La Vendedora de la Calle Tres.
Alta, blanca, rubia y delgada,
con un lunar justo sobre el seno derecho:
se exhibe sobre las gradas
de aquel pórtico mal hecho.
Una minifalda,
una colonia olor a canela,
y una blusa de esas
que dejan ver la espalda,
para atraer la clientela.
Diez, doce clientes en una sola mañana,
diez, quince brocas la revolcada;
¡Válgame Dios, pero si es la Juana!
La niña consentida de la plebada.
con un lunar justo sobre el seno derecho:
se exhibe sobre las gradas
de aquel pórtico mal hecho.
Una minifalda,
una colonia olor a canela,
y una blusa de esas
que dejan ver la espalda,
para atraer la clientela.
Diez, doce clientes en una sola mañana,
diez, quince brocas la revolcada;
¡Válgame Dios, pero si es la Juana!
La niña consentida de la plebada.
5 comentarios
Diesel
16/06/2009 · 18:02
Pues est? muy bien elaborado. Popular, jovial y hasta l?rico a la vez. Muy bien logrado. Despierta la sonrisa al leerlo. Un abrazo.
Taber
16/06/2009 · 18:07
Es musical tu poesia y a la vez muy visual, es facil imaginar a la vendedora en plena acci?n.
Un saludo!!
Zien
06/07/2009 · 22:38
Excelente poema Fra, me trajo a la mente una canción de Manu Chao, "me llaman calle". Un abrazo
Jesusmiguel888
20/09/2009 · 14:36
Jeje muy bueno y divertido.
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Muy ingenioso!!!
un abrazo.