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Cartas a José Luis: Noviembre (reflexiones).

Estimado José Luis:

Lo más difícil de esta vida no es matar a otro ser humano; porque eso está a la mano de cualquier asesino. Lo más difícil de esta vida no es vencer; porque eso está al alcance de cualquier poderoso. Lo más difícil, de esta vida, es persuadir y convencer. Nunca se persuade a nadie amenazándole con un arma ni tampoco se convence a nadie con el poder de la oratoria. En caso contrario Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial o Stalin hubiese logrado implantar el comunismo en toda la Tierra. En ese caso o bien Manuel Fraga o bien Santiago Carrillo hubiesen logrado hacer de España una nación fascista o una nación comunista. Sólo persuaden y convencen quienes, con sus acciones, demuestran tener la Gracia del Espíritu Santo.

No olvides nunca, compañero y amigo José Luis, lo que sabemos desde que nos conocimos por primera vez durante nuestra esclavitud bancaria. Aquello que conocimos y que ahora te hago recordar es, como dice Vázquez Borau, que "las grandes cosas no se hacen con la fuerza, sino con la perseveración" Todavía recuerdo cómo nos mantuvimos independientes ante las propuestas de los sindicatos que se llaman obreros y ante los partidos que se llaman revolucionarios. Ni unos ni otros fueron nuestras "banderas de enganche" como yo te demostré cuando, al salir elegido, en el mismo año, como enlace sindical de los trabajadores (autónomo independiente por supuesto) y, al mismo tiempo, como representante universitario de los estudiantes (autónomo independiente por supuesto), rechacé todas las ofertas sindicales y partidistas para seguir insistiendo en aquello que tanto proclamábamos tú y yo con voz bien clara y honesta: "No puede haber justicia si antes no nos cncienciamos de lo que es la justicia". Este lema me ha acompañado siempre y me seguirá acompañando toda mi vida.

Pero también es cierto que las ofensas, cuando además son multitudinarias y te llueven desde todas las partes, no se olvidan fácilmente y, además, no se deben olvidar jamás cuando nos damos cuenta de que los favores que hicimos a los demás, y eso es una triste realidad, José Luis, como tú comprobaste por ti mismo, se olvida fácilmente. Yo me limité a hacer favores a quienes no movían ni un solo dedo para ser alcanzados. Pero no me importan ni me importaron nunca sus olvidos sino que me importaban y me siguen importando los logros conseguidos para convertirme en un hombre de verdad y siempre joven por dentro y por fuera. Eso tiene un valor que no lo pueden comprar ningún sindicato ni ningún partido politico. Por escribir esto muchos seguirán llamándome orgulloso porque no me conocen en absoluto ni conocen la sencillez de mi corazón. Que me llamen orgulloso o fatuo no me asusta ni me acobarda. Me asustaría o me acobardaría si me llamasen falso o traidor, cosas que jamás he sido ni seré aunque haya muchos que se mereciesen ser falso o ser traidor con ellos.

Todo el mundo puede cambiar si antes de cambiar son conscientes de que deben cambiar. Pero el cambio que necesita este mundo no es dar la vuelta de ciento ochenta grados (como siempre han proclamado y proclaman todos los grandes sindicalistas y todos los grandes políticos) porque, si te das cuenta, al dar un cambio de ciento ochenta grados nos encontramos en el mismo lugar de partida sea el nombre que hayamos puesto a dicho cambio. Esto lo saben todos los niños y todas las niñas que estudian Geometría en las escuelas. ¿Te das cuenta ahora de la diferencia que hay entre los cambios que pregonan, a veces hasta con enorme griterío, los sindicalistas y los políticos de todas las ideologías (de ciento ochenta grados para quedar siempre en el mismo lugar de partida) y los cambios que se producen al convertirse en un verdadero cristiano o una verdadera cristiana (que siempre se compone de noventa grados) para cambiar nuestra antigua forma de ser y nuestra antigua forma de vivir por la nueva forma de ser y de vivir que tienes cuando te haces creyente verdadero o creyente verdadera? Estos cambios no se pueden producir nunca jamás con las mentiras y los odios, sino con la Verdad y el Amor como valores absolutos. Así que ya sabes algo más de quién soy y de cómo soy yo.

