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Decreto Del Descontento

Mi único Dios es la soledad.

Llevo siglos postrada en una cama sucia. Me sobran las piernas, aunque de todas formas dudo de que aún me sostengan. Me sobran los ojos, que ya conocen de memoria los pliegues internos de mis párpados. Me sobran las manos, hechas de huesos frágiles y venas marcadas que han olvidado lo que es palpar con ganas.

Siento que no he vivido nada y que ya lo he vivido todo, porque he perdido la fe en el ser humano. Ahora sospecho que sólo es posible amar con sinceridad en la primera ocasión y que cada conocido, amigo y escaso romance me ha ido robando una gota de entusiasmo. Las gotas han sido decantadas en un inmenso mar de peces de tres ojos y es imposible volver a rescatarlas.

Si siento, mal. Si no siento, peor. Me he vanagloriado de ser especial por interpretar la realidad a un mayor nivel de saturación y me he predispuesto a que esa misma realidad me haga daño y me decepcione vez tras otra, he comprobado vez tras otra que esperar atención y recuerdo por parte de los demás es un maldito suicidio. Así que piensas: a partir de ahora dependeré y esperaré sólo de mí. Sin embargo, aquí olvidas que tú también eres un ser humano imperfecto, quebrado y, ahora también, apagado. Aun así, decides no sentir, dormir demasiado, pensar demasiado, ver poco el Sol, no confiar en nada ni en nadie. Se está bien contemplando los pliegues internos de los párpados.

Los dígitos del reloj no se detienen nunca, al igual que ese run-run que hace el motor del ordenador. La comida, la merienda, la cena, el hambre ansioso de altas horas de la noche… y ese run-run que ya no sabes si forma parte de la habitación, del reloj o del interior de tu cabeza. No hay objetivos que merezcan la pena, no hay necesidad de sonreír, más las arrugas ya llegan solas mientras admiras los pliegues internos de los párpados.

Si siento, mal. Si no siento, peor. Sin metas que me apasionen, sin fe en la palabra amistad y mucha menos en el concepto amor. Rezándole a Dios desde esta repugnante carne reposada.

(Pásate por: http://escriturayfotografia.wordpress.com/)
Ainoa17 de abril de 2014

1 Comentarios

  • Luia

    Lo único bueno de un mal sentir es descargarlo y ofrecerlo. Que el infinito se haga cargo. Excelente, te felicito.

    Cariños

    Lu

    18/04/14 05:04

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