Invisible

Publicado por Roapa el 10 de septiembre de 2017.
Invisible.

Para ti, soy esto, invisible. No me miras en todo el día, o eso creo yo, porque yo intento no mirarte a ti.
No nos llevamos bien, o puede que nos llevemos bien y no lo sepamos nunca. Por circunstancias, tú has decidido dejar de mirarme a mí, y mirar a otras personas. Seguramente, esa sea la opción correcta. ¿Hay de verdad que elegir?, me pregunto yo casi cada noche, pero bueno, así de esta manera, se han presentado las cosas. Acabo de escuchar tus pasos por el pasillo, y es lo único que hoy tengo de ti, el sonido de tus pasos. Mañana puede que no tenga ni eso, tienes 76 años, y ya queda poco para el final, no vamos a engañarnos. Y el final por desgracia, no avisa. Acabo de decidir que a partir de mañana, voy a mirarte. Por alguna extraña razón que todos desconocemos, no quiero que se me olviden tus ojos nunca, y para eso necesito mirarlos cada día, aunque miren hacia otro lado. Puede que cuando llegue el final, sigamos sin hablarnos, pero al menos recordaré tu rostro, el sonido de tus pasos y tus ojos, no mirándome de la manera en que me gustaría, pero así se han presentado las cosas. ¿Debo yo cambiarlas?, algunos dirían que sí sin pensar. Yo ya no sé cómo dejar de ser un saco de boxeo para ti y para todos, y tampoco qué es lo correcto y qué no. Tal vez esté siendo muy egoísta y esté pensando en mí, intentando dejar atrás lo del saco de boxeo, así, aislándome de todos, y no pensando en los pocos años que te quedan aquí. Yo no sé si hay dos opciones, si las dos son compatibles o incompatibles, pero ustedes parece que si lo sabéis, sois los que habéis elegido sin que nadie os lo pidiera. Y no es que yo no quiera poner de mi parte, pero ya tampoco sé si me hace más daño ser invisible o no. Solo sé que duele, y siempre duele, no se va. A veces parece que no está, pero una noche llega ese sentimiento de nuevo. Y siempre duele. Por ahora, quiero conformarme con oír tus pasos, aunque no vengan hacía a mí, con oír tu voz aunque no sea hablando conmigo, y con mirarte a los ojos, aunque miren para otro lado. El día de mañana no sé, qué va a pasar. El día del final tampoco. Y el día después del final, espero seguir hacia delante, perdonarme y perdonarte, y ser feliz. Siempre, siempre, siempre, desearé que nos perdonemos y seamos felices todos juntos en cualquier momento.

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