Debes tener siempre presente que "somos más padres de nuestro futuro que hijos de nuestro pasado" (gran acierto definitorio de mi hermano cristiano Vázquez Borau). Y, efectivamente, nuestro futuro no puede ser nuestro pasado sino que lo que de verdad debe ser olvidado de ese pasado es empezando por ser diferentes. Muchas veces repito que yo he regresado -tanto física como espiritualmente- a mis 18 años de edad para enamorar a mi chavala de tan sólo 16 años de edad -tanto física como espiritualmente- por no tener que volver a vivir cierta época histórico-política-social-religiosa que tuve que conocer precisamente para poder ser quien ahora soy. Si a mis 18 años actuales (¡dejemos ya olvidados en el cajón de los recuerdos para tirar a la basura las fechas de los documentos que sólo son papeles mojados nada más!) les añado la sabiduría aprendida de todo lo pasado... me encuentro, de nuevo, con 18 años de edad porque ha dado un giro de noventa grados a mi vida y así me he liberado de toda "contaminación" antigua. Eso es lo qe he hecho de mi actual presente; así que ves que he recuperado mi identidad como autónomo independiente manteniendo el mismo Camino, la misma Verdad y la misma Vida que tengo desde incluso antes de conocerte a ti y todos los ¿autónomos independientes? (y perdona que lo dude) que conocimos. Quienes crean que exagero no me interesan para discutir sobre vanidades mundanas nada más, pero me miro al espejo de mi Existencia y sigo siendo el mismo líder natural que me concedió la Gracia de Dios; el mismo joven con carisma que Dios otorga a quienes abrazan el verdadero Cristianismo y no sólo no me siento avergonzado por ello sino que lo proclamo, al mundo entero, como la Transformación que Jesucristo hace en cada ser humano que sigue su Camino, su Verdad y su Vida. Jesucristo anunció, y sigue annciando porque está más vivo que nunca, que aquellos y aquellas que son lo suficientemente valientes como para prediar que Él, y solamente El, es Hijo de Dios y, a la vez, Dios mismo y Espíritu Verdadero, tendrá la recompensa no sólo en el Cielo sino en esta vida sobre la Tierra donde nos da en abundancia para nosotros dar también en abundancia a los necesitados, porque somos sus verdaderos líderes. Así que no me preguntes, si no lo deseas y si es que nos vemos alguna vez en esta Tierra, por qué dejé atrás todas las banderas y todos los símbolos para ser solamente un hombre joven nada más; un hombre que vive en este pequeño rincón llamado Universo. Y eso es ser, verdaderamente, Ciudadano del Mundo.

Hablando de este mundo actual la peor amenaza que tiene no son los hechos que cometen los malvados (porque siempre, al final, las víctimas son ellos mismos y ellas mismas) sino las acciones humanas que permiten que tales hechos malvados sigan todavía existiendo. Y de eso no tiene ninguna culpa Jesucristo. De eso no es culpable Dios. De eso no es responsable el Espíritu Santo. De eso solamente son culpables los humanos que odian, los humanos que maldicen, los humanos que persiguen, los humanos que matan y los humanos que solamente viven por y para los vicios con total falta de valores éticos y principios morales. ¿Tú, en verdad, crees que Dios permite todo lo que está sucediendo en la Tierra? Te equivocas, José Luis, si piensas eso y de esa manera. Sería buenísimo que leyeras alguna vez la Sagrada Biblia Cristiana para que lo pudieses comprender y entender en plenitud. Está muy bien, y lo aplaudo porque también lo hago yo, que tengas una biblioteca entera de miles de libros en tu propia casa y que hayas leido miles de libros escritos por seres humanos (yo también me dedico a leer libros escritos por otros seres humanos e incluso escibo mis propios libros como ser humano) pero podrías darte la ocasión, ya que tienes tantas facultades como lector, de leer, aunque sólo fuese una vez, la Sagrada Biblia Cristiana. Con una sola vez que la leyeses con la misma atención que pones al leer los demás libros, podrías comprender y entender que hay un millón de veces más sabiduría en la Sagrada Bilbia Cristiana que en todos los libros escritos incluso por quienes obtienen los famosos Premios Nobel. Porque el verdadero Premio Nobel no es el que otorga, anualmente, la Real Academia Sueca, sino el que otorga, para toda la Eternidad, directamente Dios. El que otorga un Dios Omnipotente. Ese Dios Padre del que habló y habla Jesucristo que es, además de hermano, verdadero amigo de nosotros y nosotras los cristianos y cristianas de verdad.

Hablando de la amistad (por ejemplo de la que tuvimos y hasta podemos seguir teniendo entre tú y yo) la esencia principal de ella no es el concepto super desarrollado de la palabra amistad sino la práctica que hace viva y verdadera a esa amistad si la encaminamos para convertirnos en personas cada vez más buenas y cada vez más perfectas. Muchos son los que se ríen de la Bondad y de la Perfección que otorga el verdadero Cristianismo; pero sus risas, su mofas, sus burlas... sólo son la más clara expresión de sus impotencias, de sus incapacidades, de algo tan inservible como es el papel mojado. ¿Se puede escribir algo valioso e interesante sobre un papel mojado? No. No se puede escribir nada valioso ni interesante sobre un papel mojado. La Sagrada Biblia Cristiana no sólo no es jamás un papel mojado sino que en ella está escrita la Verdad de todos los Tiempos en cualquier tiempo en que se lea y siempre es la misma Verdad Absoluta. Dios creó la Verdad, Jesucristo predica la Verdad y el Espíritu Santo da alegría a la Verdad. Y hablo de la Verdad Absoluta y no de las millones y millones de verdades relativas con las que muchos hombres confunden a la Humanidad.

