Lo que Piensa un Desquiciado al Verte
Hasta los espejos han de estar enamorados de tí, de tu silueta, de tu piel y de tus caderas. Dichosos ellos que pueden verte sin ropa; que pueden acariciar con su reflejo tu línea de tinta que adorna tu costado.
Hasta las flores han de sentir envidia de tu mirada dulce e indirecta, de tu sonrisa iluminada y de tu olor a cuerpo divino.
Hasta las aves prefieren callar al escuchar tu suave y hermosa voz; porque de un trino sale simpleza y de tu habla, dulzura.
Quiero dormir y despertar respirando cerca de tus caderas, abalanzado sobre tu espíritu, y hablando tenuemente, como el amor lo indica, como mi necesidad lo manifiesta.
Hasta las flores han de sentir envidia de tu mirada dulce e indirecta, de tu sonrisa iluminada y de tu olor a cuerpo divino.
Hasta las aves prefieren callar al escuchar tu suave y hermosa voz; porque de un trino sale simpleza y de tu habla, dulzura.
Quiero dormir y despertar respirando cerca de tus caderas, abalanzado sobre tu espíritu, y hablando tenuemente, como el amor lo indica, como mi necesidad lo manifiesta.
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