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11 Historias Vol. 2 Capitulo 02: la Chica de la Biblioteca

A veces uno conoce a personas en momentos inesperados, cuando estas tranquilo en el parque, o en el súper mercado. es el valor que le des a ese encuentro o lo que puedas encontrar en esa persona, lo que hará especial el momento.
la encontré un lunes, un lunes triste, de esos días en que todo parece sacado de un viejo álbum de fotos en blanco y negro, o sepia, yo como todo lunes iba a la biblioteca, me gusta leer, y ahí es mas tranquilo que en casa o en el parque, soy de los que necesita leer en silencio, con calma. había encontrado yo en internet un libro, del cual lei solo una pequeña sección y me había dejado queriendo más... era un libro que hablaba del destino, de cómo éste a veces nos coloca pruebas, y a la ves muchos obstáculos, que de algún modo nos llevan a un fin. me dejo intrigado y quise buscarlo, visite ese día muchas librerías, pero nadie lo vendía, me decían que me lo conseguirían en 2 semanas mínimo, y la verdad soy un apasionado, no aguantaría tanto.... asi que decidí ir, y con la certeza a cuesta, a la biblioteca, donde la verdad siempre encuentro todo, aunque esta vez fue la excepción.
—no, ese libro no lo tenemos —me dijo algo decepcionado mi buen amigo bibliotecario. no me quedó más que pedir uno que ya había estado leyendo y terminarlo, debo aceptar que me quedé picón, pero bueno, esperaría quizás las 2 semanas, sabía que me lo conseguirían, ha pasado antes. fui al área de lectura, en silencio como siempre y me senté en la tercera fila a la derecha, lejos de las ventanas, entonces antes de comenzar a leer me fije en alguien que estaba a mi derecha, cerca a las ventanas, no muy lejos de mi, mirando a través de esta, me llamó la atención no se si por que era una linda chica a simple vista o por que no leía a diferencia de los demás ahí presentes, pero me fije en ella, fue extraño, tenía frente a ella un libro que reconocería donde fuera, no estaba ni abierto, era una novela romántica, "La sombra del viento de Carlos Ruíz Zafón" lo había leido hace algunos años...
Comencé a leer, en unos minutos había terminado unos 5 capítulos, sin darme cuenta seguí y seguí, hasta casi terminarlo, cuando lo acabé eran las 7 de la noche, lo había hecho otra vez.... me puse de pie vi a mi alrededor, estaba solo, con excepción de una persona, si, esa chica que había llamado mi atención.
No había si quiera tocado su libro... pensé 2 cosas, o esperaba a alguien, o simplemente cogió el libro porque s, y quería estar aquí un rato... no lo se, camine hacia recepción y note algo, ella estaba llorando. Eso de algún modo que no entiendo me perturbó. Lo que siguió ni yo lo entiendo.
— es un lindo libro… a mi casi me hace llorar, pero no se lo digas a nadie — le dije acercándome, salvándola de su ensimismamiento.
Ella giró, la vi de frente, era muy linda, en serio que si.
— disculpe, yo… — se puso de pie, no se secó las lágrimas — ya me voy, no me di cuenta lo tarde que era…
— no, espera… — le dije tratando de tranquilizarla — no soy de la biblioteca, soy solo un lector… tranquila, la biblioteca cierra a las 8…
— aun así… es tarde yo… — baja la mirada al libro — creo que… me quede dormida… o algo así…
— es un buen libro… algo dramático para mi gusto…
— no sabría decirle,… no lo leí… — me respondió.
— es una pena, las chicas aman esos libros — le sonreí. — me llamo Franco, tu eres….
— Violeta…
— pues mucho gusto, violeta. Sé que puede sonar extraño, ¿si? Pero… como que senti un impulso por acercarme…
— ¿ah si? — le dijo incrédula, era normal esa actitud.
— si, — le respondí — te vi y… te vi llorando… me preocupe… y pues… no se… quice cerciorarme de que todo estaba bien…
— ¿y por qué? No me conoces… ¿vas por ahí tratando de arreglar problemas? ¿eres… terapista o algo así? ¿o solo un buen sujeto, un samaritano? — su respuesta era suficiente como para salir de ahí volando, peor no.
