TusTextos

Hasta El Infinito y Más Allá.

En tu memoria, la memoria de cabezón, de Daniel.
Descansa en paz, hermanito.
Las mejores amistades, y los mejores amores son los que no se buscan, los que aparecen de la nada y se quedan siempre, incluso en la distancia, en la ausencia, ellos siguen allí.
Tu has estado allí, incluso después de 6 años de ausencia física. Has sido un fiel hermano mayor y menor. Tengo mil recuerdos contigo. Difuminados por el paso del tiempo, pero existentes y presentes por los sentimientos que me causaron. Un gran amigo, hermano y compañero en uno de los momentos más efímeros y cortos de mi vida... Mi infancia. Uno de los que me vieron niño deseando ser hombre.
Me convertí en hombre, lejos de ti.
Ahora soy hombre, que debería ser niño.
Tu deberías ser hombre. O niño.
Pero eres un recuerdo, y uno de los más grandes y bonitos. Lo puedo recordar cada vez que me miro al ojos en el espejo, la cara de ese niño pequeño y gordito que se alegraba al ver a su amigo jugar Futbol con el, al hablar de nuestra pasión por la musica y por lo que no entendemos. De nuestros miedos y de nuestras ambiciones. De tirar piedras juntos en las lagunas, de caernos de la bicicleta los sábados por la tarde, de romper por error los jarrones o las ventanas de nuestros vecinos, de correr por las calles sin camiseta en Febrero durante carnavales y fiestas de agua... Para cansarnos y beber zumo de maracuya y chicha morada para poder seguir y volver a jugar... Panettone y Cabezón juntos jugando en el parque casi todas las tardes, desde las 4 hasta las 6 de la tarde correteando por toda la avenida Madrigales.
Uno gordito, el otro flaco. Uno que hacía reír y otro que causaba ternura. Con quien aprendí los beneficios de la amistad. Con quien aprendí que significa tener un mejor amigo.
Ahora, se que el pasado se ha ido... Y tu también. Y fue todo tan rápido como el cambio del atardecer a la noche.
He de admitir, que escribir esto y revivir nuestros momentos me hace sentir ese cosquilleo en el cuello que llega desde mis hombros, pasando por mis venas y mi cien hasta mis ojos hasta querer hacerles llorar... No solamente por los recuerdos y por el pensar en mis ganas de verte simplemente se han ido contigo. Porque no se cumplirán, no porque no queramos ni porque el destino no quiera volvernos a juntar ahora. La vida misma y su naturaleza no ha querido.Te han apartado de mi, de tu familia. Pero no logrará apartarte de mi mente, ni de mis recuerdos.
La incertidumbre de ¿A dónde has ido? ¿Estarás bien allí? ¿Me esperarás para encontrarme contigo al momento que me toque ir? ¿Cómo son las cosas allí? ¿Dios te trata bien? El existe. ¿Verdad? Tu alma se ha vuelto una con el universo. ¿Verdad? Si el existe. ¿Porqué quiso llevarte ahora? ¿Es normal que quiera llorar tanto por tu memoria al mismo tiempo que reír y estar satisfecho por vivirlo?
No quiero un pésame por esto, daré el mio, pero no quiero recibir ninguno. No me harán sentir mejor, no me consolarán, eso no es respetar tu memoria.
Respetar tu memoria es recordarte sin hipocresías, las cosas que aprendí de ti, y desear que tu hayas aprendido algo de mí, que hayas sido igual de importante para mí que lo que yo fui para ti.
Cuando me faltaba un consuelo tu pusiste tus granos de arena para curar mi dolor, para mantenerme alegre, para hacerme feliz. Tardes, días y noches enteras juntos, hablando sobre el futuro, nuestras ganas de vivir... Nuestras ganas de comernos el mundo, encontrar un amor, casarnos, darle la vuelta al mundo, no solamente literalmente, pero también cambiarlo.
Has cambiado mi perspectiva de muchas cosas, has cambiado mi forma de ver el mundo, prometo hacer tu voluntad y cambiar el mundo por ti.
