya no te asusta, eso sólo eran sombras de errores del pasado. Porque en las relaciones humanas, el principal método de aprendizaje es ese: el ensayo-error. Y muchas veces no puedes subsanar el error con la persona que te hizo aprender.




Me quiero, pero también te quiero. Y aunque no te necesito, elijo quedarme.

No tengo miedo a cagarlo todo, porque sé bien lo que debo y no debo hacer. Y después de bien aprendido, con la persona adecuada, sale sólo.

Quiero cumplir la mayor cantidad de sueños (míos y tuyos) y vivir la mayor cantidad de aventuras posibles. Puede ser que cambien, porque nosotros también cambiamos. Pero no que renunciemos a ellos. Tenemos la suerte de que los nuestros sean compatibles.

No tengo miedo a los problemas, aunque pueden llegar a causar dolor, me siento capaz de buscar soluciones y llevarlas a cabo.



No soy la primera, ni eres el primero. Menos mal. Hoy soy más capaz de ser feliz yo y de hacerte sonreír a ti de lo que hubiese sido hace años.

Un día cualquiera dejé de negarte.
Hoy, admito que te amo.

07 de agosto de 2018

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1 Comentarios

  • Diegozami

    Me gusto el texto, escribes muy lindo.

    Saludos.

    07/08/18 01:08

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