— no, solo… que… — hasta después supe porque me creyó eso que le dije —… como que sentí la necesidad de acercarme…. Creo que fue… como… el destino… ¿crees en el destino, violeta?
— no mucho…
— pues yo si… hoy en la mañana encontré en internet un libro… bueno, un fragmento de un libro… muy bueno por cierto, y… pues me hizo ver, ese pequeño fragmento, que las cosas no pasan al azar… y creo que esto no es una casualidad… suena raro, lo se…
— sí, creo que estás loco… no te creas todo lo que lees…— cogió su bolso y se lo colocó en el hombro, se alistaba para salir, tomo el libro. — ¿Cómo se llamaba ese libro? — me preguntó.
— se llama “¿Casualidad?” Entre signos de interrogación… — respondí.
— me parece haber escuchado de el… — respondió.
— lo he buscado todo el día… y no lo encontré… mala suerte…. Ya será otro día…
— seguramente… — me dijo pasando por mi lado.
— he… ¿estás muy ocupada? — eso me recordó a la universidad — …porque si no, pues… podríamos ir por un… café… quizás… hablar de libros… de… del destino…-- sugerí, aunque sabía que posiblemente me diría que no, lo que no entiendo es por qué lo hice, ya que esa chica no me atraía, solo me era… particularmente interesante.
Ella se detuvo, giró y me miró extrañada.
— no eres uno de esos pervertidos… ¿o si? — me preguntó, sonriendo.
— ¿parezco uno?
— pues… esos lentes… el cabello largo… la barba de 5 días… no lo se…
— no lo soy, solo soy un profesor de literatura de 29 años… doy clases en la universidad de la ciudad… vengo aquí cada lunes… pregúntale a Bill, el bibliotecario... estoy limpio, sin historial de secuestros… — sí, di muchas explicaciones innecesarias para alguien que no me interesaba mucho.
Pero dio resultado.
— ok, vamos por un café… pero yo invito… — dijo con una expresión que me hizo pensar que era verdad, así fue el final.
Dejamos los libros y caminamos al café METRO REAL, una pequeña cafetería frente a la catedral, muy bonito, mientras caminábamos comenzó a llover, pensé que era mala suerte, pero no.
— Amo la lluvia… — dijo, precisamente antes de que yo dijera que la odiaba.
— pues… no me gusta mucho, pero… a veces es relajante… el sonido de esta…
— a mí me encanta… — se detuvo en plena calle, miró al cielo y dejo que las gotas que poco a poco eran más la bañaran lentamente — … me relaja también y como que me hace sentir… en contacto con la vida… la realidad… no entenderías…
— Podrías explicarme… — le dije.
Continuamos caminando entonces hacia la cafetería.
Me explico sus ideas en el camino, el contacto de la naturaleza, resultó ser una chica bastante en contacto con sus emociones y con ideas interesantes acerca de la vida, aunque no creía en el destino.
— ¿entonces no crees que las cosas pasan por alguna razón particular? — le pregunte sentándonos a la meza, Cerca de la ventana, ella ni se molestó en secarse.
— pues no, no…creo que las cosas suceden al azar… un día que menos lo esperamos boom! La vida nos da algo o nos lo quita, así es… no sabemos que fue, o que pasó… solo pasa… y las cosas que pasan son importantes en la medida que nosotros le demos esa importancia…
— pues si, pero… soy de los que cree que las cosas que nos suceden… no son solo simples casualidades… es decir… cuando perdemos el autobús, o a veces cuando… nos cambia una cita en el dentista o llegas tarde… no se, esos factores que de algún modo nos hacen cambiar la rutina pasan por algo… algo interviene para guiarnos…
— hablas de dios…
— no necesariamente…
— ¿entonces…? — me preguntó.
— pues… es el destino, me gusta pensar que estamos en este mundo por algún razón… y que nuestro final ya está escrito, con pequeños… puntos en los que nosotros tendremos que hacer uso de nuestro libre albedrio… pero… de algún modo llegaremos a la meta… ya trazada para nosotros…
— hace unos años… conocí a un chico… en la universidad, fue… mi gran amigo… el… era muy inteligente, estudiaba leyes…, una noche mientras salía de su trabajo, ya que el se costeaba la educación un maldito drogadicto lo atacó… le robó y no feliz con eso… lo acuchillo 6 veces… no sobrevivió, ahora el sería un gran abogado… el mejor… ¿Qué ese era el plan para el? Morir a los 27 años… acuchillado por un yonki que necesitaba su Crack Cocaine? — me preguntó.