Tu dirás que también, a veces, los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas nos equivocamos. Y yo te pregunto ahora... ¿en qué nos equivocamos los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas? ¿Tú puedes demostrar ante el mundo en qué nos equivocamos nosotros y nosotras comparado con todo lo que se han equivocado y siguen equivocándose los demás que preconizan y pregonan la libertad de los seres humanos mediante la Revolución que sólo consiste en seguir esclavizando, con otro nombre, a los seres humanos que no comulgan con sus ideas? ¿Cuántas Revoluciones ha habido a lo largo de toda la Historia de la Humanidad y cuáles son los resultados obtenidos con dichas Revoluciones? Tú tienes una gran inteligencia y una gran memoria (como me has demostrado muchas veces) para saberlo demasiado bien. ¿Qué ha pasado y sigue pasando en el mundo con todas las Revoluciones que ha habido y que hay? ¿De que sirve llamarnos azules, llamarnos rojos, llamarnos verdes, llamarnos amarillos, llamarnos negros, llamarnos blancos o llamarnos de cualquier otro color, si siempre estamos cometiendo los mismos graves errores de siempre pero con nombres distintos, José Luis? ¿Recuerdas aquella canción que decía y preguntaba de qué color es la piel de Dios? ¿De qué color es la piel de Dios, compañero y amigo José Luis? Mírate a ti mismo, si eres capaz de verte en lo profundo de tu ser, y descubrirás el verdadero color de la piel de Dios porque la verdadera piel de Dios es el alma humana. ¿Tiene algún color determinado el alma humana? Pidele al mejor pintor que hayas conocido que te haga el enorme favor, pagándole la cantidad de dinero que te pida por ello, de pintarte el color del alma humana. Te responderá que es imposible pintarla de algún color determinado. Pues ese es el color de Dios.

Te quiero también recordar, si te sirve de conciencia o quizás de consuelo, que las personas que no cometen ningún error es porque nunca hacen nada (lo dice Vázquez Borau y yo también lo afirmo). ¿Viste tú hacer algo de provecho para los demás, aun siendo compañeros de trabajo diario y hasta amigos de tomar el aperitivo juntos, cometer algun error porque no hacían absolutamente nada para los demás? Conocemos miles de ejemplos sin salir ni tan siquiera del Banco Hispano Americano de Madrid. Así que imagina cuánta cantidad de millones de personas no se equivocan nunca, en este mundo, porque no hacen nada por ni para los demás. ¿Crees de verdad que existen hombres y mujeres que se han interesado y se interesan por los demás que no hayan cometido algún error alguna vez en sus vidas? Pues creete de verdad que yo he conocido millones de personas que han cometido y cometen el peor de los errores humanos que consiste en no hacer nada por ni para los demás en ningún momento de sus vidas. Aprende bien, porque es verdad, que yo te digo que hay personas que cometen muchos más millones de errores (y mucho más graves por cierto) que nosotros los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas y así aprenderás, de paso, por qué Dios nos perdona. Los que se llaman a sí mismos poseedores de la libertad para sus pueblos han resultado ser, siempre, los más despóticos dictadores para con sus pueblos. ¿Alguna vez nos has visto a los verdaderos cristianos y a la verdaderas cristinas hacer algo así? Y es que nosotros y nosotras no predicamos sobre la libertad (que no existe) sino la liberación de los seres humanos no con las armas de las Revoluciones sino con la práctica de la Paz y del Amor.

Para implantar la Paz en el mundo entero es necesario, primero, implantarnos la paz dentro de nosotros mismos y desde nosotros mismos hacia los demás porque lo exterior siempre sale de lo interior (algo que saben todos los niñas y niñas del mundo por pura lógica racional). ¿Dónde están ahora los que decían que no llevábamos razón? ¿Dónde están ahora aquellos que proclamaban la Revolución para alcanzar la Paz? La Paz en el mundo entero no se alcanzará jamás a través de ninguna Revolución (sea cual sea el nombre y los apellidos de cualquier Revolución) porque la Paz en el mundo solo se alcanza a través de la Transformación y la Transformación no es una Revolución sino una Liberación del hombre viejo y la mujer vieja para transformarse en hombre nuevo y mujer nueva con verdadera juventud interior y exterior. Dios ni permite ni nunca ha permitido ni una sola de las maldades cometidas por los humanos. No voy a repetirte, otra vez más, que no existe la casualidad sino que existe la causalidad. Ya sabe que me refiero a causa-efecto y efecto-causa. Y eso, que yo sepa, no es producto de Dios sino producto de nuestras acciones humanas.

Los fracasos del pasado pueden servir, si somos lo suficientemente inteligentes, para darnos cuenta por qué fueron fracasos. Yo te digo, compañero y amigo José Luis, que la verdadera victoria no se consigue de la Nada porque de la Nada no se puede conseguir absolutamente nada... así que tenemos que pensar que la victoria se consigue después de haber conocido los fracasos, porque cuando fracasamos aprendemos a vencer... aprendemos a dar un giro de noventa grado a nuestras formas de vivir y conseguimos la victoria. A esto se le llama Transformación Cristiana.

Escucha esta frase de de Vázquez Borau: "Callando se aprende a oír, oyendo se aprende a hablar y hablando se aprende a callar". ¿Qué te parece este círculo completo como sabiduría verdadera? A mí me parece un círculo completo pero no en forma de círculo cerrado sino en una espiral ascendente. Evolución hacia adelante y hacia arriba. Aprender a oír conlleva un tiempo de nuestras vidas. Aprender a hablar conlleva otro tiempo de nuestras vidas. Y aprender a callar lleva, igualmente, otro tiempo de nuestras vidas. El sabio o la sabia es quien comprende y lleva a la práctica este círculo abierto en espiral. A un silencio corresponde un aprendizaje; a un hablar conlleva otro aprendizaje y a un callar para volver a oír de nuevo conlleva otro aprendizaje. Así se produce la verdadera sabiduría de los hombres y de las mujeres.

