Azul Como Ellaπ
Heme aquΓ,
viendo cΓ³mo las luces
cambian de color en mi techo.
Cada matiz
se parece un poco a mi alma,
porque, por mΓ‘s brillante que sea el color,
siempre hay un matiz oscuro.
Siempre hay sombras en el movimiento.
Especialmente en el azul.
El azul me recuerda a ella,
a Γngela,
a mi abuela,
porque me recuerda al mar.
Siento que la puedo ver,
que veo su rostro,
su mirada cansada,
sus pliegues y arrugas en la piel
que demuestran que viviΓ³.
En cada arruga,
en cada pliegue,
hay una historia detrΓ‘s:
a veces sufrimiento,
a veces alegrΓa.
El azul me recuerda a ella.
AsΓ como el mar:
pacΓfico,
pero imponente.
Quisiera saber quΓ© estΓ‘ pensando,
si piensa,
si es cierto que me oye
cada vez que le hablo en mi mente.
Siento que ahora las fotos simplemente sonβ¦
no recuerdos,
sino pruebas
de que existiΓ³
y de que me amΓ³
con toda su alma.
A veces siento que, en ciertas cosas,
me parezco a ella.
A ella tambiΓ©n le encantaban los colores,
y tambiΓ©n tenΓa
sus matices oscuros.
Ella era fuego:
templanza,
Γmpetu,
ganas de alzar la voz
cuando era justo.
Pero tambiΓ©n podΓa ser azul como el mar:
en silencio,
pacΓfica.
O podΓa ser una mezcla de muchos colores,
como un rojo brillante que,
en este mundo gris,
nunca pasaba desapercibido.
Te amo, Γngela.
AΓΊn te recuerdo
ayudΓ‘ndome a pintar mis tareas del colegio,
riΓ©ndote conmigo
mientras tomabas tu cafΓ©.
AΓΊn recuerdo el aroma del cafΓ©β¦
el aroma del cafΓ© y cigarrillo.
Tengo un ligero recuerdo de tu risa,
como un eco
en la parte de atrΓ‘s de mi mente,
que quisiera conservar.
Te amo, Γngela.
Gracias por ser ese ser mitolΓ³gico
que vino a mi vida,
porque nadie como tΓΊ
existirΓ‘ nuevamente.
Y el lutoβ¦
no quiero que se vaya,
porque es todo el amor
que no pude expresarte.
Pero no lo quiero ver como algo oscuro,
porque tΓΊ eras mΓ‘s:
eras a colores.
Y siempre serΓ‘s asΓ,
en mi corazΓ³n.
viendo cΓ³mo las luces
cambian de color en mi techo.
Cada matiz
se parece un poco a mi alma,
porque, por mΓ‘s brillante que sea el color,
siempre hay un matiz oscuro.
Siempre hay sombras en el movimiento.
Especialmente en el azul.
El azul me recuerda a ella,
a Γngela,
a mi abuela,
porque me recuerda al mar.
Siento que la puedo ver,
que veo su rostro,
su mirada cansada,
sus pliegues y arrugas en la piel
que demuestran que viviΓ³.
En cada arruga,
en cada pliegue,
hay una historia detrΓ‘s:
a veces sufrimiento,
a veces alegrΓa.
El azul me recuerda a ella.
AsΓ como el mar:
pacΓfico,
pero imponente.
Quisiera saber quΓ© estΓ‘ pensando,
si piensa,
si es cierto que me oye
cada vez que le hablo en mi mente.
Siento que ahora las fotos simplemente sonβ¦
no recuerdos,
sino pruebas
de que existiΓ³
y de que me amΓ³
con toda su alma.
A veces siento que, en ciertas cosas,
me parezco a ella.
A ella tambiΓ©n le encantaban los colores,
y tambiΓ©n tenΓa
sus matices oscuros.
Ella era fuego:
templanza,
Γmpetu,
ganas de alzar la voz
cuando era justo.
Pero tambiΓ©n podΓa ser azul como el mar:
en silencio,
pacΓfica.
O podΓa ser una mezcla de muchos colores,
como un rojo brillante que,
en este mundo gris,
nunca pasaba desapercibido.
Te amo, Γngela.
AΓΊn te recuerdo
ayudΓ‘ndome a pintar mis tareas del colegio,
riΓ©ndote conmigo
mientras tomabas tu cafΓ©.
AΓΊn recuerdo el aroma del cafΓ©β¦
el aroma del cafΓ© y cigarrillo.
Tengo un ligero recuerdo de tu risa,
como un eco
en la parte de atrΓ‘s de mi mente,
que quisiera conservar.
Te amo, Γngela.
Gracias por ser ese ser mitolΓ³gico
que vino a mi vida,
porque nadie como tΓΊ
existirΓ‘ nuevamente.
Y el lutoβ¦
no quiero que se vaya,
porque es todo el amor
que no pude expresarte.
Pero no lo quiero ver como algo oscuro,
porque tΓΊ eras mΓ‘s:
eras a colores.
Y siempre serΓ‘s asΓ,
en mi corazΓ³n.
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