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La Duda

Que dura es la vida a veces. No es necesario que se acerque la muerte a tu vida para sufrir, y a veces, solo a veces, sería la solución, para un dolor tan ligero y tan intenso, LA DUDA
Ver como has dedicado tu vida a una ilusión y esta se desmorona porque te faltan dos palabras, una explicación y un perdóname, veo el daño que te he hecho. Será quizás que no lo sientes, será que me ocultas la verdad.
Mi mente es simple y al mismo tiempo absurda, pero solo necesito una cosa, ordenar, completar y archivar. Siempre he sido una persona engañada pero feliz. Me engaño a mí mismo constantemente, pero solo así consigo ser feliz.
Cuando crees que eres fuerte, viene ella, la vida y te desmonta, poco a poco, cual psicópata disfrutando del sufrimiento de su víctima a la que no mata para prolongar su sufrimiento. ¿Qué ganas vida con esto?
Soy lo que los psicólogos definirían como una persona con apego ansioso, pero yo no era asi y me doy cuenta de que ella, la vida, me ha hecho así. Creí que mi mundo era perfecto y ahora me doy cuenta de que no, mi ilusión pende de un hilo y mi corazón no se atreve a cortarlo, aunque mi mente ya tiene las tijeras preparadas.
Si, tardaba en aparecer al corazón, pero ¿hay algo más que merezca la pena?, muchos diréis que hay mas cosas en la vida, y en efecto las hay y las disfruto, pero ahora no me llenan, porque solo cuando mi corazón era feliz, podía reposar mi tranquilidad en la amistad, la familia, y tantas otras cosas.
Prometí mi amor a alguien que pensé sería otra persona, no la culpo, ella no era así, quizás fui yo quien mató sus sentimientos, pero la culpa no es lo que ahora me remuerde. Creí que había personas frías. Ella lo era, me cuesta recordar un te quiero de sus labios, quizás porque nunca ha existido. No quiero faltar a la verdad, ya que uno si lo oí. Uno y solo uno. Me entregó innumerables te quiero en un papel, y en mis pantallas. Muchos actos de amor, en forma de fotos, videos y sorpresas que solo un corazón enamorado puede ofrecer. Pero sigue ahí, LA DUDA.
Dudo incluso de si mis muestras de cariño anteriores existieron, creo que sí, aunque ahora sé que su frio las fue apagando; hasta hace unos meses, las brasas de un amor intenso, me hicieron ver su tristeza, aunque todo iba bien, o al menos lo parecía. Me volque en ella, como creo, porque aun dudo, me he volcado siempre. Solo hice una pregunta: ¿Eres Feliz? Y ella dijo no. Pensé pues, que demonios, pues pongámonos manos a la obra, como me engaño habitualmente, pensé que podría arreglarlo, pero me di cuenta de que me faltaban piezas de un rompecabezas infinito, que poco a poco fui recopilando.
Fría, si, eso pensaba yo, mis te quiero, mis caricias y mis muestras de amor físico estaban dirigidas a arrancar de su corazón la llama que en otro tiempo existió. La mimé, la quise e hice todo lo posible para que se sintiese a gusto y que algún día ella me demostrase su amor con palabras, besos, caricias y actos físicos que no fuesen solicitados, robados u otorgados por compasión. Porque eso es el amor para mí, querer y sentirse querido. Llegue a pensar que viviría con esa frialdad emocional y física, porque ella era así. Y cuando quieres a alguien has de aceptarla como es, jamás intentes cambiarla.
Es entonces cuando una de las piezas del rompecabezas encajó y descubrí que si sabia amar, describir lo que se siente cuando tu corazón esta unido a otra persona y necesitar gritarlo a los cuatro vientos y que todos lo sepan, porque un amor cuando es tan intenso no puede guardarse. Pero sus palabras no eran para mí, eran para él, o ellos, quien sabe, pero solo una gota de ese veneno que entró en mi sangre fue capaz de pudrir todo lo que sentía. Desgarró mi corazón, mi alma, mi persona, mi todo, mi mundo, mi yo, mi tú, mi nosotros……… Herida que brota sangre de un corazón atravesado por la mas mortales de las armas, LA DUDA.
Porque mentir a la persona amada, ¿por miedo? Miedo al escarnio, miedo al castigo, miedo a hacer daño a esa persona que indefensa solo busca desconectar definitivamente, miedo a que permita usar las tijeras a su mente.
Porque no son para mis esas palabras, no las merezco quizás. El amor no se compra ni se vende, pero mucho menos se ha de mendigar. Y yo estoy acostumbrado a la limosna.
Se que sufre, por lo que ha hecho, y por lo que hace, lo veo en sus ojos llorosos a menudo. Y lo peor de todo es que no puedo preguntar, porque el silencio y el llanto es mi respuesta, y la amo, la amo como el día que le di el primer beso.
Cuantas más piezas del rompecabezas de mi relación encajo mas dudas tengo, mas miedo. Ahora se que confunde sus sentimientos, que no sabe sentir, que no puede acariciar, besar y darme intimidad y debería ser feliz, porque hay una salida, dura, larga y difícil, pero hay una salida. Pero de nuevo, LA DUDA.
Ahora no se si lo que siente por mi es amor y lo que sentía por él era cariño. O quizás sea al revés y deba ayudarla a ser feliz dejándola ir. Al fin y al cabo, es claro que ella no ve cosas que cualquiera vería, pues son evidentes. Y yo a solas con el silencio y LA DUDA. No se si tendré sus caricias, besos y su cuerpo sin pedirlo. Porque, amor es dar y recibir, no suplicar.
Que me deparará el fin de mi vida, ¿amor?, ¿soledad en compañía?, ¿resentimiento?, ¿podre sellar ya la herida con sus palabras? Mientras espero escribo, ya que el papel me devuelve la calma que necesito, y no el silencio que me desmonta.
No puedo culparte de lo sucedido, no puedo ya suplicar tus besos, tus caricias y tu cuerpo, pero si exigirte que, si realmente me quieres, me ayudes a cerrar la herida, me ayudes a quitar LA DUDA
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Heart
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