TusTextos

Pequeña.

Hoy fue un día extraño, ¿verdad? no sé si esa palabra explica todo lo que sentí.
Tuve en muchos momentos este día, meses antes. Jamás lo planeé, sólo lo ordené para poder decir lo que sentía sin olvidar algún detalle. Como lo habrás notado, funcionó poco, fue tanto en menos de treinta minutos que no soporté tus palabras en mi mente y corazón. Fueron tan pesadas que rompieron las mías y caí en silencio. Lo siento.
Quise decir más, quise hacerte saber más. Creo que consideré que ya todo lo sabías.

Muchas de esas palabras mencionadas me las había imaginado salir de tu boca.
Las que escuchaste salir de la mía fueron algunas hechas días antes, aunque dejé la mayoría a último momento para que fuéramos los dos los sorprendidos.
Fue triste, para mí, para ambos. Es triste pensar en tanto, en tanto tiempo perdido, en tanto miedo acumulado, en lo cobarde que soy, en el gran corazón que tienes, en tus buenas intenciones y mi mala imaginación. No querías que esto fuera así verdad, pequeña. ¿Querías lo mejor para ambos, no es así? Me siento como un idiota, por ser así. Y eso empeora todo. Yo imaginé muchas cosas malas y era todo lo contrario.
Quisiste mi bien y yo no lo entiendo todavía.
Es que mi forma de actuar es diferente.
Mi forma de sentir es diferente.
Tú eres más fuerte.
Tú luchas mejor.
Tú está más acompañada de la risa, del olvido, del cariño,
aunque a veces te sientas sola,
aunque llores
Aunque pelees contigo misma,
aunque creas que eres un problema...
Mira que desorden fuiste a ordenar,
mira a que corazón fuiste a ilusionar;
un corazón sin imaginación.
Mírate como una salvadora, de daños, soledad, tristeza.
He escuchado de otras voces más admiración de ti que cualquiera.
Qué miedo me da verte en los ojos de alguien más, admiradote como te admiro yo
Notando que, joder, qué eres maravillosa.
De mí, al contrario ¿qué has escuchado? ¿qué has visto? me siento como una rata, como un inservible que nadie entiende.

Y ahí te vi, te observé viniendo con una sonrisa en la mano y cariño en la otra.
Pequeña, ¿qué solución le podemos dar a esto que siento? a esto que el tiempo jamás me curó...
Pequeña, ayúdame sin sonreír, sin sentir. Porque sonrío... porque te siento...
Si me voy, déjame sin voltear, déjame pensar.
Ve y siéntate a charlar con una amiga o un desconocido, observa este tiempo de lluvia como muestra de la vida impredecible. Aprende cosas nuevas, canta a susurros en tu habitación.
Observa cómo se mueven los árboles y cómo suena el tono de sus hojas.
Camina, juega y sonríe.
Tal vez te esté observando. Quiero verte feliz.
Y tal vez me contagies esa felicidad y quiera pedirte que seamos amigos, quizá te diga
"Vamos, cómprame un licuado y echemos a reír".
Aunque sepamos cómo somos, quiera volverte a conocer y cambiar de rumbo, uno bueno que no nos meta a enredos como este, difícil, a éste que de alguna manera nos hace sentir tristes.
Pequeña, sigo sintiendo por ti. Gracias, hoy somos más personas que ayer. Cuidaré de ti si lo necesitas, veo que a veces se te alborota de más el cabello. Pero, haz lo que yo hago:
Tira al suelo lo que no te quepa y acomoda lo que tienes en tus manos,
Recoge lo que dejaste caer y aprecialo como algo nuevo, como algo que no habías visto, aunque lo veas sucio, limpialo.
No sabes lo bien que hace ver un recuerdo con alguna cicatriz,
lo bien que se siente haber crecido el alma. Sentir algo por el cuerpo que sonríe. Sonrisa al aire, sonrisa que nadie ve, y que quizá tú tampoco.
Pequeña ahí estaré. Hoy no, ni mañana, pero ahí estoy. Ahí estoy.
Erickknox10 de junio de 2017

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