Un pacto de honor, entre caballeros, amigos, y hermanos. Que cumpliré en tu memoria...
Me gustaría poder tomar un avión, cruzar el charco, reencontrarme con mi madre, la dulce mujer que conociste... Y con tu madre, la dulce mujer que conocí, darle el abrazo más largo y el mas doloroso que nadie nunca tendría que dar. El de la perdida.
Dios, como me está costando escribir esto.
Si es cierto que no es la primera vez que alguien que me importa, alguien a quien quiero me abandona. Aunque esto no sea un abandono, es un secuestro de la vida, no eres el primer amigo al que la vida secuestra, pero si uno de los más cercanos. Uno de los más importantes.
Y yo aquí, deseando ir a ver las flores y las velas de tu memoria, deseando verte descansar en paz, a quien se impuso contra el mundo, a quien le echó huevos a la vida y a todo pronostico, luchando contra sus enfermedades pulmonares, contra sus enfermedades mentales y contra el rechazo social logró salir adelante y disfrutar de la vida que tuvo.
Porqué contigo aprendí muchas cosas, a escuchar antes de hablar.
A no juzgar por lo que ves, sinó por lo que sientes y piensas.
A no tenerle miedo a la vida.
A que no podemos librarnos de la venganza de Dios si no tenemos respeto por la vida humana.
A que mientras este podrido mundo se regodeaba en su avaricia en busca de placer y en su inmundicia espiritual tu eras el vivo ejemplo de pureza, de inocencia. Y no porque eras joven, al contrario, desde pequeño fui testigo de la crueldad de los niños contigo, como alguien puede corromperse y repudiar lo diferente a joven edad. Pero nunca te diste por vencido, luchaste siempre y yo siempre he admirado esa determinación tuya.
La lucha no ha acabado, tu memoria es eterna, en mi, en el resto de tus amigos y en tu familia, aunque todos hayamos sido familia para ti.
Ahora podrás ir a casa libre con tu madre, abrazarla como siempre has querido y decirle que todo irá bien. Ya no hay más niños esperando a molestarte cerca al parque, ya no hay motivos para llorar, ya no hay piedras en los caminos donde íbamos en bici, ya no hay borrachos que gritan e insultan a la gente. Ahora hay paz, un silencio abrumador y un ambiente pesado por tu partida y llantos, no porque te hayas ido, sinó porque te extrañamos.
El mundo no es el de antes, ya no es el mundo donde vivíamos despreocupados del mañana, olvidando el ayer y disfrutando el presente. Si te vas es porque este mundo no te merece, los ángeles si, ellos te esperan. Ese siempre ha sido tu lugar, el lugar de un ángel, de un santo, de alguien puro e inocente viviendo en una decadente y misera realidad.
Yo le contaré tu historia a esta realidad, no solamente el día de hoy, si no en los por venires de mi vida, yo cargaré con tu memoria y tu recuerdo y con la esperanza de algún dia reunirnos del otro lado.
Pero, ¿Qué es lo que contaré? La verdad. Quien eras tu. Tu eras el mundo que sufre y que conoce de verdad la angustia y el sufrimiento, la injusticia genética y social, pero también la gracia, la bondad y virtud. La alegría simpática y jovial, llena de vida aunque esta siempre le haya tratado mal.
Eras la gentileza. Eras todo lo que nosotros no somos. Por eso también contaré tu historia, porque no somos como tu, aunque deberíamos serlo, por eso contemplo tu recuerdo, porque tu sabias de verdad como amar y como ser un fiel amigo. Conocías el gran poder del amor y la belleza del sacrificio.
Eres el mundo que sufre, y también el mundo que ama. El mundo que necesitamos.
Te veré en las estrellas. Buen viaje, viejo amigo. Espérame en el infinito y juntos iremos al mas allá...
Andresmb16 de julio de 2020

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