La Rata
no me estoy poniendo sentimental pero se trataba de una mansión rodante con muchas y confortables habitaciones como un hotel de cinco estrellas...
cabían generosamente distribuidas medio centenar de princesas, unas cuantas doncellas,
tres cortesanas y hasta unas perras bravas babeantes del colmillo y ¿porqué no?... también una diva...
La rata se anidó en la mejor suite de lujo con vista al mar.
Al poco tiempo, había llenado de agujeros las maderas finas que formaban las paredes y parecía aquello una enorme rebanada de queso gruyere...
Traje rebanadas de Rockefeller para alimentarla y para que dejase en paz las paredes, pero cuando la rata es mañosa, lo seguirá siendo aunque le rompas el hocico...
Se siguió con las demás habitaciones y el aire frío entraba colándose por los agujeritos,
obviamente me estremecía de frío y se me hacía chiquito el gusanito porque este se escondía para abrigarse...
Como si hubiesen colocado explosivos, se empezaron a derrumbar algunas partes de mi corazón, cayó el ventrículo izquierdo, luego la aurícula derecha, ni que decir de las válvulas... para cuando la rata se lo llevó no tuvo dificultad...
ya casi no pesaba nada... estaba hueco... era ya un corazon ligerito...
8 comentarios
Rockefeller para alimentar una rata... espero que lo del hocico siga siendo parte de la metáfora... Un manifiesto muy interesante... Saludos...
¿Qué encontró? un corazón materialista entre las paredes de su propia corrupción y el olvido, ¿entonces? nada más obvio que una visita no trascendental. El final, afirma parte de mi forma de vivir, hasta de lo negativo y oscuro hay que sacar racha, se llevó lo que no servía y preside la idea de continuidad.
Saludos fraternos,
ok, cambio mi opinión respecto a la rata, es difícil crear un corazón limpio y renovar el espíritu, más cuando el camino está lleno de materialismo e influencias negativas. No cambio mi sentir en cuanto a la continuidad, claro despojado y manteniendo el equilibrio en un espacio poco recto.
Interesante poema,
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Muy buena metáfora .
Saludos