Dos y Dos, Tres...
-----------------------------------------------------------------------------------------------Miscelánea
fui demasiado tímido,
las zapatillas se me caen a pedazos
solas
cuando conocen esa verdad
es que
nunca las pude meter en ningún lugar decente
como para preocuparme por el agua.
El agua nunca me fue problema,
hasta que la bebí.
-----------------------------------------------------------------------------------------------Mirar el sol hasta quedarse ciego,
escondido en el medio de la noche,
encontrar la tapa que cerró su caja.
El olor de la tierra goteando núcleos
en núcleos de fuego que se incendian...
Mirar el sol y ser ciego hasta el otro día,
tras la manta madre noche.
-----------------------------------------------------------------------------------------------Uno a veces,
le da la espalda al cielo por tiempos y un tiempo,
o desaparece en un tren por una hora entera cada día que pasa
del resto de su vida,
o bien pasa la noche completa sin privilegio de misericordia
echando factura y haciendo girones,
poniendo nombres sobre la madera
para infectar la memoria del bosque,
a veces.
Pero a veces
recapacitan todos,
unánimes en la magia del segundero,
en su hora más aberrante y estática,
donde sienten volver la náusea lívida como nunca;
entonces
se comparan al cielo un momento
que en su plano sónico de marrones trasquilados
nubosos
lívidos
habla:
Algo quedó
entre los dientes
algo-quedó…
fui demasiado tímido,
las zapatillas se me caen a pedazos
solas
cuando conocen esa verdad
es que
nunca las pude meter en ningún lugar decente
como para preocuparme por el agua.
El agua nunca me fue problema,
hasta que la bebí.
-----------------------------------------------------------------------------------------------Mirar el sol hasta quedarse ciego,
escondido en el medio de la noche,
encontrar la tapa que cerró su caja.
El olor de la tierra goteando núcleos
en núcleos de fuego que se incendian...
Mirar el sol y ser ciego hasta el otro día,
tras la manta madre noche.
-----------------------------------------------------------------------------------------------Uno a veces,
le da la espalda al cielo por tiempos y un tiempo,
o desaparece en un tren por una hora entera cada día que pasa
del resto de su vida,
o bien pasa la noche completa sin privilegio de misericordia
echando factura y haciendo girones,
poniendo nombres sobre la madera
para infectar la memoria del bosque,
a veces.
Pero a veces
recapacitan todos,
unánimes en la magia del segundero,
en su hora más aberrante y estática,
donde sienten volver la náusea lívida como nunca;
entonces
se comparan al cielo un momento
que en su plano sónico de marrones trasquilados
nubosos
lívidos
habla:
Algo quedó
entre los dientes
algo-quedó…
5 comentarios
Libelle
24/01/2012 · 12:01
Heres un gran poeta de la moderwnidad un placer leerte
Luisjose
24/01/2012 · 18:35
Hola Gentio!... Bueno, sin dudas opino lo mismo de Libelle. Me gusto mucho la estructura del poema, es creativa y fuerte. Bastante original, con tu permiso, me lo llevo a mis favoritos! Saludos!
Asun
25/01/2012 · 11:47
Me gusta leerte porque me haces pasar a otro mundo, otra realidad. Y estos me han sacado de mi cotidiano ir y venir, que es justo lo que busco cuando leo.
Besitos.
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Los pequeños tÃtulos de las partes del poema, son también parte del comienzo de éstos...