TusTextos

Destino

"La codicia es la herencia de sel humano"

El destino. Si fuese persona, estara las veinticuatro horas del da sonriendo. Sera esa clase de persona que te brinda su mano, te estrecha la cintura, te da una media vuelta pegando su cuerpo, y cuando te tiene por la espalda te mete una pualada. Girando la daga, de izquierda a derecha, y luego de arriba a bajo. Para que sientas que te la han metido. Que te duela, y no puedes hacer nada.
El destino, aquello que vemos al contar las letras del abecedario cuando se nos rompe la chapa de la lata de refresco. El amor de nuestra vida empieza por la letra en la que se nos rompe.
El destino es aquello que no vemos, y que creemos. Que nos inventamos y aceptamos. Estamos tan atados a algo, o a alguien que nunca conoceremos. Que por eso, el destino si fuera persona, no parara de rer.
Nos ensea, nos regala, nos alimenta la duda, los y si? Son su especialidad.
Y las casualidades nuestro veneno. Pero en el fondo. Nos encanta envenenarnos.
Combinacin de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. Combinacin de sucesos, de acciones. Que por separadas no hubieran conseguido nada. Pero juntas, juntas nos dan esperanza, deseos, miedos, amores.
Juntas me dieron tus labios, aunque nunca los probara. Juntas me dieron tu risa, olvidada en mis recuerdos.
Las casualidades son slo el principio de lo que ms tememos. Son nuestros y s ms profundos. Y el destino es nuestra meta. Nuestro punto de llegada.
Pararnos a pensar por un momento. Cuanto nos tuvimos que poner de acuerdo, sin saberlo, para conocernos. Y me entra la risa. Porque es absurdo, ni con una brjula lo hubisemos hecho mejor.
Y como conocindonos, no nos entendemos. El norte? Lo perdimos antes de conocernos.
Dos tontos sin sentido, peleando por un destino. Me encantara que esa fuera nuestra cancin.
Que hablara de nosotros inventando un nuevo final. Creando nuevas casualidades, creando nuevos intentos.
Porque nunca cometemos dos veces el mismo error. Nos gusta hacerlo cinco o seis, para estar seguros.
As que an nos quedan cinco intentos.
No te gustara molestar por un segundo al destino?
Devolvindole su propia sonrisa?

Memorias De Un Joven Escritor.

Equivocados07 de abril de 2015

Más de Equivocados