Libres y Nuestros
Nuestros cuerpos pueden presos estar en estas paredes dónde la incertidumbre y la pregunta vacía se desvela pensando en el mañana.
Nuestros sentimientos pueden inseguros tambalear al pensar en el ser amado que lejos se encuentra y no se puede besar ni sentir su aroma u observar su mirar acelerando nuestro pàlpito.
Nuestras palabras pueden desbocadas volar interrogando a la sabía naturaleza y al lejano credo por cada ser humano que sentimos su dolor sin conocerle.
Nuestro silencio puede pronto acabar con la paciencia y salir de nuestros labios en la presencia que escucha el rumor de un enemigo de color ausente.
Más somos libres, somos almas que amamos.
Más somos libres, como el aire que besa una hoja, como el ave que con su canto recuerda la sencillez de la vida.
Más somos libres, como la vulnerabilidad de nuestros cuerpos, como nuestros sueños perdidos por cada estrella del universo. Por cada melodía, por cada parpadeo.
Nuestros somos, desde la identidad de nuestros nombres. Desde el nombre que en el vientre de la madre bendice nuestro destino. Nuestros somos, y libres, como el albedrío y sus consecuencias, como los orgullos y sus guerras. Pero libres somos ... En estas cuatro paredes, dónde nuestro pensamiento se desposa con el alma y su fruto deambula por constelaciones ...
Libres y nuestros,
Libres ...
Nuestros.
Luis J. Cabré
Nuestros sentimientos pueden inseguros tambalear al pensar en el ser amado que lejos se encuentra y no se puede besar ni sentir su aroma u observar su mirar acelerando nuestro pàlpito.
Nuestras palabras pueden desbocadas volar interrogando a la sabía naturaleza y al lejano credo por cada ser humano que sentimos su dolor sin conocerle.
Nuestro silencio puede pronto acabar con la paciencia y salir de nuestros labios en la presencia que escucha el rumor de un enemigo de color ausente.
Más somos libres, somos almas que amamos.
Más somos libres, como el aire que besa una hoja, como el ave que con su canto recuerda la sencillez de la vida.
Más somos libres, como la vulnerabilidad de nuestros cuerpos, como nuestros sueños perdidos por cada estrella del universo. Por cada melodía, por cada parpadeo.
Nuestros somos, desde la identidad de nuestros nombres. Desde el nombre que en el vientre de la madre bendice nuestro destino. Nuestros somos, y libres, como el albedrío y sus consecuencias, como los orgullos y sus guerras. Pero libres somos ... En estas cuatro paredes, dónde nuestro pensamiento se desposa con el alma y su fruto deambula por constelaciones ...
Libres y nuestros,
Libres ...
Nuestros.
Luis J. Cabré
5 comentarios
Mefisto
11/04/2020 · 00:35
Hasta prisioneros en nuestro hogar somos libres pensadores, conscientes que la libertad va más allá de salir de nuestras habitaciones. Buscando el modo de resolver las propias crisis.
Interesante escrito.
Patroclo
05/05/2020 · 03:43
Luisjose,
los muros del confinamiento no hacen más que reverberar el sonido interior. Por tus textos se puede intuir que tú ruido está lejos de ser un zumbido, pero pobre de aquel a quien estos días le rechinen los fantasmas. Gracias por compartir esta particular imagen de la libertad
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Luisjose,Me gusta como escribes,gran sentimiento.
Un abrazo.