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11 Historias Capitulo 06: Regresiones (parte 6)

13 años antes.

El padre de Grecia entra a un bazar, en las manos tenia un vaso de cafe.

Comienza a pasearse por la sección de regalos y a mirar los juguetes.

— ¿Busca algo en especial, amigo? — pregunta una empleada del bazar.

— Pues… un regalo, para una niña de 6 años, los cumple unos cuantos días…

— Pues…como ve hay bastantes cosas lindas… ¿este peluche?...— le dice mostrándole un oso rosado muy lindo. — si presiona su panza, le canta…

— No, creo que no…— avanza por el corredor viendo las vitrinas y ve unas muñecas. — esas… esas muñecas… son hermosas…seguro a mi niña e encantara…

— ¿Cuál quiere? ¿La pelirroja o la rubia? — pregunta.

— La rubia, creo que la rubia es más bonita. — le dice.

— ¿entonces esa desea? — La empleada saca la muñeca de la vitrina— es una buena elección, es la mas linda…— le dice sonriendo. — a su niña le encantara.

— Estoy seguro… envuélvala para regalo… ¿si? — dice.

— Claro, sígame a la caja. — le dice.

Un rato después sale del bazar y se dirige a su casa, eran cerca de las 8:30 de la noche.

Al llegar a casa todo estaba apagado, ingresa y se dirige su habitación. Cecilia estaba ahí acostada en su cama, habían botellas en el piso, había estado bebiendo mucho.

— Lo que voy a hacer es lo mejor para nuestra hija, Cecilia, espero me perdones algún día…— dice en vos baja y sale de la habitación hacia la de su hija.

Entra lentamente el la alcoba de Grecia y se acerca donde ella, se sienta a los pies de la cama.

— Amor… — comienza a despertarla lentamente y con cuidado— amor… soy yo… papi…

— ¿papi? — Grecia se despierta y sonríe al ver a su papá— papi…hola…

—Hola, amor… no hables tan fuerte…— le dice, aun tenia el regalo detrás de el escondido—… ¿Cómo estas? ¿Comiste? — le pregunta en vos baja.

— Si, mamá hizo tostadas… y también chocolate…— contesta bajando la voz.

— Solo eso… bueno, este bien… al menos es algo….muñeca, escúchame lo que te voy a decir…

Grecia quien había regresado al pasado estaba escuchando todo detrás de la ventana de su yo de 6 años. La oscuridad de la noche era el perfecto escondite.

—¿Qué ocurre papá estas enfadado conmigo? — pregunta la niña a su papá.

— No, preciosa, jamás me enfadaría contigo…

— Así me pintara de rosa el pelo… como la chica del parque.

— ¿Qué?... no, incluso así no me enfadaría seguro te quedaría lindo… mucho más lindo que a esa chica. — le dice sonriéndole.

Fuera Grecia quien escuchaba sonríe también.

— ¿Qué pasa papá?— pregunta Grecia.

— Pues… haremos un viaje…uno a un lugar bastante lejos, pero será un bonito lugar… ¿quieres?

— ¿Por que papa? — pregunta.

— Pues… serán vacaciones… para divertirnos, ya sabes… como cuando tú y tu hermano fueron conmigo a la playa, ¿recuerdas?

— Si... Fue divertido…

—pues ahora iremos a otro lugar para divertirnos… uno mas bonito aun…

— Si, si quiero ir…. ¿ira mamá esta ves? — pregunta.

— No, ella debe quedarse esta ves también, ella tiene cosas que hacer… solo estaremos los dos...

— Bueno… ¿Cuándo iremos? — pregunta.

— Pues ahora mismo — le dice levantándose.

— Pero la escuela…

— No importa, llamare para pedir permiso… no te preocupes…y además te tengo una sorpresa adelantada de tu cumpleaños…

— ¿Qué es? — dice emocionada.

— Baja la vos, amor… — le dice.

— ¿Qué es, papi? — repite bajando la voz.

— Es algo muy lindo…— le da el regalo —… se que te gustara…

— ¿puedo abrirlo? — pregunta.

— No, aun no, lo abrirás en el camino, ¿de acuerdo? — le dice.

— Si…— dice algo decepcionada—

— Ahora quiero que en silencio empaques tus cosas, en tu mochila, lo esencial, un poco de ropa, zapatos y nada más… date prisa, iré por mi maleta… y no abras el regalo— le dice sonriendo.

— Si, — Contesta Grecia, y baja de la cama en dirección a su armario. Pero apenas su papá se va ella lo primero que hace es abrir el regalo. — Vaya… que hermosa… es una muñeca…. — decía asombrada y abrazando la muñeca.

— ¿entonces… el me regaló esa muñeca…es increíble… papá… con razón siempre sentí algo especial por ella…— dice Grecia espiando por una esquina de la ventana.— comienzo a recordar…. Comienzo a recordar algo… — dice y se recuesta en la pared detrás de la habitación de la pequeña ella.

Su padre regresa a su habitación y abre su armario y busca entre su ropa un sobre que tenia, en donde había guardado una considerable cantidad de dinero. Lo guarda en su bolsillo y saca su maleta de debajo de la cama y se dispone a Empacar, pero antes coge una hoja de papel y un lapicero.

Grecia al otro lado de la casa bajo la ventana de su yo infantil comenzaba recordar algunas cosas.

— pronto… pronto comenzaran gritos… si, comienzo a… comienzo a recordarlos…— decía sentada bajo la ventana. — balbuceaba. — Pero luego que ocurre… tengo que recordarlo… — se esforzaba en querer recordar pero todo era borroso en su cabeza.

Mario escribe una nota que deja sobre la meza de noche de Cecilia. La nota decía lo siguiente:

“Espero que en algún momento me perdones por esto, pero no aguanto más, ya no eres la persona de antes, que se preocupaba por sus hijos, el alcohol te ha cambiado y temo que eso ponga en riesgo a Grecia, ya perdimos a Franco por un descuido, y he aprendido la lección, el alcohol no es la salida para los problemas, no soportaría perder a un hijo más. Te dejo, me llevo a la niña muy lejos, jamás nos encontrarás, espero algún día me perdones de verdad”

Se dispone entonces a empacar, pero sin querer deja caer el radio que estaba en un mueble cerca a su armario, lo que hace despertarse a Cecilia.

— ¿Qué…que ocurre?— dice levantándose.

— Acuéstate, Cecilia, acuéstate por favor…— dice Mario tratando de acostarla.

