Esfinges
Fiera conquistando los templos de luz,
Alcanzándolos como la madrugada a la fría calma.
Flores infinitas que duermen en tu cruz,
Anhelando frenéticas, detener la escondida venganza.
¡Ay, vida frágil y hurtada!
¡Que ya habéis hecho de mi, herida inmaculada!
¡Escapa al castillo de espadas desdichadas,
Donde lloran las esfinges y ríen las desgracias!
No llegaba la claridad a aquél sediento lugar,
Do las almas huyen en gritos y temblores.
Era un cielo vasto y vacío, ese terrible caudal,
Hacedor absoluto de los más profundos temores.
Y helada noche fue, de un obscuro Marzo,
Raíces y cadenas de delirio, alzo,
En festejos y coronas, ha llegado la hora,
De que nazca mi pesar y mi hiriente horca.
Y del alejado desierto nadie había escuchado,
Eran mil estrellas las que rodeaban sus fronteras,
Ahí, solos, inexistentes, te besé so estelas,
Y vi tu corazón amarme triste, acechado.
¡Ay, vida frágil y de sombras!
¡Atadme sin compasión a sus labios!
¡Y dejadme caer entre sus deshonras!
¡Dadme malévola sus febriles brazos!
Fiera mía, que conquistó los templos iluminados,
Llegando como madrugada a la agitada calma.
En tu madero descansan pétalos para siempre,
¿He de anhelar con fervor que marchite tu venganza?
Johnny Hoyer
Alcanzándolos como la madrugada a la fría calma.
Flores infinitas que duermen en tu cruz,
Anhelando frenéticas, detener la escondida venganza.
¡Ay, vida frágil y hurtada!
¡Que ya habéis hecho de mi, herida inmaculada!
¡Escapa al castillo de espadas desdichadas,
Donde lloran las esfinges y ríen las desgracias!
No llegaba la claridad a aquél sediento lugar,
Do las almas huyen en gritos y temblores.
Era un cielo vasto y vacío, ese terrible caudal,
Hacedor absoluto de los más profundos temores.
Y helada noche fue, de un obscuro Marzo,
Raíces y cadenas de delirio, alzo,
En festejos y coronas, ha llegado la hora,
De que nazca mi pesar y mi hiriente horca.
Y del alejado desierto nadie había escuchado,
Eran mil estrellas las que rodeaban sus fronteras,
Ahí, solos, inexistentes, te besé so estelas,
Y vi tu corazón amarme triste, acechado.
¡Ay, vida frágil y de sombras!
¡Atadme sin compasión a sus labios!
¡Y dejadme caer entre sus deshonras!
¡Dadme malévola sus febriles brazos!
Fiera mía, que conquistó los templos iluminados,
Llegando como madrugada a la agitada calma.
En tu madero descansan pétalos para siempre,
¿He de anhelar con fervor que marchite tu venganza?
Johnny Hoyer
8 comentarios
Davishito
09/02/2009 · 15:01
Venezolanos con Orgullo, Venezolanos para el mundo... hehehe eres un genio, es un orgullo decir que eres mi mejor amigo...
Aroint
10/02/2009 · 13:40
Un poema Sublime Johnnyhoyer... tus palabras destilan un intenso sentimiento de desamor y odio, cubiertas por un manto de la fria escarcha donde se fragua la venganza. Intenso, oscuro y desgarrador me ha encantado y me lo guardo en favoritos.
Un saludo y cu?date.
Migue
11/02/2009 · 21:09
muy buen texto amigo...
te cansaras que te alague???
jajajajajajajaja
es que eres muy bueno escribiendo...
cuidate y suerte
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?Ay, vida fr?gil y de sombras!
?Atadme sin compasi?n a sus labios!
?Y dejadme caer entre sus deshonras!
?Dadme mal?vola sus febriles brazos!
...Los argentinos sol?is decir: sos groso.
Pues eso Johnny.
Gran poema.
Un abrazo