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Frente a la Espera.2.

Una vez en camino, se activó el "código infarto" poniendo en alerta al hemodinamista de guardia. Alfredo y Lourdes se quedaron con Inés en el compartimento trasero de la UVI-móvil haciendo las veces de médico y enfermera de emergencias, mientras Tomás acompañaba al conductor en la cabina delantera. El tráfico era un auténico caos a pesar de la regulación realizada por la policía local para dar la salida a la noria de ambulancias, en dirección a los hospitales.
Finalmente tras llegar al servicio de urgencias y bajar la camilla de la UVI-móvil, el propio equipo de emergencias conformado, la condujo directamente al servicio de hemodinámica donde habían retrasado la realización de los cateterismos programados para dar entrada a este caso considerado urgente.
Una vez depositada en la mesa móvil para la realización del cateterismo cardiaco, sus compañeros y amigos decidieron esperar unos minutos en el antesala, para a través de la cristalera y los monitores seguir la coronariografía diagnóstica antes de volver a su apremiante ocupación, esa mañana.

El cardiólogo intervencionista con su delantal plomado y vestido cual cirujano explicó a Inés, que ahora se encontraba algo más despierta y tranquila tras la medicación administrada, que estaba sufriendo un síndrome coronario agudo, que consistía en que una o varias de las arterias coronarias que irrigaban su corazón, se habían tapado, probablemente por un coágulo y por eso al no llegarle el riego sanguíneo, le dolía tanto. Estaba sufriendo un infarto . Lo más importante era ver qué arteria y dónde ,estaba tapada e intentar abrirla lo antes posible para que volviera a fluir la sangre. En realidad el problema de su órgano era el mismo que tiene un campo de frutales con una canalización de agua que se tapa, y el árbol al no llegarle el líquido preciado, primero se mustia, pierde su frescura y su verdor y si pasa más tiempo del debido se seca y se muere, como le pasa al tejido cardiaco. Esa muerte, es el infarto y puede ser pequeño o grande. Depende de la cantidad de tejido que se ha quedado sin que le llegue sangre al taparse la arteria.

A continuación el médico le explicó que no era preciso en principio hacer una anestesia general. Sólo debía mantenerse quieta y lo más tranquila posible mientras durase el procedimiento. Para llegar a su corazón, se iba a puncionar una arteria de la muñeca y mediante catéteres con diferentes funciones se accedía a las coronarias, donde se inyectaría un contraste, para ver en la pantalla negro sobre blanco y hallar la zona estrecha o tapada. Una vez localizada se introduciría un balón deshinchado y en la zona ocluida, se aspiraría el coágulo si lo había y se dilataría la estrechez, hinchando el balón para después colocar si fuera preciso una malla metálica autoexpandible o stent que evitaría que se volviera a cerrar el vaso sanguíneo a ese nivel, y que la gente de a pie llamaba coloquialmente "el muelle".

Inés conocedora del procedimiento y de sus implicaciones simplemente sonrió resignada, confirmando que no era alérgica a los contrastes yodados y que había entendido lo que se le había explicado.Casi si darse cuenta el diagnóstico se había realizado. La obstrucción se hallaba a nivel del tronco principal de la arteria coronaria izquierda. La otra, la coronaria derecha se encontraba sin obstrucciones. Con gran destreza se realizó aspiración del trombo que se encontró, se dilató la estrechez y se colocó un stent restableciendo el flujo sin incidencias.

Durante la técnica el cardiólogo explicaba a un estudiante en prácticas que la razón de ser tan urgente su realización, se debía a que el electrocardiograma y los síntomas indicaban que había una arteria tapada y lo más efectivo en este caso, si se actuaba con rapidez desde que empezaba el dolor, era realizar un cateterimo cardiaco para abrir el vaso sanguíneo.

Fue una intervención rápida tras la cual Alfredo y Tomás visiblemente aliviados retornaron al centro de emergencias para retomar sus obligaciones, mientras Lourdes permanecía con su compañera y amiga, para acompañarla a la unidad de cuidados intensivos coronarios, donde debería permanecer al menos 24 a 48 h por el riesgo de arritmias potencialmente fatales, que se tiene tras un sufrir un infarto agudo de miocardio.

Mientras el director del plan y el director técnico de emergencias salían por la puerta de urgencias, en una silla de ruedas entraba aquejando dolor creciente en el costado derecho José. De repente, empezó a aumentar las respiraciones y tener mucho trabajo respiratorio. Alguien apretó el pulsador de "paro cardiaco" y el paciente se vió rodeado por todo un equipo de médicos, enfermeras y celadores que lo trasladaron a la sala de vitales donde lo monitorizaron. Entre sus pertenencias depositadas en una bolsa por la auxiliar de enfermería para entregarlas a la familia o al cuerpo de seguridad del centro hospitalario, empezó a sonar un móvil sin que nadie se percatase debido al ajetreo en la sala, que amortiguaba el sonido. En la pantalla aparecía un nombre: Lourdes.

- ¿Será posible, que le haya pasado algo?. Lo que faltaba.Voy a ser positiva y pensar que se ha roto, se ha quedado sin batería...- se lamentaba la enfermera de emergencias que esperaba para entrar un momento en la UCI, donde habían ingresado a su amiga Inés.
Clopezn22 de octubre de 2019

2 Recomendaciones

3 Comentarios

  • Regina

    Sigo tu historia con gran entusiasmo, me encanta Clopezn.
    Un saludo muy muy cordial.

    28/10/19 10:10

  • Remi

    Me encanta la explicación que das sobre el infarto, vivo tu historia Clopenz, es muy fácil sumergirse en ella. Tu forma de narrar atrapa, es indudable la variedad de tus conocimientos.
    Un abrazo.

    27/11/19 06:11

  • Clopezn

    Espero seguir atrapándoos con la intriga hasta el final. Un saludo cordial.

    28/11/19 12:11

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