— déjame, estúpido… ¿tienes que hacer tanto ruido…? — Dice levantándose, entonces nota la maleta al pie de la cama. — ¿Qué... Que haces… Estas empacando? — pregunta y nota el papel al lado de la lámpara.

— Cecilia… acuéstate por favor…

— ¿Qué mierda es esto…?— dice y lee la nota — espero que me perdones… que se preocupaba…alcohol… franco… te dejo… ¿¡me dejas!? — se pone pie arruga el papel y se lo avienta. — ¡¿me dejas y te llevas a la niña?! ¡¿Crees que te dejare, imbécil de mierda?! — le grita y patea la maleta.

— Cecilia, es lo mejor… ya no la puedes cuidad… mírate…— le dice tratando de alejarla.

Grecia quien estaba en su habitación empacando algunas cosas en su mochila se asusta al escuchar los gritos.

— ¿papi? — dice acercándose a la puerta disponiéndose a salir.

Entonces unos golpes en su ventana llaman su atención.

— Grecia… Grecia, soy yo... Abre la ventana. — decía Grecia llamando su atención.

La pequeña va a la ventana y la abre.

— ¿Qué haces aquí? — le pregunta.

— Grecia, no vayas… no salgas de tu habitación… quédate aquí.

— Pero es que están peleando…

— No vayas, es cosa de adultos, por favor solo quédate ¿si? Hazme caso… ya va a pasar…

—Pero…— Grecia mira la puerta y oía como Cecilia le gritaba a su padre.

Grecia detrás de la ventana comenzaba a tener algunos flashes, y recuerdos de lo que estaba pasando…

— Dios… es como estar teniendo un deja vú…— dice Grecia mientras las imágenes regresaban poco a poco a su cabeza.

En la otra habitación.

— ¡no me dejaras, y menos te llevaras a Grecia! ¡Si quieres lárgate tú, hijo de puta! — decía mientras atacaba a Mario intentando darle unas bofetadas pero aun estaba ebria.

— ¡ya cálmate, Grecia esta despierta, la espantaras! — le decía agarrándole los brazos para evitar sus golpes.

— ¡no me importa, que se entere que jamás me van a dejar, yo soy su madre! — gritaba.

— ¡cállate! — Le dice y la empuja sobre la cama. — ¡eres un monstruo! ¡No te basta con hacerme la vida imposible quieres fastidiarle la vid a Grecia también, pues oye, nos vamos… y tu no podrás hacer nada! — le dice alzando la voz. — ¡dejarla contigo seria matarla, igual que mataste a franco con tu descuido, maldita loca! — grita y se dispone a empacara.

En la habitación de Grecia.

— Tengo que ir a ver… papá esta gritando…— dice dirigiéndose a la puerta.

— Grecia, no — dice ella de 17 años y la toma del brazo. — por favor… no vayas, quédate.

— ¡No, tengo que ir, suéltame…!— comienza a luchar por soltarse.

En la otra habitación.

— ¡Ya estoy harto de todo esto, de tus gritos, de tus descuidos de cómo tratas a la niña, es como si no existirá…! — seguía diciendo mientras empacaba.

— ¡no me quitaras a mi hija…! — decía Cecilia quien se levanta y toma una de las botellas que tenia al las la lámpara de noche. — ¡no te iras a ningún lado con ella!— grita y le da en la cabeza fuertemente con la botella la cual por ser tan dura no se rompe, pero si le rompe la cabeza a Mario.

—Por que…por que… ¿Por qué hiciste esto…?— dice Mario agarrando su cabeza y mirando sus manos llenas de sangre, entonces pierde el conocimiento y cae duramente al piso golpeándose nuevamente la cabeza.

Cecilia se asusta por lo que acababa de hacer y… deja caer la botella, entonces se va a una esquina donde se sienta estando en shock.

En la habitación de Grecia, ella seguía luchando consigo misma para soltarse.

Entonces el sonido del golpe llama la atención de ambas.

Los flashes en la cabeza de Grecia que llegaban como golpes la hacer soltar a la pequeña quien rápidamente corre a ver que ha sucedido.

— ¡Papá, mamá!— grita y sale corriendo.

— No, no vayas…— decía Grecia quien no dejaba de tener flashes donde veía lo mismo que la pequeña estaba mirando al salir de la habitación, todo, absolutamente todo, sus recuerdos regresaban como imágenes claras.— tengo que… tengo que…— entonces comienza a trepar por la ventana y logra meterse en la habitación.

Lamentablemente los flashes eran cada vez más rápidos y le hacían perder la estabilidad, haciéndola caer, evitándole avanzar.

— No, papá… esta a punto de verlo en el piso… no debí soltarla…— dice e intenta ponerse de pié. Entonces ve la muñeca en la cama de Grecia. —la muñeca…— rápidamente mete su mano al bolcillo trasero de su pantalón y encuentra la tarjeta de esteban con el mensaje “No le creas nada a tu madre, tu papá jamás te hizo daño, ve donde Esteban, el te ayudara” ve la tarjeta unos segundos — es aquí donde debes estar… solo por si acaso. —le saca la cabeza a la muñeca y coloca el mensaje dentro. — quédate ahí… nos veremos en algunos años… — dice he intenta salir de la habitación, pero los flashes en su cabeza la aturdían haciéndole imposible caminar, entonces cae nuevamente.

La pequeña entra a la habitación de su padre y lo ve ahí en el piso tirado con un charco de sangre debajo de su cabeza.

— papi… ¿papi?...— se acerca donde el y trata de despertarlo. — Papá… despierta, papá…— repetía.

Cecilia sentada en la oscuridad veía a su hija tratando de despertar a su padre muerto, entonces se levanta y se acerca lentamente.

—No me abandonaran…— dice y llama la atención de la pequeña.

— Mamá…— dice y la ve acercarse a ella con una mirada que reflejaba desesperación y locura. — me… me das miedo… ¿que tienes….? ¿Qué le pasó a papá?

— No me temas, hijita… yo te amo… jamás nos separaremos…— le decía mientras e acercaba a ella.

Grecia aun en la habitación de la niña no podía ponerse de pie, trataba de levantarse pero no podía, los recuerdos llegaban a su mente como fuertes golpes que le hacían ver lo que veía la niña, — aléjate de ella… Grecia…te va a hacer algo malo…— decía y luchaba por seguir y salir de la habitación le era muy difícil sin poder ver el camino.

— ¡mamá, no! — grita la pequeña.

Cecilia la toma y le tapa la boca y la lleva al baño.

— ¡No me dejaras, mi amor! — repetía mientras arrastraba a la niña al baño.