— … — no supe que responder.
— ¿o me dirás ahora que… seguramente el se volvía corrupto más adelante y quizás por alguno de sus casos el país entraba en crisis, se derrumbaría la nación… o el continente entero?
— no, pero… quizás simplemente ese era su destino… quizás… solo eso… o quizás su existencia fue por algo… y al cumplirla…
— ya no lo necesitaban en este mundo…
— no dije eso…
— pues el lo decía…
— ¿Cómo? — no entendí eso.
— el si creía en el destino…, repetía eso… — la camarera nos interrumpió, ordenamos café, continuó hablándome, solo pensé que sería bueno mencionarlo — el si pensaba que el destino esta escrito y que todos por alguna razón estamos aquí… y que muchos lograran grandes cosas, pro que están destinados, otros no…, y que por más que lo intentemos nada cambiara el destino… yo jamás le creí… no por terca, solo que… me negaba a creerlo…
— es difícil de aceptarlo, lo se…
— no es tan difícil si eres de los que ha vivido bien siempre… pero si eres de los que ha sufrido… pues es complicado… ¿Qué es lo peor que te ha pasado? Debes haber sufrido de algo en tu pasado, lejano o cercano… — me preguntó.
Casi me dio vergüenza que lo más doloroso de mi vida haya sido que mi novia haya terminado conmigo en la secundaria.
— pues… te seré sincero, quizás lo más doloroso fue… una ruptura que tuve en la secundaria, con una chica…
— ¿eso cambio tu destino? — me preguntó.
— pues, de algún modo, si; creo que si, que… ella tuvo mucho que ver en las cosas posteriores… me enseño mucho…
No se lo dije, pero esa chica de la secundaria fue mi inspiración para estudiar literatura en la universidad, ella amaba los libros, me contagio esa pasión. Si estoy ahora en la universidad de maestro, de algún modo fue por ella, o al menos me gusta verlo así…
— la vida a veces es injusta, a veces con quienes son justos… por eso no le doy méritos al destino, mas… si a las casualidades… como esta, ¿no?
— …
— encontrarte en esa biblioteca… fue una casualidad….¿o me dirás que piensas que es el destino?
— obvio que si…
— ¿pero sabes que después de hoy posiblemente ya no te vea…cierto? — Asentí con la cabeza. —… ¿entonces qué sentido tendría este encuentro? Para los 2… —, me preguntó.
— pues… eso dependerá… se me ocurren muchas cosas…
— menciona una…
— si pensamos que fue el destino, pues… imagina que al menos a corto plazo… al salir de la biblioteca, uno de los 2… moría en algún accidente…¿Dónde vives?
— buen intento, no te diré donde… — me sonrió.
— ok… asumamos que tenías que tomar un taxi, o caminar unas cuadras… quizá en el camino te asaltaban, o tenías un accidente automovilístico…
— que feo… como alucinas…
— bueno, o yo… moría en un accidente de no acercarme a ti, por que yo me acerque… quizás yo moría… o me pasaba algo que cambiaba mi destino…
— pues… si, puede ser… pero no lo sabremos…
— no… a veces si, pero la mayoría de veces no.
— explícame eso…
— ok, hace… 6 años… estaba en la universidad y… no se por qué razón, al salir de casa un perro me atacó, de la anda, salto a mí y me rompió el pantalón… regresé a casa y me cambie, perdí 15 minutos ahí, ¿y sabes que sucedió mientras bajaba las escaleras? Mi madre tuvo un ataque… un ataque al corazón mientras limpiaba la casa como todas las mañanas… de no haber estado yo ahí… ¿te puedes imaginar? — le dije.
— vaya, eso sí es suerte… para tu madre anqué para ti no mucha,… por lo del perro… pero… si por lo de tu madre, la ayudaste… ¿no es así?
— obvio, la lleve a emergencias… por eso pienso que siempre las cosas pasan por alguna razón…
— bueno, no es prueba de nada, suerte…
Sonreímos, y es que sabía que ella no daría su brazo a torcer, así que cambie de tema, a algo que me interesaba y aunque sabía que posiblemente me diría “que te importa” lo intente, como que tenía una pequeña oportunidad.
