A mi Pobre Orgullo
A mi pobre orgullo, que aunque se esconde sé que está en algún lugar. A él, que le bastan dos besos, tres palabras y un tequiero, que prescinde de aquello que por naturaleza le fue asignado: la querencia a sà mismo; le dirÃa que no llore, que no se preocupe, que vuelva. Que aquà estoy, que no sufro por saber que por mucho que se lo le diga no son mis tequieros los que le desvelan.
...que no es cosa suya, que quien me hiere también es quien me consuela.
...que no es cosa suya, que quien me hiere también es quien me consuela.
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