La pequeña desesperada trataba de soltarse pero no podía, la tenia bien sujetada.

— siempre estaremos juntas… no te iras… no dejare que te vayas, antes… antes prefiero que te mueras… ¿entiendes? — decía mientras comienza a llenar la tina del baño.

En la actualidad esteban conducía el auto y Grecia inconsciente a su lado comenzaba a moverse, lo que llama su atención.

— Grecia… ¿estas bien?— pregunta tratando de despertarla.

13 años atrás.

Grecia logra ponerse de pie e intenta llegar a la habitación donde estaba la pequeña, comienza a caminar lentamente pegada a las paredes para no caerse haciendo uso de toda fue fuerza para no caer otra ves.

— Grecia… — decía tratando de llamar a la pequeña.

En el baño de la habitación de Cecilia.

— Ahora, estaremos juntos todos como una familia… — decía mientras la tina del baño se llena completamente, entonces introduce a su hija en el agua y comienza a ahogarla. La pequeña pataleaba y trataba de gritar mientras veía a su madre a través del agua.

Al mismo tiempo Grecia fuera del cuarto va recordando esa misma escena en su cabeza y comenzaba a revivir el mismo miedo y sensación de ahogo, que le evitaba continuar.

— estaremos juntas, no te preocupes amor, estaremos bien…— repetía Cecilia presionando a su niña contra el fondo de la tina de baño.

Unos segundos después Grecia deja de luchar.

— Bien, ahora… ahora… espérame que voy con ustedes…— dice y sale de la habitación en dirección a la cocina.

Grecia la ve salir, pero al estar toda oscura Cecilia no la ve, y esta se mete en la habitación algo mareada.

Al entrar ve a su padre en el suelo, muerto, ensangrentado…

— No… no puede ser… — dice y comienza a llorar en silencio, cubriéndose su boca — Grecia…— Dice y se dirige al baño, rápidamente a la tina.

Ahí estaba ella, sumergida en el agua…Grecia no lo podía creer no podía creer lo que miraba.

Cae de rodillas entonces y comienza a llorar…

— Ella me hizo esto… ¿Por qué?...— dice entre sollozos.— ella… es un monstruo…

Se acerca entonces a la tina y nota que la pequeña abre los ojos entonces, debajo del agua y comienza a moverse.

— esta viva… —dice y rápidamente se dispone a sacarla.

En la cocina Cecilia toma un cuchillo y lo coloca en su muñeca.

— Me reuniré con mi familia — decía con esa mirada de loca— estaremos juntos por siempre… — reía. Pero entonces comienza a llorar. — no puedo… ¡no puedo! — grita.

En el baño de la habitación Grecia intenta revivir a la pequeña, ella había aprendido resucitación en su clase de natación así que sabia que hacer.

— Vamos, no te mueras… se que revivirás… repetía mientras le daba respiración artificial y presionaba seguidamente pecho para que escupa el agua que había tragado. — ¡vamos, Grecia… tu puedes… vamos!

Entonces la niña escupe el agua y comienza toser y a respirar nuevamente.

En la cocina.

— ¡¿Qué he hecho?! ¡¿Pero qué he hecho?! ¡Dios mío…. no!— Cecilia repetía mientras daba vueltas alrededor de su cocina muy desesperada y entrando en razón. Entonces escucha los tosidos de su hija y se dirige al baño de la habitación aun con el cuchillo en las manos.

Cecilia entra al baño y ahí estaba Grecia al lado de la niña.

— ¿¡Quién eres tu!? — Pregunta Cecilia mirando a Grecia quien tenía abrazada a su hija quien estaba tosiendo.

— ¡maldita loca! — grita Grecia y ataca a su madre.

Cecilia se defiende con el cuchillo y se lo encaja a Grecia en el hombro.

Grecia grita retrocede y resbala por el agua en el piso y se golpea la cabeza en un borde de la tina quedando inconsciente.

En la actualidad.

Esteban trataba de despertar a Grecia, pero era imposible no despertaba.

— ¡Grecia! ¡Despierta por dios! — gritaba y la samaqueaba. Entonces nota que su hombro comenzaba a sangrar igual que su cabeza. — ¡mierda! — dice y detiene el auto rápidamente a un lado de la autopista.

— ¡Grecia, regresa, por favor! — le gritaba.

13 años antes.

Cecilia toma su hija y la saca del baño.

— ¡tenemos que irnos de aquí…! — dice.

La pequeña estaba en shock.

Cecilia toma la botella que estaba en el piso con la que había golpeado a Mario, deja a Grecia sobre la cama y comienza a colocar las cosas que el había empacad en su lugar, entonces comienza a empacar sus propias cosas, incluyendo el cuchillo y la botella con sangre.

— Hija, hija…todo estará bien — el decía a Grecia quien estaba ensimismada, parecía un fantasma un zombi, tenia la mirada perdida y temblaba. — iré por unas cosas a tu habitación.

Al entrar en la habitación de la niña esta encuentra la mochila con sus cosas, sobre la cama ve la muñeca — ¿y esa cosa? — se pregunta, pero no le da mucha importancia, simplemente la toma y la mete en la mochila de la niña. Regresa a su alcoba, carga a la niña y se dispone a salir; pero antes nota el sobre en el bolsillo de Mario, lo toma y se va rápidamente.

Unos cuantos minutos más tarde Grecia abre los ojos.

Rápidamente se levanta algo confundida, se da cuenta que seguía en el baño. Toca su hombro y su cabeza, estaba sangrando.

— Grecia…— dice y rápidamente sale en su búsqueda, pero no la ve por ningún lado. — se la llevó… me llevó… mi madre me llevó… escapó...—regresa a la habitación de donde estaba su padre en el piso.

Se queda parada frente al cuerpo unos segundos, derrama unas lágrimas de impotencia y dolor.

— papá… se que no querías que esto terminara de esta forma… pero, me encargare de que mamá pague por lo que te hizo, por lo que nos hizo...— sale de la habitación y va a la habitación de Grecia la pequeña.

Entra lentamente en la habitación y ve que no esta la muñeca ni las cosas de la niña. Se sienta sobre la cama y comienza llorar.

— Con que así pasaron las cosas… me hubiera imaginado cualquier cosa, pero… esto es lo más increíble… nunca pensé que mi madre… todo este tiempo he vivido… con un monstruo. —la luz comienza a deslumbrarla y la vos de Esteban gritando comienza a sonar en su cabeza.

— ¡Grecia! ¡Despierta por favor! — seguía gritando y moviendo a grecia para que esta reaccione.