Volvamos, entonces, a la violencia. ¿Cuándo has visto tú que la violencia no produzca violencia si todos sabemos que la violencia sólo produce otra violencia igual o incluso mayor? Lo hemos visto durante toda nuestra vida, José Luis, y lo hemos visto durante toda la vida de la Historia Humana. La violencia no solamente no soluciona ningún problema social sino que lo agrava cada vez más. Los males sociales se solucionan aprendiendo a aplicar la sabiduria y la sabiduría nunca jamás se ha podido expresar con la violencia. Lo contrario de un ser humano sabio es un ser humano violento.

Algunos piensan que la felicidad no les llega nunca. ¿Sabes por qué a algunos seres humanos no les llega nunca la felicidad? Por dos razones. Algunas veces es externo a esos infelices seres humanos porque se lo prohiben quienes les tienen esclavizados y otras veces es interno, porque hay también seres humanos infelices cuando no tienen constancia para insistir en alcanzar su felicidad. La constancia alcanza lo que la dicha no da (es una frase de una mujer sabia a la que le tengo mucho respeto) que quiere decir que cuando algo sale mal no debemos dejar de buscar que ese algo nos salga bien hasta que nos salga bien. Pongamos, por ejemplo, que tú amas a una mujer que no te ama a ti. ¿Tiras la toalla y opinas que el amor no ha sido hecho para que tú lo puedas vivir y cierras la aventura de buscar a otra mujer que sí te ame a ti? Eso sería un grave error. Si una mujer no te ama a tí no quiere decir que no haya otra mujer que sí te ame a ti; lo que sucede es que lo que la dicha no alcanza en la primera ocasión, se alcanza teniendo constancia en la búsqueda hasta que encuentras la dicha de encontrar a una mujer que te ame a ti y tú la ames a ella. Esto, que parece de perogrullo, muchos no lo entienden y por eso viven sus fracasos sin poder salir de sus fracasos. Porque han tirado la toalla antes de tiempo. Es cierto que gracias a la constancia el agua, cayendo gota a gota, puede perforar una roca.

¿Para qué nos sirve la inteligencia, José Luis? Te lo voy a decir con dos palabras muy sencillas que repito muy de continuo: para comprender y para entender. Ahora bien, la mejor manera de comprender y entender no reside en la inteligencia pues he visto a muchos hombres, tachados por los demás como muy inteligentes, no comprender ni entender cosas realmente sencillas. Porque la menor manera de entender y comprender proviene desde el corazón y no de la inteligencia. El corazón, José Luis, esa parte del cuerpo humano que nos hace latir la vida, que nos hace sentir y desarrollar sentimientos, que nos hace amar seamos o no seamos amados. ¿Hay algo más grandioso que amar aunque no seamos amados? Eso hizo Jesucristo y eso no lo he visto hacer en tanta cantidad de amor como derrochó Jesucristo no solamente a quienes le amamos sino también a quienes le odian.

¿Cómo puede llegarnos ese momento en que podemos cambiar de opinión cuando estamos equivocando nuestro caminar por la vida? Observando nuestra vida, lo que es en verdad nuestra vida, antes de ponernos a discutir. Si hacemos ese camino de observar antes de discutir estamos ya preparados para opinar. Y si estamos preparados para cambiar opiniones con los demás, en lugar de discutir con los demás, podemos darnos cuenta de nuestras equivocaciones y nuestro errores y entonces, después de haber escuchado a nuestro corazón y al corazón de los demás, es cuando debemos ser lo suficientemente inteligentes para cambiar los grados que debamos cambiar y, si es necesario, llegar al cambio de los noventa grados en que nuestro futuro pasa a ser diametralmente opuesto a lo que fue nuestro pasado. Escucha en el presente a tu corazón y podrás cambiar tu vida a través de la inteligencia.

Algunos hombres dicen que hablan cuando solamente están gritando. Otros hombres dicen que hablan cuando solamente están produciendo ruidos. Los hombres sabios ni gritan cuando hablan ni se limitan a producir ruidos cuando hablan, sino que en silencio realizan todo aquello que están soñando realizar. Y ahí entra el doble juego: o sueñas bondades o sueñas maldades. Según actúes, en vez de gritar o producir ruidos, así será tu vida. Y llegados a este punto no puedes elegir una tercera vía que no existe: o eres bueno en tus acciones o eres malo en tus acciones porque la vida, como saben muy bien los científicos matemáticos es, en realidad un sistema binario: ante algo que se nos presenta o lo hacemos o no lo hacemos. Cuando se me presentó la oportunidad de transformarme de hombre viejo a hombre nuevo tuve que elegir entre decir sí o decir no. Yo dije sí. Por eso soy verdadero cristiano. Otros dicen no porque es su voluntad la que les hacen decir no... pero luego le echan la culpa a Dios...

