Los que Sienten
Tengo la
divina fortuna,
de guardar
recuerdos
Envueltos
en oro
reluciente;
con papel
transparente.
Que mágicos
resplandecen
en cada momento
Cuando el amor
pasa por mi mente.
No es solo el
Corazón
el que retiene
Son también,
Esos pensamientos
los que sienten...
divina fortuna,
de guardar
recuerdos
Envueltos
en oro
reluciente;
con papel
transparente.
Que mágicos
resplandecen
en cada momento
Cuando el amor
pasa por mi mente.
No es solo el
Corazón
el que retiene
Son también,
Esos pensamientos
los que sienten...
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2 comentarios
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Tienes razón. A veces el corazón y la mente hacen treguas para asesorarse el uno al otro. Los recuerdos están colgados en alcobas iluminadas y, a veces, en las más oscuras mazmorras de la esencia humana.
Sin embargo, y por orden del destino, suelen acoplarse como engranes de una maquinaria tan perfecta, que hasta un reloj suizo quedaría pasmado con tanta exactitud y sincronía.