Por fin ella vuelve en si.

— ¡Grecia, santo dios… me diste el susto de mi vida…! ¡¿Por qué sangras?! — le pregunta muy asustado y sosteniendo un trapo sobre el hombro de Grecia tratando de evitar que esta siga sangrando.

— Yo… yo… —se toca el hombro— ¡auch!...—se sorprende— ¿Cómo es posible esto?...

— Lo ignoro totalmente, pero no te toques… déjame ayudarte, — le dice y busca el botiquín en la guantera del auto—explícame que demonios pasó… esto es… esto es extraño… — le dice mientras le ayuda a sacarse la chaqueta para curar su hombro que sangraba.— tu cabeza también… dios….— dice muy asustado.

— Esteban,… Fui yo… yo era esa persona que veía en mi pesadilla, cuando me ahogaba… era yo a quien veía cuando me sacaban… y fue mi madre quien me trató de matar y mató a papá, no se como, pero lo mató creo que lo golpeó con algo, escuche un golpe cuando estaba ahí, además lo recuerdo bien…

— ¿Qué dices, no entiendo ella te quiso matar a ti también…?

— Mi madre me quiso ahogar cuando era niña… ya recordé todo… bueno, no todo, pero si esa parte… la reviví fue tan fuertemente… y papá no estaba ebrio en el piso… estaba muerto, y… ese licor era sangre… fue horrible…

— Santo cielo, esto es increíble, tu madre esta loca…no te muevasm tengo que… tratar de que dejes de sangrar…— le dice limpiando la sangre—… y por que sangras del hombro y… tienes un golpe en la cabeza, ¿que pasó…?— insiste.

— Mi madre no solo trató de matarme de niña, también me acuchilló a mi… cuando me vio…

— ¿te vio? Explícame — le dice curando su herida en el hombro. — dios, esto necesita puntos…

— Me reviví, me reviví, me saque del agua después que mi madre me ahogo en la tina del baño… yo estaba viva aún, y me reviví… se como hacerlo…

— Y ella te vio…

— Si, yo la ataqué por lo que hizo… y ella me acuchilló luego… creo que me resbale por el agua… y… perdí la conciencia, debí golpearme creo…— se toca la cabeza — ¡dios… como duele!

— Grecia, se suponía que no debías hacer nada… solo escuchar…

— No, te equivocas, se suponía que tendría que intervenir… de no estar ahí, me moría, me moría en la tina, ¿entiendes eso? Es como si esto hubiera estado escrito… destinado… como la muñeca…

— ¿Qué muñeca? ¿Tu muñeca?

— Si, el mensaje… lo dejé… lo metí yo dentro de la muñeca… lo coloqué.

— No lo se… no se si sea el destino, pero tenemos ir a un hospital, no dejas de sangrar, necesitas puntos.

— ¡No, ahora llévame donde mi madre, me va a escuchar! — exclama.

— No, te llevare a una clínica, estas perdiendo mucha sangre…

— Esteban, después… ahora de verdad necesito hablar con mi madre… por favor, te prometo que de ahí podremos ir al hospital, creo que…— se ve la herida, la cual era bastante profunda—… creo que aguantare, además…¿Cuánto falta pare llegar a casa?

— Estamos a unos… 40 minutos, es mucho tiempo…

— Son las 6:00PM… mamá ya debe haber llegado… no, me hubiera llamado al n encontrarme… date prisa, llévame…— el dice a esteban quien solo la mira —… por favor… necesito esto… llévame…

— Grecia…—esteban lo piensa un instante y responde.—…no, te llevare a un hospital ahora mismo… ya abra tiempo para que hables con tu madre… estas perdiendo mucha sangre… — arranca el auto.

— No, Esteban…

— Nada, no me harás cambiar de opinión…— presiona el botón para cerrar las puertas —… te llevare a una clínica, estamos a unos 20 minutos de una, si me doy prisa.

— Pero… yo… yo…. — Grecia comienza sentirse mal. — mi cabeza… demonios… me duele mucho…

— Mierda… tengo que darme prisa, —Esteban pisa el acelerador al máximo. —… solo… sujeta ese trapo contra tu hombro y… recuéstate…— le dice y la ve muy asustado.

— Ok… solo… solo…— pierde el conocimiento.

— Grecia…Mierda, no me asustes…— dice y sigue conduciendo.

Una hora más tarde.

Hospital Central de la ciudad.

— ¿Cómo está doctor? — pregunta esteban al medico que sale de la habitación donde estaba Grecia.

— Pues… aun esta inconsciente, parece que el golpe a sido muy duro… pero… ya esta estable, solo… esta dormida, estará así por un rato más, detuvimos la hemorragia del brazo, era un corte muy profundo.

— Si… nos asaltaron… malditos delincuentes. — ¿cree que puedo entrar a verla? — pregunta.

— No, aun esta dormida… cuando despierte… podrá ingresar…— se dirige al pasillo y se detiene — ¿se comunico con algún familiar ya? — pregunta.

— Si… su madre esta en camino… debería estar aquí en unos minutos…

— No dejaba de llamarla mientras estaba inconsciente.

— Si, entiendo…— dice esteban con una expresión de preocupación.

— Bueno, ya regreso a dar mi ronda, nos vemos, Doctor. — El doctor se va por el pasillo.

— Si. — Contesta esteban dibujando una sonrisa forzada. — necesito un café. — dice Esteban recostándose sobre una de las sillas fuera del cuarto de Grecia.

Un rato más tarde la madre de Grecia Llega bastante exaltada acompañada de una enfermera.

— ¡Tu! — Dice mirando a Esteban quien estaba bebiendo un café ahí sentado — ¡tu tienes la culpa de lo que le pasó a mi hija! ¡¿Qué le hiciste?! — le grita y se acerca tratando de atacarlo, la enfermera la detiene.

— ¡Señora, el doctor la trajo, el la trajo… de no ser por el su hija hubiera muerto! — dice la enfermera deteniendo a Cecilia.

— Cálmese, Señora…yo no le hice nada a Grecia… ¿usted puede decir lo mismo? — le dice levantándose y alejándose unos pasos.

— ¡¿de que habla?! — dice exaltada.

— Nada, señora… ya tendrá tiempo de hablar con Grecia… pero ahora no es momento… — se sienta nuevamente en la silla y continua con su café.

— Señora… su hija esta dormida ahora… necesito que venga a firmar unas cosas… ¿puede? — dice la enfermera.

— quiero ver a mi hija… necesito verla…— decía insistente.