— ¿Por qué estabas triste en la biblioteca, violeta? — le pregunté
En ese momento se quedó observando a la ventana, la lluvia tras ella, no pude interrumpirla con la pregunta nuevamente, solo la observe. Hasta que la mecerá nos interrumpió con los cafés.
Ella agradeció y endulzó el suyo, me miró y respondió.
— hoy termine con mi novio… — me respondió.
Ya había imaginado algo así, ella continuo.
— llevábamos juntos… 3 años más o menos, teníamos muchos planes muchas… muchas cosas que queríamos hacer, anqué… al perecer el tenía otros planes.
— no entiendo.
— pues descubrí que me estaba engañando con una chica desde hace… 7 meses atrás…
— vaya,… ¿Cómo lo descubriste? — pregunté interesado, peor con medida, tampoco quería ser un chismoso. Peor me interesaba.
— pues encontré en su celular un mensaje de ella que el olvidó borrar… decía que se encontrarían el domingo en la plaza del distrito 17,… nada cerca de donde vivimos…
— ya veo.
— fui ahí, los vi juntos, muy enamorados… fue duro… me sentí humillada…
— ¿hiciste algo?
— no, no fui capaz, estaba como en una pesadilla, solo quería despertar… pero a la mañana siguiente busque a esa chica… los había seguido a casa de ella, así que… sabia donde vivía, nos encontramos “casualmente” cuando ella salió a almorzar, conversamos, no le dije quién era yo, obviamente… me hice pasar por una nueva trabajadora, no sabía quién era… fue fácil sacarle algo de información y entrar en confianza, lo peor de todo es que me cayó bien, almorzamos juntas y me contó de él, de su enamorado… me dijo tantas cosas de el… se le notaba enamorada, incluso el la llamo mientras comíamos, a mí ya no me llama, solo en las noches cuando regresa a casa… le hablo tan dulcemente… no fui capaz de hacer nada… solo terminamos de almorzar ella regreso al edificio y yo me fui…
— increíble…
— lo se… cuando él llegó no lo enfrente, estaba tan enfadada… me espere a la mañana siguiente, ósea esta mañana, él no tenía trabajo, así que… aproveche, le dije que sabía lo de Eliz, se quedó pasmado — sonrió extrañamente —… no se imaginaba nada seguramente, ¿Cómo podía saber yo de su engaño tan planificado?
— ¿Qué te explicó?
— no se preocupó por darme escusas, solo… me dijo que ya no sabía que sentía por mí a estas alturas, que… estaba enamorado nuevamente y que no era su intención hacerme daño… si, como no… simplemente le dije que se vaya al diablo, que debió decirme eso hace mucho no esperar que explotara así… termine con él, simplemente cogí mi bolso y me fui… todo el día me la he pasado caminando, pensando… hasta que decidí meterme en la biblioteca, no se… estar sola, tranquila… llorar.
— vaya, es duro lo que me dices... eran 3 años con el… ¿fue tu primer novio o algo así? — pregunté.
— no, antes de él hubo alguien más… el chico quien fue acuchillado, el era mi novio — me dijo.
Me sentí súper tonto entonces.
— vaya… lo lamento, no sé qué… que decirte…
— no tienes que decir nada… y no sé por qué te cuento esto, eres un extraño…
— lo sé, yo…
— ¿crees que el destino tiene escrito que cada relación que tenga… termine siempre hiriéndome de algún modo? — me preguntó.
— yo…
— por ejemplo, ¿Por qué el destino me trajo aquí a esta cafetería esta noche? Contigo…
— pues… quizás no debías estar sola… quizás, debías contármelo, no lo sé… no creo que sea una casualidad…
— ¿te imaginabas escuchando esta noche los problemas de una extraña…?
— pué son, cuando me levante me imaginaba quizás… leyendo el libro que quería encontrar…
— yo me imaginaba esta noche sacando mis cosas del apartamento de ese estúpido y… no sé, regresando donde mi madre o en un hotel…, no hablando contigo… ya ni me acuerdo tu nombre…
— franco, mi nombre es franco…
— ok, franco… ¿Qué hacemos aquí?
