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Nada.3.

Nada nos unió y nada nos separo.

Nunca supimos avistar nuestras incapacidades emocionales, pasamos el tiempo de nuestra existencia bajo las sombrías sombras de los conformismos, sentimientos breves, abreviados, ayunos de caricias y afectos. Es así como sobrevivimos en nuestros propios infiernos, acaudalando desdichas. La palabra quedo encogida, sin verbo, sin acción, sin complementos, sin circunstancias, solo unos puntos suspensivos perdidos, tres puntos sin oración, en un galgo blanco din A-4 veloz. La lengua quedo pegada en el paladar y los labios clausurados, sobre sin sello, sin mata sello, sin remite, sin epístola, sin nota, sin despedida, sin viaje, sin sonrisa de buzón, sin dirección. Todo quedo en vacío, en anónimo, en lienzo sin marco, sin límites, sin bastidor, sin caballete para sostener la propia sin razón. Fueron años vividos a trompicones fraguando ensoñaciones e ilusiones marchitas, llenando los días y las horas en una noria sin molino, paisajes envueltos en la rutina, donde la nada depositaba día a día dunas, desiertos.

Ahora, despierto sola por las mañanas, capaz de distinguir mi realidad de tu ficción. Desayuno y contemplo como las primeras luces bañan el amanecer de una dulce y sublime esperanza, donde respiro sorbos de paz. Callaron los recuerdos y las voces, te desvaneciste y quedaste ausente. Vendrán de nuevo los días de tulipanes, coloridos, erectos, efímeros, intensos.

Atrás queda un mal sueño, tu molida desazón, tu perenne tristeza, tu herido lamento, tu emponzoñada existencia. Los días moribundos de ataraxia, con la existencia quebrada de incertidumbres y ahogada en tempranos atardeceres. Quedan caducos aquellos días de grifo, de goteo nocturno, gota a gota, entre el silencio perturbador de la noche y la larga espera de oír abrir la puerta. La puerta nunca fue abierta. Y la despedida fue sin horario, sin cita, sin andén, una despedida ausente que revolcó el presente hacia la tumba de la nada.

Enterrar los recuerdos en el sarcófago de los olvidos. Sentir el presente con el arrebato de la perdida, sin ningún rumbo, olvidando y matando el desasosiego entre aros etílicos, sola, callada, con la mente postrada bajo la losa de un sin quehacer. Ninguneada. Despertar sin bostezo y con la mirada perdida en el sueño, alivio de no pensar, de no sentir, de no vivir.

El sueño reconforta, es morir un rato, dejar de pensar, dejar de sentir, dejar de vivir con miedo. Perdida en mundos ajenos, existencias inútiles que forjan el devenir con el silencio de la ignorancia, arrastrada a los confines de mundos que no son propios, que arrancan metas, interrumpen caminos, guiados por atajos sin retorno, laberintos de vidas muertas. La existencia no es compartida, siempre estamos solos, la soledad es mi razón de ser.

Son inútiles las excusas.
XavierpasqualPublicado el 26 de enero de 2017
Archivado en nada

1 Comentarios

  • Mejorana

    Estaba segura de que te había comentado.
    Esto del tiempo es una gaita, siempre nos viene escaso.
    Un abrazo.
    Te leeré con más detenimiento.

    06/02/17 02:02

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