— No se puede, esta sedada, despertara en un rato más… mientras venga conmigo, podrá hablar con el doctor, el le explicara con detalles el estado de su hija.

— De acuerdo… de acuerdo… vamos — acepta ir, antes le da una mirada de rabia a Esteban.

— Vieja bruja…— dice entre dientes.

Unos minutos más tarde Esteban Regresaba a esperar fuera del cuarto, había ido por otro café.

Su celular suena entonces, cuando se acerca al pasillo, era su esposa.

— ¿Qué ocurre, amor? — dice contestando.

— ¡Tienes que venir ahora mismo… tienes que venir ya… estoy teniendo contracciones… el bebe va a llegar ya…! — le dice exclamando.

— ¡Santo dios! — Tira su café— ¡peor pensé que aun faltaba una semana! — dice bastante asustado.

— Si, pero… no lo se, creo que se adelantó, además en mi familia es así… siempre una o 2 semanas antes…los dolores son intensos, creo que se me romperá la fuente en cualquier instante… tienes que venir ahora...! ¡¿Donde estas?¡ — pregunta.

— ¡Estoy en el hospital central… es una larga historia, te enviare una ambulancia!— le dice.

— ¡no, no, ven tu, tienes que venir… si no vienes jamás te lo perdonare! — le grita.

— ¡pero estoy a 20 minutos! ¡No aguantaras!

— ¡Si, lo haré, pero te necesito… tienes que venir ahora mismo, esteban, ven por el amor de dios! — insiste.

— ¡ok, ok, mi vida, voy para allá en este instante! — dice y sale corriendo.

Mientras Cecilia se dirigía a la habitación de Grecia con el medico.

— ¿entonces tiene una fuerte contusión en la cabeza…? — pregunta Cecilia.

— Si, y un corte bastante profundo en el hombro derecho… requirió 6 puntadas… pero ya esta mejor, no hay infección.

— Gracias a dios… ¿sabe que le ocurrió? — pregunta.

— Pues el Doctor Villanueva dijo que los asaltaron…

— Ese doctor es un estúpido… seguro el tiene algo que ver en esto.

— ¿lo conoce? — pregunta el medico.

— Si,… y no me fio de el…

— es un buen Psicólogo…

— Tengo mis dudad…— contesta.

Al llegar al pasillo escuchan la vos de Grecia quien llamaba a Esteban.

— esteban… ¿Dónde estas?... esteban…— llamaba Grecia esforzándose por levantarse de la cama, pero estaba aun algo mareada por las inyecciones y sedantes.

— ¡Mi hija! — Dice Cecilia e ingresa rápidamente al cuarto. — ¡hija! — dice y la abraza…

Grecia al verla se asusta y trata de alejarse de ella con una expresión de terror.

— ¿Qué… que te pasa, hija….?— dice Cecilia algo sorprendida al ver la expresión y reacción de su hija.

— Aléjate… tu… aléjate…— dice.

— Parece que esta algo… confundida…— dice el medico acercándose y revisándole las pupilas. —…si, aun esta bajo los efectos de los medicamentos… va a estar confusa unos minutos.

— Hija… no sabes como me puse cuando me comunicaron que estabas en un hospital… me llamó ese psicólogo… pero no te preocupes, no estoy enfadada por que lo hayas id a ver sin permiso…— le dice.

— ¿Dónde esta? ¿Dónde esta esteban…? Quiero verlo…

— El doctor esteban estaba aquí hace un rato… debe haber ido por un café… es adicto a esa bebida… — dice el doctor sonriendo. — iré a buscarlo, el quería verte también. — dice y sale de la habitación. — ya vuelvo.

El doctor sale de la habitación, Cecilia cierra la puerta.

— ¿Por qué cierras? — pregunta Grecia.

— Para estar mas tranquilas, hija… ¿Por qué me ves así… no estoy enfadada contigo…— dice acariciando su rostro, pero Grecia se aleja de ella.—¿Qué te ocurre? ¿Son los medicamentos?— pregunta.

Grecia la mira fijamente durante unos segundos.

Mientras esteban conducía rápidamente por la carretera muy preocupado por su esposa.

— ¡aguanta, mi vida, aguanta por lo que más quieras!… dios… ¿Por qué tengo un mal presentimiento…? — se pregunta.

En el hospital.

— No te acuerdas de mi, ¿cierto? — pregunta Grecia a su madre.

— ¿Qué? Claro que me acuerdo de ti, eres mi hijita…

— No soy tu hijita… deje de serlo hace muchísimo tiempo…

— ¿Qué estas diciendo…? — pregunta muy confundida.

— Ya no finjas… lo se todo…

— ¿Qué? Creo que estas delirando…llamare al doctor…— se acerca ala puerta.

— La chica que acuchillaste esa noche… ¿no la recuerdas? — dice Grecia.

Cecilia se detiene antes de llegar a la puerta.

— ¿Qué chica…?— dice sin darle la cara a Grecia.

— No te hagas, mamá… había luz suficiente como para que la vieras…

— No se de que… de que hablas, hija…— se acerca a ella.

— ¡No te me acerques! — le grita.

— Hija…estas muy confundida yo creo que estas alucinando…

— No, nada de eso, mamá… sabes bien de que hablo… ¡mírame a la cara! ¡Se que recuerdas el rostro de la chica que acuchillaste! ¡¿Cómo lo olvidarías?! — grita.

— Yo… hija…— Cecilia la mira y comienza a recordar. — hija… yo… no se de que hablas… estas mal, yo jamás…

— ¡Esa noche, en la que papá trató de irse de tu lado, de llevarme con el a una vida mejor… tu lo mataste! — Le grita— ¡asesina!

— Yo… hija…— Cecilia comienza temblar. — no puede ser… tu… no… no es posible…

— ¡así es, mamá! ¡Lo recuerdo…. Lo vi, yo estaba ahí! ¡Y recuerdo cuando trataste de matarme en esa bañera! — le sigue gritando.

— Hija… no es así… no se que te haya metido en la cabeza ese psicólogo del demonio, pero no es así… estas equivocada tu padre…

— ¡Ya no ensucies su nombre, el era un buen padre!— le grita exaltada — ¡¿y que me dices de franco?! ¡¿He?!

— ¿Que… que… franco…? — dice esquivando la mirada.

— ¡Ahora niegas a tu hijo! ¡Eres horrenda, eres un verdadero monstruo!

