TusTextos.com

Las Viejas Anclas Del Mar

Dicen que las palabras se las lleva el viento, pero hay palabras que se habían quedado ancladas en su mar de pensamientos. Algunas de ellas parecían oxidarse con el paso del tiempo, sin embargo, cuando el faro del puerto dejaba de alumbrar y el agua descendía en el mar, hacia quedar en la superficie todo aquello que creía haber dejado atrás.
Desde pequeña había aprendido que por la noche había que quedarse dormido, para así evitar que los fantasmas se hiciesen dueños del navío.
Una noche decidió despertar y se dio cuenta de que las viejas anclas habían sido cubiertas por el mar. Comenzó a pensar en que todo lo que le habían dicho sobre los diablos del mar, no había sido mas que una excusa para que fuese igual que los demás.
Ella siempre había sido diferente, podríamos decir "rara" como la calificaba la mayoría de la gente. Muchos no llegaban a comprender, que para ella vivir era navegar en sueños de papel. Que su miedo ya se había esfumado tras aquellos tiempos emborronados.
Desconcertada, decidió navegar sin destino, en busca de un nuevo camino, pero en cada puerto recorrido solo encontraba tesoros, aparentemente de oro, que escondían en el fondo un alto precio que pagar: su libertad.
Como una pluma que ha perdido a su dueños, ella había vivido sintiendo que perdía el compás de sus movimientos. Que por muchos que avanzaba nunca llegaba a cuadrar en algún lugar.
No tenía rumbo, pero si algo tenía claro en su mundo, era no volverse a encontrar, todo aquello que en el pasado no la había dejado avanzar.
A medida que navegaba, su esperanza se esfumaba, pero un día cuando menos lo esperaba, retornó a una de las islas que ella misma había dejado descartada. A penas sin fuerzas se sentó a descansar. Desilusionada, sin intención de encontrar nada, levantó la cabeza y comenzó a observar todo aquello que rodeaba el lugar.
Fue entonces cuando descubrió una de las claves de su felicidad: no importaba el lugar sino su manera de actuar y de pensar, aunque fuese diferente a los demás. Daba igual lo que pensasen, mientras ella no dudase de quien era en realidad. Lo importante era no volverse a perder ella misma, sobretodo, cuando se acercase la tempestad.
Agrv21 de marzo de 2015
Archivado en:
prosa cuento reflexion

Lo recomiendan

2 Comentarios

  • Voltereta

    La primera vez que te leo y evidentemente me has causado una grata impresión. Me gusta tu mar y las metáforas que contiene.

    Un saludo.

    21/03/15 07:03

  • Agrv

    Muchas gracias por tu valoración Voltereta. Soy nueva en este lugar, agradezco esta bienvenida tan agradable.

    Un saludo.

    22/03/15 02:03

Más de Agrv