La Casa de la Colina 25
Apenas abrimos la puerta de la casa Sergei vino a frotarse contra mis piernas. Dejé lo que llevaba en los brazos encima de la mesa de la cocina y le cogí en brazos. Me entraron los remordimientos al pensar que todavía no le había llevado a que le viese un veterinario; pero parecía estar muy bien y su pelo blanco lucía brillante y lustroso. Le abracé contra mi pecho, y me proporcionó algo de paz saber que había alguien, aunque fuese una mascota, que me quería y al parecer se alegraba de verme. Sabía que los gatos no son tan fieles como los perros, que ellos sólo dan cariño cuando quieren y no cuando el amo lo necesita, pero por la manera en que Sergei clavaba en mi sus brillantes ojos verde esmeralda, se que me entendía y sabía que yo estaba muy necesitada de cariño en aquellos momentos.
Lucas, en un alarde de caballerosidad me permitió ducharme primero; o quizá fue pensando que así haría yo la cena. Cuando él regresó a la cocina, la mesa ya estaba puesta y la cena casi terminada. Comimos en silencio y para que no fuese tan cortante, le pedí que pusiese las noticias. Apenas les prestaba atención, hasta que hablaron de la desaparición en Francia, muy cerca de la frontera española, de una muchacha de veinticinco años, y sacaron la imagen en la pantalla. Me pareció estar viendo mi cara. No es que fuésemos exactas, porque ella tenía el pelo un poco más oscuro que yo, y algo más corto. Su rostro, quizá porque era más joven parecía más lleno e infantil que el mío, y los ojos eran más pequeños y menos rasgados. Pero teníamos una apariencia muy similar, sobre todo a primera vista. Me quedé helada, y Lucas dejó de comer y permaneció mudo mirando a la pantalla.
-¿Estás pensando lo mismo que yo?-le pregunté
15 comentarios
Beth, estas obligada a escribir, sino , al menos yo quiero saber, lo de Alvar, Jaime, de que te alertara Sergei y sobre todo, como lectora ver como Marta se defiende.Beso.
Querida Beth, claro que como decía John Lennon, la mujer es el negro del mundo, pero, dos mujeres presidentes en Sudamérica y vos y yo sabemos, que hay tanto hipócrita vestido de progresista y de pasional .
Claro Beth, que los hay, y en verdad geniales y conscientes el drama que todavía acarreamos, son las mujeres que se someten tan fácil, pero tranquila amiga, la verdad y la justicia a veces tardan, pero siempre llega, beso.
Bien, de ello no dudo, Marta conseguirá colocar en su lugar Lucas y a quienes se vayan presentando, solo dile que desconfíe de quienes se presentan como dulces, humildes y sencillos, esa es la gente a temer, no eres mala eres autentica, no vas con dobleces o tripleces Beso.
Ah, John decía tambien que la revolución que seguia a la de las mujeres, era la de los niños, en verdad su corazón era my sabio.
Beth:
Amita sabes muy bien que siempre estaré en la morada esperándote, ronroneando y muy alerta por si Lucas quiere hacerte algún daño.
Es cierto lo que dices sobre los gatos, ellos muestran su afecto cuando quieren; pero siempre responden de la misma manera ante una caricia y presienten el estado de animo de sus amos.
Sergei.
Querida Beth, no seas tan exigente con Sergei, es que esta en el columpio...Beso.
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Querida Beth, como siempre excelente el clima, esa tensión tan pasional entre Lucas y Marta, los verdes ojos alertas y comprensivos de Sergei y ese final escalofriante, beso grande.