TT
post_add person
menu

El Huerto...

El huerto

El camino que va desde la casa al huerto es una senda, estrecha y misteriosa, sombreada por grandes avellanos y tilos. A los dos lados, parras, grosellas, frambuesas y moras y algunas higueras y frutales hacen pared y juntan sus copas, dndole el aspecto de un tnel, fuera del espacio y del tiempo

Es una hermosa mezcla de sensaciones El olor de la hierba luisa que crece bajo las sabinas, el sonido mate de las pisadas en la tierra, el roce de los zapatos y las bocas del pantaln con los tomillos y los romeros en flor; y la luz millares de rayos de sol que, en las primeras horas del da, hacen brillar las gotas de roco como si de aicos de cristal se tratara

Tengo, lo reconozco, una gran debilidad por el campo y la naturalezaEl mar, los espacios abiertos, el cieloMi entusiasmo por esta forma de vida contagi a mi mujer y hace casi treinta aos que decidimos venir a vivir, con nuestras dos hijas, a una parcela, cerca de la ciudad.

Desde entonces hemos dedicado, los dos, muchas horas y esfuerzo a organizar nuestro trocito de cielo en la tierray tambin nos hemos divertido planificando y trabajando carretillas de tierra para arriba y para abajoAprendiendo a hacer masa trayendo y llevando piedras para hacer los caminosextendiendo chinarro con los rastrillos

Me gusta, cada noche antes de acostarme, dar una vuelta por los mojones y disfrutar del silencio y de las sombras y contemplar en la oscuridad las siluetas de los rboles, el cielo estrellado, y escuchar los mil sonidos del lenguaje de la noche. Basta con sentarse en el tocn de un pino de los que hubo junto a la casa y que hace un tiempo cortamos porque en los das de viento peligraba la vivienda; encender un cigarrillo y aguzar el odo...El canto del ruiseor en un ciprs junto a la fuente donde, ao tras ao cra, el silbido de un mochuelo que desde lo alto de un poste de la luz llama a su pareja, la musiquita del aire en la juma de los pinos; el aleteo casi imperceptible del bho chico y de las lechuzas que salen de caza y

Fue Lucas, mi perro, un bretn espaol que compramos cuando vinimos a vivir al campo y al que solo le faltaba hablar el que me puso sobre avisoEl lo saba, estoy convencido, y no mostraba el menor inters ni recelo por ello,solo los humanos somos tan torpes como para no darnos cuenta de ciertas cosas y tan soberbios como para, an dndonos cuenta, no aceptar lo evidente




Mis abuelos, por parte de padre, fueron agricultores en el sur. Parraleros. Criaban uva de mesa para la exportacin all por los aos 40 y abastecan su casa de las verduras, hortalizas y frutas que cultivaban en las tierras frtiles de la vega de un valle en las estribaciones de la sierra de Los Filabres. Sern.
Era emocionante cuando, en verano, bamos all a pasar el mes de agosto de vacaciones. El viaje en tren de tablas, que marchaba con carbn, duraba casi veinte horas y llegbamos ms negros que la tizne por la carbonilla. Era una hermosa aventura que nos permita, a mis hermanas y a mi, vivir asilvestrados todo un mes. Sin horarios ni escuela; mi nica obligacin, desde que amaneca hasta el oscurecer, era trotar por aquellos pagos con Manolo Cascarillas, mi amigo de aventuras, cazando pjaros con el tirachinas y comiendo melones, higos y moras de los huertos hasta, como pas en alguna ocasin, ponernos malos Disfrutando de los ricos guisos de mi abuela y aprendiendo a escuchar el campo Bueno, y a cavar pimientos y atar tomateras y a sulfatar parras. y a dormir en la era junto a la parva en poca de recoleccin, bajo un cielo lleno de estrellas y escuchando las historias que contaban los lugareos... Todo aquello que viv en mi infancia me hizo amar el campo y la naturaleza y sentirme parte de ellay a darme cuenta de que an siendo especial, soy un animalico ms, y a entender muchas cosas

Ahora cincuenta aos despus de aquellas correras sigo pensando, como entonces, que todo el mundo debera cultivar un huerto. Es hermoso y gratificante y, aparte del ejercicio fsico que siempre es bueno, ensea algunas cosas que poco a poco se han ido perdiendo; la paciencia, la fe.y otras que los ms observadores han ido descubriendo con el tiempo y que, para no ser tachados de locos, callan


..

