Reincidencias

El paso de los años,
¡quién cambiar pudiera!
He sembrado mil jazmines
en distintas primaveras
y me ido por claveles
antes que éstos se advirtieran.
Explorando mis anhelos,
se ha cegado mi conciencia,
de ignorancia he pecado
ante su divina presencia.
Vuestra nobleza me conmueve
y por vergüenza me inclino
ante el pefume de las flores
que engalanan mi camino.
6 comentarios
Me ha gustado Avelibre
hacia tiempo no te leia y me alegra poder hacerlo de nuevo
saludos
Antonio
Bello... avelibre. Lo importante, creo yo, es el poder de asombro que aún queda a pesar que los caminos recorridos hayan lastimado nuestros pies. Las flores son hermosas y si las encuentras adornando tu sendero... pues es una bendición.
Saludos muchos!... celebro que vuelvas a publicar.
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Se vuelve sobre el camino, pero realmente ya no es el mismo, puesto que nuestras espaldas siempre verán lo que dejamos y nosotros encontraremos nuevas flores a cada paso. Saludos cordiales!!!