— Hija…

— ¡No te atrevas a llamarme hija nuevamente! ¡Yo no soy tu hija…entiéndelo! ¡Yo morí esa noche… cuando trataste de matarme!— las lagrimas comienza brotar de los ojos de Grecia. — me tenias engañada todo este tiempo… me ocultabas cosas… luego ensucias la memoria de mi padre…

— ¡Tu querías escucharlo, tu me obligaste a decirte eso!

— ¡Yo quería la verdad! Pero como la dirías… eso seria aceptar que eras un criminal… pensaste que diciéndome eso me alejarías de la verdad… ¡pues te equivocaste! ¡La verdad siempre sale!

— Hija… yo… yo te lo puedo explicar…

— ¿Qué explicaras? Nada puedes explicarme, mataste a mi padre, ensuciaste su memoria, descuidaste a mi hermano… me descuidabas a mi… ¡jamás sentiste el más mínimo dolor por eso! ¡Te odio… Cecilia! ¡Te odio con toda el alma!...— las lagrimas seguían saliendo de sus ojos y una mirada de rencor acompañaba esas lagrimas y las palabras.

— Hija…— Cecilia comienza a llorar también. — yo no quise, yo estaba mal… Yo… tú no entiendes, eras muy niña…

— ¡No, nada te escusa! Y ¡lárgate ahora de aquí! ¡No quiero verte nunca más, me voy a ir lejos, comenzare una nueva vida… una nueva vida de verdad! Y te voy a denunciar… te denunciare con la policía… vas a pagar lo que hiciste, ¿entiendes? No se quedara así… no se como lo probaré, pero ya encontraré la forma…

— Hija… no me dejes…— suplica — por favor… no aguantaría estar sola…te lo ruego perdóname…

— ¡lárgate de aquí! ¡¡¡Ya!!! — grita con todas sus fuerzas.

Cecilia cambia su expresión de dolor a una de cólera que asusta a Grecia.

— ¡lárgate! — le grita una vez más.

Cecilia da media vuelta y se dirige a la puerta.

— No te iras de mi lado… ¿entiendes?... tu y yo estaremos juntas para siempre, amor…— dice y cierra con el seguro la puerta.

— ¿que… que estas haciendo…? ¡Lárgate!— grita— ¡¡¡enfermera!!! — llama Grecia.

— Tu eres mi niña — dice dibujando una sonrisa macabra y acercándose lentamente a Grecia quien de solo verla comienza a sentir ese miedo de cuando era niña.

— ¡no te me acerque! — grita. —¡¡enfermera, alguien ayuda!!

— Nadie te separara de mi, estaremos juntas… juntas a papá… a Franco…— dice y comienza introducir su mano a su bolso.

— ¡ayuda! ¡¡Alguien!!— Gritaba y trataba de alejarse, pero no podía ir más a tras y tampoco levantarse de la cama.

— shhhh…— Cecilia saca un arma de su bolso.

— ¡santo dios…! — dice Grecia muy sorprendida.

— Hija… ya no sufrirás más… estaremos junto a nuestra familia…— dice apuntándola.

— ¡ayuda! ¡Por favor!— seguía gritando muy asustada.

Fuera del cuarto una enfermera que pasaba escucha los gritos de Grecia e intenta abrir, pero no puede.

— ¡¿Qué sucede ahí?! — pregunta. — ¡esta prohibido cerrar las puertas, abran!

— ¡ayúdenme, por favor! — gritaba Grecia desesperada.

— ¡¿Qué sucede ahí?!

— ¡Ayúdenme, esta loca me quiere matar!— grita Grecia.

— ¡espere, Iré por ayuda! — dice la enfermera y corre hacia el pasillo.

— Hija… tan hermosa… tan linda… no me temas… soy tu mami… — acaricia su rostro con la mano izquierda mientras le apunta con el arma en la derecha. — ¿Por qué tenias que descubrirlo?… éramos tan felices…

— Yo nunca fui feliz… jamás… lo hubiera sido de haberme ido con papá esa noche…

— ¡Cállate! — Le grita y espanta— ¡Jamás dejaría que alguien te separe de mí! ¡¿Entiendes?! ¡Menos ese maldito!...— grita con mucha euforia.

— ¡estas loca, Cecilia!...— le dice…

— ¡mamá, soy tu mamá!… ¡dime mamá! — le exige.

— ¡No, no lo eres, ya no lo eres, tu hija se murió ahogada, al igual que tu otro hijo, los 2 morimos por tu culpa!— la enfrenta eufórica también.

— ¡Cállate, no digas eso!— le coloca la pistola en la frente. — ¡yo soy una buena mamá…!

— ¡abran la puerta ahora mismo! — grita el doctor fuera de la habitación golpeando duramente. — ¡abran o tiramos la puerta! — insistía.

— ¡lárguense! — grita Cecilia sin despegar la mirada de Grecia. — ¡no me quitaran a mi hija!

— ¡Ayúdenme, tiene un arma!— grita Grecia.

—Llamen a seguridad…— ordena el Doctor a la enfermera. — ¡abran! — grita.

— ¡Hija… te veré pronto, estaremos junto a Franco… en el cielo….!— dice sonriendo con esa mirada de terror.

— ¡no, no lo hagas… no…!— repetía Grecia, su respiración se agitaba.

Fuera de la habitación se oye un disparo que asusta a las personas que estaban ahí escuchando los gritos quienes se agachan y cubre rápidamente.

— ¡santo dios! — grita el medico— ¡llamen a seguridad, ahora mismo!— grita agachado.

Luego otro disparo se escucha unos segundos después.

— ¡Mierda! — Grita el doctor — ¡todos salgan, aléjense! — dice ordenando a los mirones y enfermeras quienes se alejan del pasillo sin perder tiempo.

Un rato más tarde esteban llega a su casa y baja del auto rápidamente y entra a su casa muy asustado.

— ¡Lorena, ya estoy aquí! — entra gritando.—…que… que pasa…— dice sorprendido al ver a su esposa ahí en la sala de la casa parada como si nada.

Se acerca a ella quien lo miraba con una extraña impresión en el rostro.

—Mi amor…¿estas bien?...— le dice acercándose y tocándole la pansa.

— Discúlpame por hacerte esto, Esteban…— le dice.

— ¿hacerme que…?— pregunta este. — ¿el bebé… esta bien? Tu…

— Si, estamos bien… no te… no te asustes. No pasa nada.

— Pero, me dijiste que…

— Se lo que dije… pero… tenia que hacerlo… yo…

— No entiendo… ¿que ocurre, Salí corriendo, yo…

Lorena se acerca a la meza de centro de la sala y toma un sobre que había ahí.