Desde los ventanales del saln se ve la pequea piscina que hay en el cspedparece un lago. Estamos en junio y hay un cielo brumoso que amenaza lluvia. Estoy sentado en el silln de orejas con las ventanas abiertasLucas, est tumbado a mi lado, todo lo largo que es, con la cabeza metida entre las patas delanteras y medio dormido Su respiracin se agita, grue un pocoest soandoLuego lanza un suspiro y se vuelve a quedar dormido

Hortensia, mi mujer est leyendo una revista en su silln junto al mo. Alargo la mano y cojo de la mesa camilla el libro que estoy leyendo- Puente al infinito de Richard Bach-empieza a tronar.

..


-Abuelo, cuntanos el cuento del huerto y de los girasoles
-No pap!- Era Marta mi hija mayor- No les cuentes esas historias a los chiquillos que son muy pequeos y t Elas deja en paz al abuelo!
-Si, yayo!, corearon Luca y Natalia- El del huerto, que hace mucho tiempo que no lo cuentas.y lo de Lucas
-Dejad al abuelo- terci Laura, mi otra hija

Vivan en un pueblo cerca de Madrid y cuando llegaba el verano, con sus maridos y sus hijos venan de vacaciones. Aqu, en el campo los chiquillos se pasaban el da arrestrojaos, comiendo, jugando y bandose y riendo y ayudndome en los trabajos del huerto. Por la noche, despus de cenar, salamos a tomar el fresco, junto a la piscina. Nos tumbbamos en una jarapa en el enlosado y panza arriba mirando el cielo y contando estrellas fugaces hacamos los planes para el da siguiente

-Maana, por la maana, vamos a ir al huerto y vamos a sacar unas pocas patatas.que ha dicho la abuela que va a hacer una tortilla
-Vale, abuelo! Gritaban los chiquillos-
-Y yo con mi carretilla voy a coger tomates!- deca Luca-

Natalia se tumb encima de m y acerc su boca a mi odo misteriosa y confidente

-Yayo, vamos al huerto ahora?...-sonri maliciosa- a ver lo de.!
-Dselo a tu madre y si nos da permiso

Natalia se levant. Fue corriendo a donde estaba su madre y le cuchiche al odo Laura movi la cabeza al tiempo que sonreay le contestLa nia vino corriendo hasta donde yo estaba y en secreto dijo
-Ha dicho que vale, que maana por la noche
-Pues dselo a tu hermana y a tu primo y maana, despus de cenar. vamos.

A la maana siguiente, despus de desayunar, como una expedicin por el camino secreto como dice Elas- fuimos al huerto y estuvimos sacando unas pocas patatas tempranas que los cros cargaron en sus carretillas de juguete y algunos tomates y pimientos para la comida Miraban las plantas y sonrean y les pasaban la mano como quien acaricia un perro.

-Abuelo!... rea-Luca- tapndose la boca y sealaba una mata de tomates, verde y hermosa- mientras arrancaba con sumo cuidado un tomate rojo como la grana

El da transcurri entre baos, juegos y miradas de complicidad sobre la excursin que estbamos preparando. Comimos a la sombra de los prunus rojos, junto a la piscina y despus todo el mundo a echar la siesta en las frescas habitaciones de la casa.
-Esta noche abuelo.., eh?- Elas estaba emocionado-
-Si, pero ya sabes, no se le puede contar a nadie
-Vale!...- se le rean los huesos-

La verdad es que nunca pens que algn da compartira con mis nietos la experiencia de aquella noche de primavera, cuando paseando con Lucas aprend lo que nunca olvidar y espero que ellos tampoco


..

Despus de cenar llegaron los nervios

-Elas, Luca Natalia Vamos, vamos, vamos que
-Nos vamos!!!, - contestaban los cros a coro...- Era la seal!

Risas contenidas, dedos puestos en la boca pidiendo silencio, linternas que se encienden y se apagan para comprobar que funcionan
Salimos por la puerta del porche que est junto a la cocina. Pasamos por debajo de la carrasca grande, las sabinas y por el camino secreto del tnelal huerto.