Somos seres nacidos para la comunicación con otros seres humanos. Para ello Dios nos creó con la capacidad del lenguaje. Hemos formado diccionarios llenos de palabras. Tenemos muchísimas palabras para comunicarnos los unos con los otros; pero no somos nunca ni la primera palabra ni la ultima palabra como muchos piensan. La primera palabra viene siempre de Dios y lo mismo sucede con al última palabra. Es un Privilegio de Dios porque Dios es un Ser Superior a todos los seres humanos. Dios tiene la primera palabra para crear a cada uno de todos nosotros y todas nosotras al venir a la Tierra y Dios tiene la última palabra para quienes dejan de vivir sobre la Tierra. Ningún ser humano, en absoluto, puede hacer eso, porque nacer no es algo que pueda hacer ningún ser humano sin la voluntad de Dios y cuando alguien mata a otro ser humano no lo ha matado en realidad ya que sólo Dios decide si va a seguir viviendo después de la muerte y si ha muerto para siempre. Eso no lo puede hacer ningún ser humano por muy genocida que sea. Dios es el que decide si un ser humano nace o no nace y Dios es quien decide si un ser humano sigue viviendo después de la muerte o no sigue viviendo. Ningún ser humano puede dar la vida a ningún ser humano y ningún ser humano puede dar la muerte a ningún ser humano. Eso, insisto, es un Privilegio de Dios.

¿Y qué me dices de la Belleza? La Belleza proviene del Cielo y Dios la reparte entre todos los seres humanos y la Naturaleza que nos rodea a todos los seres humanos, pero muchos seres humanos se dedican a destruir la Belleza de todo lo existente y que se pone al alcance de su maldad (incluida la belleza física de las personas) porque muchísimas pesonas se dedican a ir haciendo el mal a sus prójimos y hacia la Naturaleza de la Tierra. Tampoco aquí podemos ser neutrales. Dios no sólo creó la Belleza de las estrellas celestiales sino que ha creado a los seres humanos para que caminen hacia la perfección de su propia Belleza espiritual y física. ¿Crees que te estoy hablando de una entelequia? Te estoy hablando, efectivamente, de la Belleza espiritual y física al mismo tiempo. Porque la Belleza es, para mi amigo y hermano Vázquez Borau "como un rayo del cielo que hace celestiales las realidades en donde resplandece". Lastimosamente, existen muchos hombres que prefieren vivir rodeadaos de la fealdad. Y es que la fealdad es producto de esa terrible enfermedad que empieza por ser llamada envidia y que, además, muchos la aumentan con el sadomasoquismo. Algunos creen que los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas somos sadomasoquistas siempre rezando de rodillas cuando no saben que podemos estar orando de pie o tmbados en la cama. ¿Qué crees tú ahora que me estás leyendo? Los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas no sólo amamos la Belleza de la vida (en todos los sentidos espirituales y físicos) sino que rechazamos el dolor y el sufrimiento; porque ya Jesucristo lo hizo por nosotros, nos apartó del dolor y del sufrimiento y nos dice que amemos la Belleza en toda su totalidad.

Pasemos al tema de la confianza. Tú confiabas en mí cuando, para combatir tu soledad, me invitabas a aquellas reuniones políticas que se hacían pesadas, aburridas, plúmbeas e insoportables... pero ¿alguna vez que me invitabas a esas reuniones políticas pesadas, aburridas, plúmbeas e insoportables dejé de acompañarte? Nunca me negué a acompañarte aunque me pareciesen pesadas, aburridas, plúmbeas e insoportables. Y cuando me buscaste para que te acompañra a alguna excursión o a alguna fiesta para pasar días agradables y tener momentos de ocios para divertirnos y olvidarnos de las pesada, aburrida, plúmbea e insoportable vida de tanto estar encerrados en la cotidiana actividad bancaria... ¿me negué alguna vez a acompañarte? Recuerda, José Luis, recuerda si alguna vez que me buscaste para hacerte compañía yo me negué a hacerlo o siempre cumplí acompañándote a dónde tú quisieras ir. ¿No es eso tener confianza? ¿No es eso demostrar confianza? Pues es es la verdadera amistad. Cunado alguien confía en otra persona nunca le dice no. ¿Te dije yo alguna vez no cuando confiaste en mí para que fuese un compañero tuyo cuando necesitaste mi compañía? Pues eso es la confianza de donde surge la verdadera amistad. Recuerda ahora, esta frase; "cuando nosotros comenzamos a confiar en los demás, otros comienzan a confiar en nosotros" (frase de Vázquez Borau) aunque yo añado ahora lo siguiente: "cuando comenzamos a confiar en los demás es la ocasión ideal para para descubrir que existen personas en las que podemos confiar y personas en las que no podemos confiar". No lo digo por ti, José Luis, pero tú viste, con tus propios ojos, que yo incluso confié en personas que no solo no me respondieron con amistad sino que se dedicaron a criticarme, a perseguirme, a insultarme... por haber confiado en ellos. No merecía la pena confiar en ellos pero era necesario confiar para demostrarles lo que es la verdadera amistad aunque no entendieran por qué les respondía con una sonrisa y mi compañía a pesar de sus insultos y sus traiciones. Así actúa también Jesucristo. ¿Entiendes ahora por qué me fui?. No me fui para huir de nada ni de nadie... me fui porque a mi alrededor había ya muchos hombres en los que ya no podía confiar aunque les hiciese compañía siempre que necesitaron mi compañía. Jesucristo aceptó la compañía de Judas Iscariote, aunque sabía que le tracionaría, porque Jesucristo no huyó nunca jamás sino que se fue para después volver. Yo me fui y ahora he vuelto para demostrarles que nunca me derrotaron ni destruyeron ni un sólo átomo de mi Fe.

