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Mi Jardinera Buena

Cuando estaba perdido en el camino me enseñaste la luz,
cuando mi alma estaba congelada en parajes yermos,
germinó la semilla.
Fuiste tierra fértil, agua, luz, alimento de paz y eternidad; amor.
Fuiste la humilde jardinera que buscó en el desierto y encontró la semilla,
el agua, la luz, el calor de vida en el reino de la muerte; si.
Y llegaste como sin serlo, pero lo sentimos, fue la fuerza.
Y viniste para sufrir, reír, amar, en penas de un alma fría, muerta, y
de la oscuridad, humilde jardinera buena, salvaste la última gota de vida,
de amor, de paz sin paz, de dolor en cicatrices viejas, de arrugas y versos muertos.
Y sufriste en este jardín
y reíste; lo sé.
Y la yerba, buena, triste y asustadiza se enamoró de ti, sin palabras quizás,
fue la fuerza.
Creció la vida en el lugar de la muerte, pero
la vida es muerte sin serlo.
La yerba triste busca al sol, el agua, la vida, estremecerse, llorar, reír, cantar, soñar;
y todo eso eres tú,
mi jardinera buena
Artalia07 de febrero de 2015

3 Recomendaciones

3 Comentarios

  • Polaris

    Siempre es hermoso leerte.

    Un abrazo.


    Pol.

    08/02/15 04:02

  • Mejorana

    Estoy muy contenta de que hayas encontrado esa jardinera buena que ha reconfortado tu vida.
    Me alegro con todo mi corazón.

    ......yo también lo he perdido, o quizás no lo quiera encontrar... no se de donde vengo ni a donde quiero ir..."
    He encontrado estas palabras tuyas en un comentario y me has conmovido y preocupado, Artalia. Y por eso he venido a visitarte.

    20/02/15 05:02

  • Danae

    Fuiste tierra fértil, agua, luz, alimento de paz y eternidad; amor

    Nada más y nada menos. Ternura a raudales en tu texto, hablando de ese ser maravilloso.
    Un placer leerte

    27/02/15 01:02

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