Al llegar a los bancales cog en brazos a Natalia. La pequea temblaba. Habl en voz baja a Elas y Luca y les dije que se sentaran en los tocones de pino que tena puestos para descansar de la faena cuando iba con ellos a recoger la hortaliza.

No hubo que esperar muchoPasamos unos minutos en absoluto silencio y, poco a poco, empez el rumorAl principio era como un zumbido casi imperceptible que poco a poco iba subiendo de intensidad hasta convertirse claramente en voces, cientos de conversaciones a la vez.

Y volvieron a mi cabeza los recuerdos y las emociones de aquella noche de primavera

-Yayo, yayo, ya empiezan!...-era Elas-

-Mira abuelo! Luca, asombrada, se tapaba la boca con la mano para que no se oyera la risa- y Natalia se agarraba a mi cuello con un poquito de miedo ante la situacin

-No pasa nada- les dije- Ya os lo he contado en alguna ocasinNunca lo habas visto, peroah est

De vez en cuando encenda mi linterna y enfocaba a las plantas y los nios boquiabiertos miraban y rean

-Mira abuelo!-insista Natalia- Mira como se mueve y acerca las ramas Puedo tocarla?

-Claro-y la nia, despacito, alargaba la mano con su dedo ndice estirado hasta casi a tocarla y luego, riendo a carcajadas, lo retiraba a toda velocidad como si temiera el contacto

El cielo, las sombras y Lucas, al que cuando muri de viejo enterr al pi de una sabina junto al huerto, fueron testigos de todo lo que ocurri aquella noche.


.


El camino de vuelta por el tnel fue una algaraba. Luces de linternas, risas, gritos y algn tropezn por las prisas en llegar al enlosado

-Mam, mam!, -era Elas- las tomateras del abuelo estn vivas y hablan
-Pues a m-deca Natalia- una tomatera me ha dicho que est contenta de vivir en el huerto del abuelo y que maana me dar un tomate rojo, rojo
-No tienen boca, mam, pero hablan! -Luca estaba esprica-

Mis hijas, que haca aos vivieron la misma experiencia, rean a carcajadas viendo la emocin y los nervios de los chiquillos que se trabucaban al hablar tratando, atropelladamente, de contar cada uno, antes que los dems, lo que haba vivido un momento antes en el huerto.
.

-Otro da decidle al abuelo que os cuente lo de los girasoles -Oigo la voz de mi mujer que al frente de la comitiva que lleva a los cros a dormir les est dando pi para que esta noche sueen con lo que han vivido -

-Si abuelo!, cuntanoslo-Elas se asoma a la puerta del porche que da al enlosado
-Maana, Elas, maana, Ahora a dormir, que viene la tomatera y!
-Vale, abuelo- se acerca, me da un beso y se marcha dando saltos y riendo.

Solo, tumbado en la jarapa mirando el cielo; Peter Tompkins- La vida secreta de las plantas- Programar semillas antes de sembrarlas, Trabajar la tierra con las manos El experimento de los girasoles

Mas recuerdos y la imagen viva,- como si los estuviera viendo ahora delante de m-de aquellos girasoles de ms de tres metros de altura, con un pi de quince centmetros de grosor y una torta de cerca de un metro de dimetro de grande.

- Mirad nios, -grit-Una estrella fugaz!..y otra..!, y otra! Pedid un deseo!

No me oyen, se habrn dormido.Maana ser otro da Gracias, Dios, por el da de hoy!

-Amn!- contest mi mujer al tiempo que me recriminaba- y no hables tan alto que los cros estn dormidos!



isidromartnezpalazn. Junio 2009-06-05
person
Isidro
autor
visibility 81.385 lecturas people 8 seguidores

Etiquetado

el huerto es hermoso y misterioso

2 comentarios

Wersi 13/09/2009 · 23:01

Una historia muy, pero que muy emotiva, Isidro.
He disfrutado como tus nietos leyéndola.
Escribes cosas muy naturales y muy entrañables.

Un abrazo y contenta de encontrarte aquí de nuevo.

Diesel 15/09/2009 · 07:37

Yo, bohemio de día y de la noche me he quedado atrapado en tu textos, Isidro. Va a favoritos ya... y un abrazo...