— Hace… hace muchos años atrás… el día… el día que te conocí…— toma el sobre. — ¿lo recuerdas? Cuando… chocamos cerca ala cafetería que esta fuera de la universidad… hace 13 años…

— SI, si lo recuerdo, pero… ¿Qué te pasa?— Esteban no entendía nada.

— Pues… unos minutos antes que ocurriera eso… yo me encontré con una persona… tú la conoces. — le dice y le da el sobre.

— ¿Qué es esto? — pregunta tomando el sobre que en el decía “esteban Villanueva” — ¿Qué es…?

— Cuando lo abras lo sabrás, amor…— le dice.

— No entiendo nada… ¿estas bien? — pregunta nuevamente.

— SI, estoy… estoy muy bien… solo… abre el sobre, por favor…

— Me asustaste, Amor… — dice abriendo el sobre.

Esteban lee un poco y mira a Lorena.

— ¿Qué… que ocurre aquí…? ¿Quién te dio esto? Dime…

— Hace 13 años…— se sienta en el sofá— yo estaba en la cafetería, estaba comiendo un Sándwich de pavo y… una extraña muchacha se me acercó… me asusto por que estaba en bata, parecía una loca… no se como… no se como apareció… estaba ensangrentada…me espanto en un principio…

— No entiendo…

— Ella… ella me dio eso…

13 años antes.

Cafetería fuera de la universidad.

— ¿Qué le servimos amiga? — dice la mesera acercándose a Lorena quien leía en una de las mezas en la parte exterior de la cafetería.

— he… un chocolate… con azúcar dietética y unos pancitos de esos especiales… de los que no tienen azúcar, los de edulcorante.

— Ok, enseguida, señorita.

— Gracias. — responde y continua leyendo su novela.

— Lorena… tu eres Lorena..¿Cierto?— pregunta Grecia quien estaba con la bata del hospital, el vendaje en la cabeza y sangre en el pecho.

Lorena voltea a verla y se sorprende.

— ¡Santo dios…!— dice al verla. — ¿Qué… que te ocurrió? — pregunta.

—Eres Lorena…

— Si,… ¿me conoces? — le pregunta.

— No, no te conozco, solo… me contaron muchas cosas de ti… —responde.

La gente fuera de la cafetería la miraba sorprendida.

— ¿Qué... que quieres…? Yo no te conozco…— dice algo asustada.

— No te asuste… no vengo a hacerte nada… se que luzco extraña… y no estoy vestida correctamente y lo lamento pero…es una larga historia… necesito hablar contigo, pedirte un favor…

— Yo… yo no se…— mira a su alrededor…— esto es una broma…

— No… no lo es… es muy serio… ¿me puedo sentar? — pregunta.

— Pues… si, adelante… ¿Qué te ha pasado…?

— Tuve un accidente…. O tendré uno… como sea, tienes que escucharme.

— Yo… escúchame, me pones algo nerviosa… yo…

— Te prometo que solo será un instante… necesito que me pongas atención… y se que será muy difícil de creer, que creerás que soy una maldita loca, pero si no me crees… nada tendrá sentido y… pasara algo horrible, créeme, se trata de… se trata de esteban…

— No conozco ningún Esteban…— dice.

— Aun no lo conoces… bueno, no importa, lo vas a conocer…

— ¿Qué?

— Escúchame con atención… pero primero préstame una hoja y algo con que escribir…. ¿podrías? — pregunta.

— Si, si… claro— busca en su mochila y saca una hoja en blanco y un lapicero. — he… no se si darte algo puntiagudo…— dice desconfiada.

— Descuida, no estoy loca aunque parezca que si…— le sonríe.

— Ok, no me vayas a…— le da las cosas.

— No te preocupes, solo escribiré algo que necesito que le des a alguien dentro de mucho tiempo…— comienza a escribir — se que suena absurdo, Lorena.

— ¿Quién eres tu?— pregunta.

— Grecia, me llamo Grecia Burga… y… dentro de 13 años seré paciente de esteban quien— la mira — es… o será tu esposo.

— ¿Qué dices? — Sonríe — yo no conozco ningún…

— Ya te dije, lo conocerás pronto… no lo se, solo lo se, el me lo contó.

— …

— La cosa es que… si no me haces caso…— continua escribiendo algo en el papel— ocurrirá algo horrible y… no me lo perdonaría…

— ¿Qué va a pasar? — pregunta curiosa.

— Pues…el va a morir dentro de 13 años...

—de acuerdo… esto es raro… me dirás ahora que… eres una especie de…

— Si… —la mira — vengo de 13 años en el futuro.

— ¿te burlas de mi? — toma el libro que estaba leyendo que irónicamente era la maquina del tiempo de H.G. Wells— ¿Quién te envía? ¿Es mi hermano, verdad? El muy idiota se ríe de mis gustos literarios…

— No, no, debes creerme, por favor…es muy importante. Te lo puedo probar, Lorena…— saca de su bolsillo entonces una billetera— esto es…esto es de... de quien será tu esposo en 13 años…— le da la billetera.—… espero con esto me creas.— continua escribiendo rápidamente.

Lorena toma la Billetera y comienza a verla, dentro estaba la identificación de esteban, algunos billetes, su tarjeta de presentación, y lo mas revelador, fotografías de Lorena con el, algunas bastante antiguas de cuando eran novios y otras de cuando se casaron, viajes y una de ella embarazada.

— Dios mío… esta soy yo… pero…— Lorena las ve muy sorprendida, no podía dudar, algo extraño ocurría.

— ¿me crees? Dime que si… por favor…

— Dios... no se… yo, pero… ¿me case de blanco?...estoy… estoy embarazada…— sonríe— siempre soñé con… santo dios… no puede ser…explícame.

— No hay mucho que explicar… solo, le darás esto que escribo a esteban en 13 años…

— Pero… ¿Cómo lograste regresar al pasado que eres? — pregunta

— Lorena, no se como lo hago, y creo que no lo sabré jamás… pero esteban me dijo hoy, pero… en 13 años, que el pasado no se puede cambiar, pero que de hacerlo seria fantástico… y lo tengo que intentar, es todo confuso también para mi… solo me alegraría que me hayas creído y tendrás que hacer lo que te diga…

— Pues… esto parece muy real… te creo, la verdad es que si, pero quiero saber más… dime más…un momento…dijiste que muere…

— SI, pero descuida si todo sale bien… no morirá…. Y tendrás que darle esto…— continúa escribiendo.

— Demonios… esto es tan… tan emocionante…— dice exaltada.

