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Ocultismo Televisivo

Algo está fallando y punza: cada día se cree menos en Dios y, con todo, va en aumento el número de personas que creen a ciegas en supercherías. Sólo tenemos que prestar atención a los programas nocturnos en innumerables cadenas de televisión donde aparecen “seres iluminados” salidos de las manos candentes de deidades hechas a imagen y semejanza de las tarjetas de crédito (o débito). Estos tipos –y tipas- aprovechando la desmoralización que causa la crisis no se cortan un pelo a la hora de hablar de sus súper poderes, con los cuales ayudarán a aquella persona que llame y ruegue, con la mayor fe posible, un trabajo para el pobre chaval que lleva 3 años en paro o para que la pareja que nos dejó regrese a nuestros brazos. Todo esto, hay que indicarlo, aderezado con rogativas a la diosa Fucsia, regente del tercer triángulo de Tauro, la cual es amiga de que se le hagan sacrificios en forma de llamadas cuyo coste oscile entre 1,50 y 1,80 euros el minuto. Algunos de estos grandes sabedores del mamporro que está por venir, todavía poseen el decoro de echarte las cartas, chupar huesos de simio, fumigar tu aura con fragancias o visionar una bola de cristal. Los que me sorprenden son aquellos que gracias a un wifi ultra sensorial, y poniendo cara de constipado, conectan con tu tía abuela de Cuenca, la cual murió de asombro hace nada menos que 20 años, y gracias a la sabiduría post mortem de la susodicha, te contestan a preguntas incontestables. Y esto me indigna, oiga. ¿Dónde han quedado aquellos videntes que te birlaban los ahorros al igual que estos pero que, al menos, le echaban un poco el rollo al asunto barajando cartas, lanzando runas en una urna o agarrando un péndulo para girarlo y girarlo encima de un papel donde previamente han escrito tu nombre, apellidos, signo del zodíaco y color preferido? Tan alicaído está nuestro ánimo que estamos dispuestos a llamar a un fulano con túnica negra para preguntarle cómo ve la situación, a lo que él contestará sin titubear: “Todo va a salir bien, cariño mío, amor, querubín, que yo poseo el poder de Ali Baba y si te digo que encuentras empleo en menos de 19 días, no tienes por qué dudar, amor, delicia, caramelo…” Estamos que se nos arruga la próstata a causa de tantas hijoputeces. Pero, pese a la risotada del tema, no estaría de más que el Estamento pertinente tomase cartas en el asunto, ya que después de 19 días, auguro que estas personas que se ven indefensas ante un mundo corrupto y sin respeto, lo único que van a recibir es una factura de teléfono angustiosa, puesto que, tal y como aseveraba Baruch Spinoza: “La causa que hace surgir, que conserva y que fomenta la superstición es, pues, el miedo”; y de miedos nos hallamos cercados.
Alexandervortice13 de febrero de 2012

1 Comentarios

  • Indigo

    Estupendo escrito para los ignorantes, que estiman a estos haraganes HP.
    La complicidad con la industria trasnacional del entretenimiento y la moda hace posible su existencia.
    Una descripción exacta de zánganos tal como el asexuado mayamero WALTER MERCADO.

    Saludos amigo.

    14/02/12 02:02

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