TusTextos

Parte Ii: Aquí de Nuevo

(Para mejor entendimiento, puedes leer la primera parte DESPIDIÉNDOME)
Quisiera tener la valentía de quedarme cuando soy rechazado, como la que tienes tu ahora.
La realidad es que nunca te fuiste, mi musa no quiere que te alejes de mí, su insípido amor lo demuestra.

Sabes más que ningún otro ser cuantas lunas llenas pasaron hasta sentir un nuevo comienzo, cuantas noches agónicas pasamos juntos en mi cuarto, cuantas veces le dimos vuelta a la cama del insomnio y la absoluta tristeza. Cuanto tiempo estuviste conmigo y de un momento a otro te quería lejos de mí. Lo siento.
Ahora mismo te siento cerca, Reconozco ese helado beso en cualquier lugar, mi musa te ha dicho que te quedes conmigo, lo sé muy bien. Ella también siente tu presencia cuando me ve, también sabe el tiempo que he estado junto a ti.
Ella me dice que nuestra unión la obtendremos con pasos cortos, sin embargo sus pasos son distintos a los míos, mi eterno interés para con ella no se comprara con su flácido querer para conmigo.
Tú me has enseñado que debo ir lento pero con pasos firmes, demostrando honestamente un verdadero querer, pero déjame decirte que el amor novelesco no existe literalmente, aunque siempre esperamos que sea así.
Lo acepto, soy un hombre impaciente. ¿Pero cómo no serlo? Si tengo la oportunidad que siempre quise, comprende mi posición por favor. Déjame intentarlo, aunque esté cegado por deseo de amar, aunque no sepa si triunfaré, aunque no sepa si moriré en el intento.
Si supieras como es de fugaz su mirada, sus cálidos labios, su anárquico pensamiento, su brillante cabellera, su forma de expresarse, además de amigable y buena conversadora, comprenderías mi incesante atracción. Ella es un mundo paralelo comparado conmigo.
Lastimosamente no siento el placer del querer, y aunque mi musa esté tan cerca, a su vez siento la brisa de mi invierno interior. Siempre llego cabizbajo a casa por ella; por su inerte, confuso, seco amor.
No debería ser así, deberíamos caminar en dulce armonía, deberíamos tener grandes charlas, deberíamos desearnos todas las noches, debería quererme sin ninguna obstrucción, y no excusarse en tener paciencia.
La Musa le pide paciencia al hombre impaciente. El hombre impaciente siente el anhelo de volver a sentir. El agridulce amor de la Musa destruye el sentimiento del impaciente hombre. El hombre se aferra a ti de nuevo.
Nuevamente te hago el amor esta noche, solos tu y yo. Quédate conmigo hoy, como todos los días, soledad.
Elcanutopoetico03 de mayo de 2015

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