La Vida Como Tal.
Cuenta la historia,
Que el hombre nació,
Entre capullos y migas de pan,
Que las palomas en su traslación,
Depositaban en hornos de piel.
La vida como tal, simplemente es vida.El origen brinda ese sabor a placeres inexplicables, así como la paloma traslada vida. La vida de los hombres.
El hombre y los años, sólo evolucionan y revolucionan el más complejo camino hacia la codiciada infinitud.
El circo de los monos, esa herencia, ese proceso de traslación entre capullos y migas de pan, esa vida que brota regada en sangre desmitificando acciones divinas.
Esos hornos de piel, caldera humana que brilla tal relámpago, alentando vendavales, desvaneciendo al fin en la vida como tal.
Mientras tanto, ese sueño de eternidad, esa codiciada infinitud, ese abuso de vida nos depara (talvez) un barranco monótono; todo igual, solo recolección de épocas dispares que incitan el aplomo del andar de las agujas. Acaso, ¿recopilar vida brinda placeres?
Sin embargo en este Zirkosimio algún sabio atestiguo que todo placer quiere eternidad; pero: ¿a que placer refiere? Quizá a ese placer vulgar, frecuente, lo que nos seduce, placer cotidiano, lo no eterno, lo bueno que como se sabe, a veces dura poco.
Pero atentos leales monos danzantes de este Zirkosimio. La vida como tal, nos deja la
Gran ilusión de escoltarnos hasta la manifestación del oeste, donde mueren las palabras, donde esperan las tres fauces o los infantes alados, o simplemente el gran foso. Cada quien lo espía como guste, con sus ideas o sus furores.
El hombre, mas feliz gana su muerte en tanto mas feliz juegue su vida
Así emprendió el Zirkosimio
Que el hombre nació,
Entre capullos y migas de pan,
Que las palomas en su traslación,
Depositaban en hornos de piel.
La vida como tal, simplemente es vida.El origen brinda ese sabor a placeres inexplicables, así como la paloma traslada vida. La vida de los hombres.
El hombre y los años, sólo evolucionan y revolucionan el más complejo camino hacia la codiciada infinitud.
El circo de los monos, esa herencia, ese proceso de traslación entre capullos y migas de pan, esa vida que brota regada en sangre desmitificando acciones divinas.
Esos hornos de piel, caldera humana que brilla tal relámpago, alentando vendavales, desvaneciendo al fin en la vida como tal.
Mientras tanto, ese sueño de eternidad, esa codiciada infinitud, ese abuso de vida nos depara (talvez) un barranco monótono; todo igual, solo recolección de épocas dispares que incitan el aplomo del andar de las agujas. Acaso, ¿recopilar vida brinda placeres?
Sin embargo en este Zirkosimio algún sabio atestiguo que todo placer quiere eternidad; pero: ¿a que placer refiere? Quizá a ese placer vulgar, frecuente, lo que nos seduce, placer cotidiano, lo no eterno, lo bueno que como se sabe, a veces dura poco.
Pero atentos leales monos danzantes de este Zirkosimio. La vida como tal, nos deja la
Gran ilusión de escoltarnos hasta la manifestación del oeste, donde mueren las palabras, donde esperan las tres fauces o los infantes alados, o simplemente el gran foso. Cada quien lo espía como guste, con sus ideas o sus furores.
El hombre, mas feliz gana su muerte en tanto mas feliz juegue su vida
Así emprendió el Zirkosimio
4 comentarios
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Mientras tanto, ese sueño de eternidad, esa codiciada infinitud, ese abuso de vida nos depara (talvez) un barranco monótono; todo igual, solo recolección de épocas dispares que incitan el aplomo del andar de las agujas. Acaso, ¿recopilar vida brinda placeres?
Con recopilar vida te referís a la acumulación? La codiciada infinitud es el infinito comfort? Guíame porque me perdí un poco.