— pues… tomamos unas tazas de café y conversamos…
— ¿y eso es relevante para nuestros destinos?
— ¿Quién sabe? Quizás… más adelante seremos grandes amigos… no lo sé — le sonreí — como te dije, sentí el impulso de acercarme, no con malas intenciones…
— eso no lo sé…
— créeme, no soy así, yo… a veces soy algo impulsivo, pero… — en ese instante, la aza de mi taza de café se rompe, mojándome, gracias a dios estaba tibio el café. —¡¡rayos!! — dije levantándome de golpe.
— qué mala suerte… — dijo ella.
— lo sé, lo se… ¿o quizás ese es el destino…?— sonreímos, cogí unas servilletas y me comencé a limpiar, pero habían pocas. — Ya regreso, voy al baño, — le dije y algo avergonzado fui a limpiarme.
La verdad esa chica me había dejado pensando, tenía problemas, era algo pesimista, era entendible los sucesos recientes en su vida, peor de algún modo me atraía, como que esa chica era alguien especial, no lo sé, como cuando sientes que esto pasó por algo.
En ese instante, no se pro que presentí que ocurriría lo que sucedió.
Salí rápidamente del baño hacia la meza, como lo pensé; ya no estaba, pero encontré algo que me sorprendió muchísimo, y me hizo pensar.
Sobre la meza había una nota, la cual estaba sobre algo.
La nota estaba sobre el libro que todo el día había intentado encontrar “¿casualidad?” ella lo traía en su bolso todo el tiempo, fue increíble. La nota decía lo siguiente:
“este libro era de mi primer enamorado, el que fue asesinado, fue el único recuerdo que me quedó de él, nunca me creí nada de lo que decía, lo he leído muchas veces, y siempre lo traigo conmigo, quería que me explicara el porqué de las cosas que nos pasan, esos encuentros repentinos, esas acciones que realizamos sin sentido muchas veces, esas cosas que dejamos pasar, ¿será el destino de verdad? ¿será solo una idea de nosotros? ¿Estamos predestinados a hacer algo o a que nos suceda algo? no lo se, quizás encontrarte en la biblioteca fue una casualidad… no lo se, pero cuando me hablaste de este libro, como que lo dudé, no se quien eres, no te conozco, pero si estabas en esa biblioteca a la que entre de casualidad… o por destino, pues estas en el mío o yo en el tuyo por alguna razón… este libro dice que así es… que muchas veces estamos ligados a personas que ni conocemos, y que ni vamos a conocer… léelo, te lo presto, y digo te lo presto por que se que me lo regresaras…, si estas en mi destino ya nos veremos, si no lo estas, pues no, y solo tenia que darte ese libro y dejar que las cosas pasen, quizás yo estaba en tu destino para darte eso que querias hoy, o quizás no, disfruta del libro, franco, fue grato pasar un rato contigo, discutir y que me escucharas… nos veremos cuando el destino o la casualidad nos reúna, cuida ese libro, fue de alguien muy especial en mi destino”.
Después de ese día no volví a ver a esa chica, paseaba por la plaza de la catedral esperando verla nuevamente, cuando entraba a la biblioteca esperaba verla ahí a lado de la ventana, he regresado a la cafetería todos las tardes esperando verla, pero hasta este momento no la he encontrado.
He terminado de leer el libro, y entendí algo, a veces las personas están guiadas por el destino, es verdad, pero a veces estos destinos se cruzan, y nos guían por un sendero distinto, un destino diferente, al cual no vamos solos, y las cosas nunca pasan por azar, siempre pasan por algo, yo creo en eso, esa chica de la biblioteca se negaba a creerlo, pero se que en el fondo así lo pensaba, aún tengo la certeza de encontrarla algún día, lo se, no puedo explicarme como lo se, pero así como no se por qué me le acerque ese día, siento esto ahora.
Se que la chica de la biblioteca de algún modo estaba destinada y está destinada a algo mas en mi vida, solo debo esperar el momento en el que el destino me lleve a ella, nuevamente.
FIN.
Franco Jimmy palacios Grimaldo
Miércoles, 28 de marzo de 2012
Franckpalaciosgrimaldo28 de marzo de 2012

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