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No Me Busques

No esperas el amor, en definitiva, llega sin preguntar se instala a un lado de tu cama y solo esperas que no te haga daño. Pero lo hace, lo hace de la forma más cruel, sin ninguna pizca de piedad. Simplemente él es así y no vas a poder cambiarlo incluso si suplicas, el amor es así. Sin embargo, el ser masoquista está en nosotros y aceptamos, y aceptamos, y lo volvemos a aceptar. Lo triste de todo esto es que nos acostumbramos a sufrir y empezamos a usar máscaras frente a todos y decir: ¿Amor? ¿Qué es eso?; como si hacerse el tonto nos fuera a ayudar de alguna manera. No tengo mucho tiempo trataré de que todo quede claro en unas cuantas páginas. Suelo ser muy dramático así que no desesperen&


- Estoy harto de esta situación. No hacemos nada más que escuchar lo mismo en todos los sitios a los que vamos ¿Cuándo va a terminar esto? ...Lo peor es que tengo hambre.

- ¿Crees que yo estoy bien? En la oficina me descontaran este día y no me estoy quejando- No se la razón por la cual no se rinde. Hace meses yo ya lo hice
- Entiende debemos intentarlo todo. Ten ve y cómprate algo.

Y ahí estaba yo, 19 años, varios sueños frustrados, con las ganas de morir a tope y con mucha hambre acercándome al puesto de empanadas solo para sonreírle a la señora que atendía, sentarme al lado de ella y pedirle una.

- Buenas. Me da una por favor. Si es de queso mucho mejor- Amo el queso.

- Lo siento joven se me acabaron. Pero tengo de pollo- odio el pollo sin embargo hambre es hambre  No hay problema.

Y ahí estaba yo, 19 años, varios sueños frustrados, con las ganas de morir a tope y una empanada de pollo que no me gustaba, pero bueno, así es la vida.

- Por si acaso usted no sabe la hora a la que llega el doctor.

- Uuuu joven no voy a mentirle. Va a tener que esperar mucho tiempo porque y mejor no se va a dar una vuelta en el bulevar hay un lugar donde intercambian o regalan libros. Leyendo se mata el tiempo- No me agrada leer.

- Muchas gracias, lo haré.

Dejé a mi mamá en la sala de espera de la clínica y fui con la motivación de esas bellas palabras Leyendo se mata el tiempo. Tiempo no creo tener mucho, pero si es suficiente para matarme bueno. En toda mi vida, aunque corta, no he encajado en ningún grupo y tampoco es como que me haya esforzado por hacerlo. Recuerdo cuando en el colegio intente bailar como robot. Era el boom de esa época ¿qué esperaban? No funcionó y me alegro de que no funcionara. Luego eso fue la burla de las personas por mucho tiempo. Y como no recordar mi época emo, si emo, esos que se visten de negro piensan en morir porque los padres no les dejan salir de la casa, el cabello les tapa media cara. Si en eso estuve metido, pero era demasiado ridículo ya que siempre me preguntaban ¿Cómo alguien con churos puede ser emo? Y más ridícula era la respuesta- No hace falta peinarme como emo solo sentirlo- que vergüenza me da solo recordarlo. Luego de estos flashbacks de mi vida y caminata calurosa por la vía principal llegue a la plaza. Siempre pasaba por ahí pero nunca tuve la oportunidad de ver el porque la gente se reunía tanto en ese lugar. Músicos callejeros, gente disfrazada y varios puestos con chucherías se expandían a los costados del bulevar. En el centro pilares con cuadros colgados que los rodeaban. Algo extraño pero agradable, muy agradable. Probablemente todas estas personas se conocían, todas se sonreían cuando pasaban una frente a otra y yo con mi cara de amargado de siempre

- ¡Ey! no creo que sea la mejor manera de entrar a este lugar amigo- voltee a ver con total desagrado y molestia. Era una chica con cabello azul- debes sonreír más.

- ¿Así?  dibuje una mueca muy estúpida solo para seguir con mi expedición.

- ¡Vamos! Puedes hacerlo mejor. Lo sé.

- ¿Cuánto te pagan por animar este lugar? Te puedo dar cincuenta centavos solo para que me dejes tranquilo y me estoy arriesgando.

- Lo hago gratis, aunque no es mi trabajo. Acepto tus cincuenta centavos
- Al fin- Pensé dándome la vuelta para seguir curioseando en los puestos.

- ¿Eres así de amargado siempre o solo tuviste un mal día?

- Pues me acaban de robar los últimos cincuenta centavos que tenía en un mal negocio que hice- la regresé a ver con una mirada tan sarcástica que noté como su felicidad fue dejando su cuerpo.

- Veo que no tienes mucho contacto con personas.

- Me agrada estar solo.

- Ya veo, un solitario que llega a una plaza solo para ver cómo es la vida normal jajaja

- Tienes razón. No me gusta la vida normal, me voy. -Nuevamente cogí camino para la clínica cuando de repente entre tantas chucherías el llavero de un lobo blanco que solo me decía llévame o me perderás para siempre, hizo su aparición.

- ¿Cuánto cuesta?

-Cincuenta centavos. Está hecho de metal con piedr& - No me importaba nada solo pensaba en los cincuenta centavos que había perdido con la loca de cabello azul.

- Gracias.  Y así otra cosa en mi vida que se frustraba.

- ¿Ya te vas? Es muy pronto. - La loca de cabello azul.

- ¿Me estás siguiendo? Eso es raro y enfermizo.

- Ten. Como tú, yo tampoco soy normal. Mientras ella agarraba mi mano y ponía algo yo sabía que en ese poco sentido de privacidad que tenía se escondía algo más que solo una sonrisa.

- Es el lobo que quería.

- A la final no fue un mal negocio ¿verdad? - se dio la vuelta y se marchó. Se alejaba poco a poco perdiéndose de mi campo visual.

Cuando ya no la alcanzaba a ver regresé en mí solo para alegrarme con el llavero nuevo y continuar mi viaje de retorno a la clínica.
- Que extraña ...
Frank17 de julio de 2018

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