Hay algo que quiero decirte para hacerte meditar. La primavera es la época en que la Naturaleza (incluida la de los seres humanos) se expresa en su máximo esplendor y belleza. Algunos y algunas no saben apreciar este esplendor porque no saben comprender ni entender lo que es la Belleza. Recuerdo el título de una película que se llama "Esplendor en la hierba". Muchos no saben, en primer lugar, respetar dicho esplendor y, en segundo lugar, aprovechar dicho esplendor para hacer el bien. El esplendor primaveral lo ha colocado Dios sobre la Tierra y los seres humanos para que lo gocen hacia el bien en todos los sentidos. Algunas personas que viven sobre la Tierra sólo se dedican a cortar y destruir las flores del campo y la belleza de los seres humanos (como tú y yo somos hombres pongamos el ejemplo de las bellas mujeres) pero, por mucha maldad que apliquen y por mucho daño que hagan, jamás podrán impedir que exista la primavera, la Belleza de la Naturaleza y la belleza humana (como tú y yo somos hombres digamos la belleza de las mujeres). ¿Sabes lo que te puedo contar de mis experiencias en este sentido? Que jamás ningún ser humano podrá impedir que brote siempre, renovada y brilante, la primavera en todos los sentidos. ¿Te estoy hablando de machismo por decir lo de la belleza de las mujeres? ¿Te estoy hablando de machismo destructor o te estoy hablando de naturaleza creada por Dios? Mientras piensas y deduces cuál es la razón por la que te digo esto de la belleza de las mujeres sigamos siempre adelante... porque tantas mentiras se han dicho sobre mí que no me asusta el hecho de seguir escuchando más mentiras sobre mí. Si me fui no fue por deseo sino que me fui por necesidad... pero he vuelto para poder contarlo... para poder contar y cantar sobre la Belleza femenina y me refiero a la de mi única chavala de toda mi vida, mi esposa, la compañera, amiga y amante que Dios me regaló. ¿Te estoy hablando de machismo o te estoy hablando de sensibildiad? Deja que otros sigan isnultándome por esto y deja que me pongan todos los adjetivos peyorativos que más deseen... porque Dios está de acuerdo en que siga admirando la Belleza completa de mi chavala (mi única y eterna compañera, amiga y amante proque es mi única esposa en toda mi vida) y en que siga admirando la belleza de cualquier otra chavala o mujer sabiendo que no voy a cometer el delito de destruir nada de dichas bellezas femeninas. Si alguien llama a esto machismo no me preocupa proque sólo es un producto de la ignorancia.

¿Qué sucede con nuestras personalidades, José Luis? ¿Somos como dicen que somos o somos tal como somos? Tantas cosas he oído decir sobre lo que soy que sólo puedo responder (como tú comprobaste mcuhas veces) con una sonrisa, una sonrisa que no es jamás un desprecio prepotente sino parte intrínseca de mi personalidad desde que Dios me diera la oportundiad de nacer. Quizás la mayoría de los hombres reaccionan con la violencia o con el desprecio hacia quienes les insultan. Yo no. Yo, como los verdaderos cristianos y las verdaderas cristianas, siempre respondo con una sonrisa y hasta con una acompañamiento aunque no se lo merezcan, recogiéndome en mi interior y siguiendo adelante. Pero... ¿qué sucede con nuetras personalidades? ¿Quién puede prohibirme que utilice el don de la escritura, que me concedió Dios, para poder expresar obras basada en hechos reales? ¿Acaso no es necesario, para tener una personalidad completa, soltar el lastre de los profundos dolores que produjeron en nuestro interor? No digo heridas sino dolores que son cosas bien diferentes. ¿Quién puede impedir a un escritor o a una escritora que narre historias basadas en hechos reales pero llenas de imaginaciones para dar a entender que no es venganza, que es justicia, que no es envidia, que es justicia, que no es revancha, que es justicia? Tenemos derecho, adquirido a través de nuestras experiencias vividas, de elogiar lo que vimos de bueno y de criticar lo que vimos de malo. Esa es la persoanlidad que formamos a través de nuestras experiencias y publicar los elogios y las críticas es un derecho que nos otorga Dios a través de los dones que nos ha regalado. ¿Es justo alabar lo que se debe alabar? Sí. ¿Es justo criticar lo que se debe criticar? Sí. Es justo y necesario ambas cosas. Tenemos, por lo tanto, derecho a denunciar todo aquello que nos duele en lo profundo de nuestro ser. Que cada cual coja ahora la piedra que arrojó hipócritamente y que, observándola en su mano, pregunte a su conciencia por qué la arrojó contra otro ser humano que nada malo había cometido salvo ofrecer compañia y amistad. Si, José Luis, te hablo de la conciencia, te hablo del derecho que tenemos para escribir con el objetivo de despertar la conciencia de quienes arrojan piedras sobre los inocentes escondiendo la mano o sin esconderla. Porque tanto si esconden la mano como si lo hacen enseñando la mano, el dolor que producen el el fondo de otros seres humanos es el mismo. Una vez escuché decir a un hermano cristiano que se quejaba de una injusticia cometida contra su honor. Dijo lo siguiente: "No me importa que hayas esocndido la mano o no hayas escondido la mano, lo que me importa es que me has dado una pedrada y eso me ha producido dolor". No importa si quienes nos insultan o nos odian (por envidia o por cualquier otra cuestión) esconden la mano o no esconden la mano cuando nos apedrean; lo que importa es que tenemos el derecho divino y hasta humano de poder denunciarlo porque eso no es venganza, ni revancha ni producto de la ira, sino un acto de justicia para limpiar el dolor profundo que llevamos en nuestro interior. Es una manera auténtica de demostrar que tenemos personalidad. Si fuésemos piedras, rocas, simplemente arena, no tendríamos ni sentiríamos ese dolor pero somos seres humanos y necesitamos escribir para desalojar ese dolor profundo de nuestro interior. Eso es parte importante de nuestra personalidad, José Luis. Yo estoy leyendo ahora: "la persona amiga es aquella que nos ayuda a descubrir nuestra auténtica personalidad y también pienso en la frase que dice "el verdadero amigo es el que te hace llorar contándote verdades y no el que te hace reír contándote mentiras". Pues bien, el primer amigo que tenemos, después de Jesucristo, somos nosotros mismos. Y nosotros mismos somos los que tenemos la responsabildiad de defender nuestor honor y el honor de quienes amamos para demostrar que tenemos personalidad. En esa proyección de nosotros mismos hacia nosotros mismos y hacia quienes amamos es donde elegimos el camino del bien (el qee corrige al mal a través de lo que esribimos o hablamos) pero elogiando lo que debemos elogiar y denunciando lo que debemos denunciar. Teenmos derecho a escribir sobre todo los que nos sirve para ser felices y tenemos derecho a escribir lo que sirve para desalojar de nuestor interior lo que nos produce un profundo dolor. Y todo ello aunque sigamos sonriendo...