— Listo…— termina de escribir y le da el papel. — no lo leas, solo se lo das el 14 de noviembre del 2005.

— Espera… tienes que decirme más… yo…

— No puedo decirte más, solo lo necesario…

Actualidad

Casa de esteban.

— Aquí esta la billetera. — Le da la billetera— revísala, esta todo ahí, menos un billete que tomé para pagar el chocolate.

Esteban toma la billetera y la abre, efectivamente era su misma billetera, con las mismas fotos y cosas que el carga en ella.

— Entonces… ella… ella escribió esto…. — dice esteban y saca de su bolsillo la tarjeta donde antes Grecia había escrito el mensaje. — si… es u letra santo dios…

— Luego me dijo que… me dijo que, a las 7:00PM, precisamente te llame, que estarías en un hospital… y que de cualquier manera te haga venir a casa… no importa como… ya que… tú morías a las 7:19PM.

— No… esto… no, dios… no…— se acerca al Teléfono y marca al hospital— Rápido... rápido…¿hola? Soy el doctor esteban Villanueva, llamo para saber acerca de la paciente de la habitación 34 en el primer piso, Burga, Grecia Burga… ¿Cómo? ¿Una desgracia?....no… ¡no!...no es posible…

— ¿Qué ocurre? — pregunta Lorena.

— No… imposible… ¿como...?— decía con una expresión de sorpresa.

— ¿Qué para? Dime…— dice Lorena acercándose.

Esteban deja caer el teléfono y se sienta en el mueble en shock.

— ¿Qué ocurre amor? — pregunta Lorena insistente.

— La mató… al final lo hizo…Cecilia mató a Grecia…mató a su hija…

— Murió… no lo creo… ¿Qué pasó?

— Le disparó en la cabeza… murió instantáneamente…— dice con una expresión de tristeza.

— No… no sabia que pasaría eso… yo… ella no me dijo eso…— dice Lorena Sentándose al lado de esteban quien estaba muy sorprendido.

— Tranquila… — le dice y comienza a leer la carta.

“Querido esteban, quiero que sepas que lamento no haberte hecho caso, tuve que intervenir nuevamente en el pasado para tratar de reparar el futuro, tuve que hacer uso de tu esposa, espero no te enfades conmigo.

Si estas leyendo esto es por que logre de alguna manera cambiar las cosas y mi madre no te mató, aunque no se que haya hecho, lo mas probable es que me haya hecho algo a mi… lo ignoro, lo que si se es que tengo toda mi fe puesta en que tu estés bien, ya que es lo que me importa en este momento, tu bienestar.

La noche en que me llevas al hospital, poco antes de que mamá llegue a mi habitación, yo estaba llamándote a ti, y me escuchaste, ingresaste a la habitación y hablamos, hasta que mamá entró con el medico, luego de eso la confronté, por todo lo que había hecho y las mentiras que me había contado. Tu estuviste en todo momento a mi lado, escuchando la discusión, lo que no sabíamos era que terminaría de una mala manera, una manera horrible, después que confronto a mamá y la boto de la habitación, ella enloquece, y nos amenaza con un arma que traía en su bolso, ella nos amenaza, e intenta matarme, por mas que pedíamos ayuda la puerta estaba cerrada no podían ayudarnos.

Mi madre me dispara pero tu me proteges con tu cuerpo, recibiendo barios tiros en la espalda, a mi solo me cae uno que atraviesa tu pecho, en ese momento no sabes el terror que sentí, luego de eso mamá se dispara, pensando que estoy muerta, pero no lo estaba, solo estaba herida, me salvaste, pero… tu mueres, los doctores ingresan pero ya estabas muerto en ese momento… no lo soporté, me desespere, entonces comencé a perder el sentido por la herida de bala en mi pecho, pero entonces vi en el piso tu billetera, y la fotografía que tienes con Lorena, la de cuando eran enamorados en la universidad, yo la tomé antes de que me subieran a la camilla… ignoro aun como, pero regresé 13 años atrás, poco después de que mamá me llevara con ella, no estoy segura, pero creo que la imagen que tenia gracias a lo que me contaste de tu pasado y el perder el conocimiento me ayudó a crear la imagen en mi mente y regresar atrás. Tenia que evitar lo que ocurrió, tenía que evitar que mueras, esteban, tu esposa va a ser mamá en unas semanas, no podía permitir que tu bebé crezca sin su padre, lo he vivido y no me gustó. Seguramente Lorena te contará el resto de lo que le dije, si ella cumple con hacer su parte… entonces ahora están juntos y yo… pues… no se que haya pasado conmigo, si me vez por ahí mándame saludos.

Tú amiga, Grecia.”

— Tu amiga Grecia…— dice esteban terminando de leer. — me salvó… se sacrificó por mi…— mira a Lorena — por nosotros… por nuestra bebé.

— Si,… yo… tuve que creerle, no solo por que… siempre me gustaron las historias de viajes en el tiempo, si no por que… poco después que me dio la carta y me dijo lo que tenia que hacer… simplemente se desvaneció ahí en la silla.

— ¿Qué?

— Si… se desvaneció con el viento… se fue… ¿Cómo no le creería? Además… unos pocos minutos después… cuando me regresaba a casa choqué contigo… ¿lo recuerdas?

— Si, estabas muy distraída…entonces…

— Aun estaba… bastante sorprendida… no podía dejar de pensar en esa chica… y en lo que ocurrió…

— Grecia… cambiaste el futuro… lo lograste… pero a un gran costo. — dice mirando la carta y abrazando a su esposa.

FIN

Martes, 01 de marzo de 2011
Franckpalaciosgrimaldo12 de marzo de 2011

4 Comentarios

  • Franckpalaciosgrimaldo

    por fin, es una lastima ciertamente que no se peuda subir más d euna publicación al dia, vaya... pero hay que verlo por el lado amable, a veces las historias largas intimidan, tanto al leerlas como al hacerlas, si lo sabre yo... gracias a quienes leyeron hasta aqui.

    12/03/11 01:03

  • Norah

    Frank, tus personajes son geniales , la trama tambien, por favor, concedenos a los lectores algo de tiempo.Cariños.

    12/03/11 04:03

  • Norah

    si lo sabre yo... gracias a quienes leyeron hasta aqui., pues yo que he leísi, espero y muy pronto tu continuar ok.

    12/03/11 06:03

  • Norah

    si lo sabre yo... gracias a quienes leyeron hasta aqui., pues yo que he leísi, espero y muy pronto tu continuar ok.

    12/03/11 06:03

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