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Pepito El Buscador de Karma

PEPITO EL BUSCADOR DE KARMA

Va terminando 1.965, año cero para Manuel José Benavides. No era un hijo esperado, en realidad sus padres querían una niña, la famosa y puñetera parejita.

La década prodigiosa no lo fue tanto para Manuel José, Pepito para su familia. Recuerda nuestro héroe anónimo que pasaba un frio del carajo en los inviernos mesetarios. Al amor del brasero quemó muchos barcos de papel.

La adolescencia se presentó sin avisar, nadie sabía bien que era eso. Ya abundaban en esa época expertos en hablar de esa étapa vital, pero en su casa poco se comentaba, bueno de eso ni de nada interesante.

Pepito estudiaba lo normal, ni mucho ni poco. Alucinaba con los bichos que se encontraba en la tierra y con las estrellas que cubrían sus noches. Lo de las luminarias era su pasión secreta.

Andaban los años y los lustros. Nuestro hombre se casó con la novia que tocaba. Tuvo dos hijos, la media de los noventa. Consiguó sacar una oposcición de administrativo, su rigidez y cierta docilidad le hacían idóneo para el cargo.

El verano pasado se armó de valor y llevó a su familia fuera de España. Conocieron Malta, una semanita a precio muy económico en Carrefour Viajes. Hugo, el pequeño, practicaría su inglés. Pepito se hizo por fin cosmopolita.

Su vida no era precisamente una noria, a pesar de la crisis económica capeaba el temporal. Magdalena, su mujer mantenía su trabajo en los juzgados.

Arriba, en el armario guardaba su telescopio. De tarde en tarde salía, algún sábado por la noche a perderse en el firmamento, nunca dejó que le acompañara nadie.

Era septiembre, tocaba cortarse el pelo, al dos como siempre. La peluquería estaba repleta, no había ningún Interviú, ni siquiera el MARCA estaba libre. Pepito cogió un suplemento de un diario nacional, era una revista de mujeres: moda, crecimiento personal, astrología, tendencias, esas cosas. Pepito que era un voraz lector se enganchó en un artículo en el que varias mujeres hablaban del empleo juvenil en el futuro. Las mujeres, todas ellas triunfadoras en su ámbito, se presentaban al principio de la entrevista. Una de ellas , empresaria, se presentaba como " buscadora de karma".

- ¿ Qué coños es eso de buscadora de karma? pensó Pepito.

Antes de dormir nuestro hombre seguía dándoles vueltas a eso del karma. Serían las doce y diez cuando Pepito , como siempre , se quedó dormido. El nunca ha sufrido las noches de insomnio.

** BLUESS . 14-9-2012



Bluess14 de septiembre de 2012

7 Comentarios

  • Paulitinamente

    Pepito, pobre , es un tío cojonudo.
    Animo Pepito, ánimo!!!!!!

    14/09/12 08:09

  • Bluess

    A que sí,jejej- Gracias por tu paulatina visita.

    14/09/12 08:09

  • Buitrago

    Me ha enganchado Pepito
    Genial

    Antonio

    15/09/12 10:09

  • Asun

    Bluess este Pepito, si fuera Pepita, te diría que soy yo misma.
    Espero y deseo que tenga continuación. Quizá al encontrarse con el Karma de un giro a su vida.

    Muy bueno y cercano.
    Besos.

    15/09/12 10:09

  • Bluess

    Gracias Antonio, las historias d superhéroes siempre enganchan.
    Pepita,no eres la primera q me insinua lo de la saga,no sé, no sé. Besinos

    15/09/12 11:09

  • Lumino

    Hola Bluess, me ha sorprendido de tu texto, el paralelismo con algo que estoy escribiendo y a la misma vez con mi propia vida. Nací en el 65, pero yo sí fuy la parejita esperada. Aunque tengo más pasiones secretas, por algo me hago llamar Lúmino. Eso sí, pocas cosas me quitan el sueño, a las doce y diez "mañana será otro día". Es un placer volver a tus textos. Saludos

    19/09/12 10:09

  • Bluess

    Pues no conocía tu vida,jeje, me agrada que te guste y que eches unas sonrisas. Y a seguir descansando bien. Un abrazo

    19/09/12 01:09

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