En realidad tener experiencias de la vida no consiste en saber más o mneos cosas; no consiste en tener más o menos conocimientos; consiste, por contra, en saber lo que vivimos y lo que nos hace existir. No es cuestión de cantidad sino de calidad, no es cuestión de acumulamientos sino de selecionar lo que necesitamos y rechazar lo que no necesitamos. La verdadera experiencia consiste en saber qué somos y cómo somos y por qué a veces actuamos y por qué a veces callamos antes de actuar. Tener la
experiencia es tener la conciencia de que siempre debemos actuar aunque pasemos mucho tiempo callados para aprender luego a actuar. Conocer que somos de una manera concreta y no de una manera astracta. Eso es lo que podemos dedir que es una personalidad basada en las experiencias. La capacidad de medir y comparar la Verdad Absoluta con las verdades relativas y siempre situanros en el área de lo positivo y rechazar el área de lo negativo. Esto, en primer lugar, nos sirve para para tener una personalidad bien definida y, por otra parte, para demostrar al mundo que tenemos personalidad suficiente para elegir lo bueno de la Humanidad y rechazar y denunciar lo malo de la Humanidad a través del don que Dios nos ha regalado y que no es el mismo para todos los seres humanos pero sirve para todos los seres humanos. Dice Vázquez Borau: ""Tener la experiencia de la vida no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede" ¿Ves cómo es cierto todo cuanto te digo sobre la experiencia? ¿Qué hacer con todo lo que nos ha sucedido en el pasado para poder seguir caminando hacia el futuro? ¿Nos callamos para que nadie lo sepa o lo contamos para que muchos aprendan? ¿Qué hacemos con las experiencias si no nos atrevemos a darlas a conocer para que otros tengan la oportunidad de aprender cómo deben caminar por la vida? ¿Callamos, contamos mentiras o decimos verdades? Dios da a cada ser humano dones suficientes para que, llegado el momento oportuno, denunciar lo que se debe denunciar. Esa es la verdadera respuesta, compañero y amigo José Luis. Como el don que Dios me regaló a mí fue el de la escritura o la facilidad de palabra para comunicarme con los demás es por lo que tengo la obligación y el derecho de hacerlo a través de mis escrituras y a través de mis conservaciones con los demás? No soy escritor y periodista por mis propios méritos sino porque Dios así lo ha querido. Tengo pruebas suficientes para demostrarte que soy escritor y periodista porque Dios lo ha querido y en contra de las miles de dificultades qe otros y otras me ponían para que no lo consiguiera. Y es que Dios no es deudor de nadie y lo que decide Dios nadie lo puede evitar por mucho empeño que pongan en evitarlo. Por eso, Gracias a Dios, puedo denunciar lo denunciable pero elijo siempre hacerlo para el bien; porque, libremente, he elegido el camino del Bien y no el camino del Mal. Sin miedo. Sin temor. Sin tener que pensar en qué van a pensar de nosotros los demás cuando nos ven alabar lo bueno y denunciar lo malo. Sin miedo. Sin temor. Porque si Dios está con nosotros nadie puede hacer nada contra nosotros. Por eso es necesario elegir lo bueno y denunciar lo malo. Siempre llega el momento, en tu expereicnia vital, en que debes comunicar. Romper el silencio que beneficia a la maldad y comunicar la verdad que acaba con el mal. Pero si opinamos en cualquier sentido (alabando o denunciando) es nuestra obligación hacerlo con conocimiento debido a las experiencias que hemos vivido porque para eso sirve el conocimiento adquirido. Tenemos que decidir: o callar y aceptar la esclavitud del Mal o hablar y denunciar para conseguir la liberación del Mal y buscar el camino del Bien. El conocimiento mantiene una cierta distancia con la experiencia y siempre que conseguimos acortar dicha distancia y unir sólidamente y solidariamente el conocimiento con la experiencia es que ya hemos conseguido elaborar una personalidad muy bien definida. Hacia el Bien o hacia el Mal. Cuando logramos ligar conocimiento con experiencia es cuando debemos elegir el Bien o el Mal porque ya somos conscientes de lo que elegimos. Muchos son los que no saben unir esas distancias y viven con una personalidad indefinida. ¿Es bueno tener una personalidad indefinida, José Luis? Sabes a lo que me refiero. Pues yo te afirmo que no. Que lo indefinido produce un fruto vano, es una cáscara de nuez. Sólo lo que nos define nos da personalidad. Y lo que define o es bueno o es malo. Muchos son los que yerran cuando nos definen a los verdaderos cristianos y a las verdaderas cristianas de una manera determinada según ellos y sin saber quiénes somos, cómo somos, por qué a veces guardamos silencio y por qué a veces hablamos o escribimos, qué significa nuestra personalidad cristiana en este mundo y para qué tenemos una personalidad cristiana en este mundo. Y, lo que es peor, muchos nos definen sin saber nada en absoluto de lo que hemos experimentado en las realidades de nuestras vidas, qué circunstancias hemos tenido que vivir para nuestro bien o qué circunstancias hemos tenido que soportar también para nuestro bien (parece una paradoja pero es verdad) y, sobre todo, ¿qué hacemos con esas circunstancias? Muy sencillo. Abrir nuestro corazón y hablar y escribir para que el mundo sepa lo que es el Bien y lo que es el Mal. Dicen que los ciegos no ven... pero yo he visto a ciegos entender mucho más y mucho mejor lo que es la vida que muchos que tienen los dos ojos sanos pero el corazón enfermo...

