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Camino Hacia El Límite

Cerré el cajón de los tabúes y me lancé. Crucé la línea blanca, en un baño, éramos cuatro y yo. Sentí miedo en aquel instante, pero la curiosidad me pudo, lo hice, al primer segundo me sentí culpable luego desapareció todo, mi mente se abrió, estaba volando.
En aquel momento no me importaba, cada pelo de mi cuerpo se erizaba corrían calambres por mi espalda, desde el coxis hasta la nuca una electricidad intensa sentía como mi sangre corría por todo mi cuerpo mi corazón latía a mil quería correr, bailar, sobre todo, quería beber, lo mejor de todo es que era yo. Era consciente de todo, era una sensación extraña, buena y mala a la vez, mis pupilas explotaron, si mis ojos de por si ya eran grandes, esa noche más. Empecé a reírme el buen rollo me entró de golpe, bebía y bebía las horas pasaban como segundos, sentía como las piernas me andaban solas, pero no dejaba de molestarme la nariz, un regustillo dulce como el de las manzanas no se alejaba de mi garganta, los labios se dormían pero aún así no querían dejar de hablar. Bendita cocaína de los pobres. Bendita droga de los estudiantes, buena bonita y barata. Me sentía sensualmente mala, la poca confianza que tenía en mí misma aumentó, el ego me subía por momentos, tenía a todos los chicos, era capaz de hablar con todos, de relacionarme no tenía miedo de nada. Fui feliz ¿Cuántos gramos pesa mi alegría? Nunca me he sentido mejor. Hacía frío no me importaba, yo tenía calor, tenía los labios húmedamente adormecidos, esa noche sentía que podía comerme el mundo, no quería pensar en el mañana. Recuerdo que me dije a mí misma: "Como si fuera a morirme hoy." Eso hice, Me comporté como si esa fuera mi última noche como si no fuera a volver a ver el sol a día siguiente, Todo iba rápido, cada vez me picaba más la nariz pero la adrenalina aún corría por mi cuerpo, se me pasó por la cabeza eso de ¿Una raya más? Rápidamente me negué a mí misma es estúpida pregunta, sabía que el efecto me iba a durar mucho incluso varios días al ser la primera vez. entré a la discoteca, y me subí al podio al más alto, empecé a bailar como una loca vivía la música, encima ponían "Girls, girls, girls de Mötley Crue" Una de mis canciones preferidas, la disfruté como una perra. Los chicos me miraban yo me movía como una gata en celo, como una serpiente de cascabel al son de la flauta de su maestro. La música se metía en mi cuerpo, las luces me cegaban, me encantaba, sentía espasmos de electricidad por todo el cuerpo sobre todo por las extremidades, me encanta la velocidad, estaba sudando, las gotas de mí caían sobre mis pechos húmedos y calientes todo mi cuello estaba mojado, toda yo estaba mojada, me encantaba bailar para todos, tocarme el cuerpo y que me miraran, me gustaba que me desnudaran con los ojos y sentirme deseada. Esa noche fui popular, fui el centro de atención, todo el mundo quería saber de mí querían mi nombre mi facebook lo querían todo y yo me negaba, me encanta hacerme de rogar, me preguntaban que si estaba cansada que no había parado de bailar que animé la discoteca que bailé más que todos yo respondí que no, que no estaba cansada que quería más mis amigas se reían ellas iban más metidas que yo, les gusta demasiado el vicio, yo solo quise colocarme un poco de esa miel prohibida en los labios, para descubrir hasta que punto podía llegar.
Papá, Mamá, no se volverá a repetir.
19 de mayo de 2014

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