¿A más dinero más te quiero? ¡Triste realidad en muchos casos humanos! ¡Triste realidad de esos que se acercan a la riqueza y cuando llegan a tenerla entre sus manos actúan como si viviesen en la pobreza! Por eso existen quienes tienen mucho y saben tener mucho y quienes tienen mucho y sólo actúan como si tuviesen muy poco o no tuviesen nada. ¿Te estoy hablando de la avaricia? ¡Mucho más que eso, amigo José Luis! ¡Te estoy hablando de la avaricia que convierte a muchos hombres en pobres de solemnidad aunque tengan en abundancia! Saber entender esta diferencia en todas las áreas de la vida (icluido el tema de los amores) es muy importante. Muchos tienen en abundancia (incluido el tema de los amores) y sólo son unos fracasados, unos pobres desgraciados, unos continuos infelices que fracasan una... dos... tres... infinidad de veces en la vida. Y se van de la Tierra habiendo tenido siempre la desgracia de haberlo tenido todo en abundancia y no haber sido nunca feliz. Sin embargo los que tenemos lo que amamos (incluida un solo amor único y natural y subrayo lo de natural para que me entiendas perfectamente) podemos tener tanto porque somos capces de dar mucho a los demás. Tener pero saber teniendo. Dios nos da en abundancia cuando le hemos demostrado que en lo poco hemos dado mucho y por eso confía en nosotros y nos da más de los que necesitamos para repartir entre los que necesitan. Dios confía en nosotros porque no somos de esos que van afirmando, con suma arrogancia, !Yo no confío en Dios!... cuando la pregunta verdadera es decir humildemente ¿Dios confía en mí? Y cuando Dios confia en nosotros es porque le hemos demostrado que puede confiar en nosotros.

Lee otra frase de Vázquez Boraru: "La grandeza de una persona consiste en saber reconocer las propias limitaciones". Yo ahora te pregunto ¿existen, en verdad, las limitaciones para un verdadero cristiano o una verdadera cristiana? Pues yo, en este caso, debo corregir la frase de mi amigo y hermano Vázquez Borau afirmando lo siguiente: "No hay limitaciones cuando un verdadero cristiano o una verdadera cristiana está actuando en el camino del Bien", Eso es lo que añado a la frase de Vázquez Borau para completarla con exactitud. Vázquez Borau coloca un límite... pero yo no... yo no me detengo en ningún limite si es que actúo para el Bien. Si estás dentro del Camino del Bien (Jesucristo) no tienes límites. Los que hacen el Mal siempre llegan a un callejón sin salida donde mueren inevitablemente. Los que hacen el Bien no tienen límite alguno y alcanzan la Eternidad.

Termino con una consigna de mi amigo y hermano Vázquez Borau y a ver si lo entiendes tú, que lees tantos libros escritos por seres humanos, y tienes una inteligencia y una memoria proverbial: "Si no luchamos contra el mal, aunque parezca estar más allá de nuestras fuerzas, jamás encontraremos el buen camino". Fé, Esperanza y Caridad no tiene nada que ver con Duda, Resignación y Avaricia.

Tu amigo, Pepe.
Diesel26 de noviembre de 2012

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