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Croatoan (nudo)

Aprendí a hacer alas.
A devolverle la mirada
al mismo abismo
que siempre fue mi alma.

Moví montañas y ríos
a la comanda de espejismos
y renegué del calor de hogueras rutinarias.
Conté relatos salvajes en las cavernas primigenias.
Fui la sombra que tomarían de arquetipo.

Y aprendí a buscar refugio en los troncos huecos,
a beber la sangre de la piedra.
Fui águila y lobo, fénix y fiera
antes que humano
alfa y omega.
La luna creciente y el sol que mengua.
Eclipse de sal,
hombre de madera.

Haiku de fidelidad.
Era fruto
a través de una primavera.

Entendí que mi valía residía
en palabras de poder.
Y supe que fuera de la guerra
no era peor soldado
por no tener trinchera.
Juré ser fiel a mi puño y letra
y rubriqué la promesa
con tinta negra,
haciendo a la noche testigo
del testamento,
Roma ardiente y bella.

Haz eco en mi inmensidad
que contengo al rey de reyes
en el filo de la tormenta.
Y cuando llegue mi última prisión
no me escaparé
pero deja la ventana abierta.

El hábito me hizo profeta,
y caminé entre mis iguales
con barba sin recortar,
hice de hombres rectos criminales
y miné oro de pozos
heridos de profundidad.

Caminé buscando, en pleno día
alguien capaz de drenar cataratas,
de caminar sobre el agua.
De pintarse la cara con las brasas
y no esperar
nada de la tierra que no es tuya
sin aportar sangre
para que el mundo
siga, sin parar,
girando.


Veo vacío y de este caos no nace
ni réquiems por encargo
ni obras de arte.
Sin ritmo, ni vaivén, es oleaje
el sudor que exprimo de mis pasos
y las cicatrices recuerdo de este viaje
siempre con la esperanza de la mano.
Vendí mi alma letraherida por un pasaje
a bordo de mi propio Holandés Errante.
Fuerza viva, quilla, lecho cambiante
testaferro, amante infiel de Jormungandr.

Madura, sobreponte, crece, continúa.

Quién se atreve a acusarme
de no llevar sangre en mis venas,
o hielo en el tuétano.
Si una puerta se cierra,
no me falta vocación de abrirla.
Lo único que lamento de mi existencia
es tener que escribirla.

Salir adelante con la cabeza bien alta:
acepto mi herencia.
El rayo verde se divisa en lontananza
ya no hay promesas.


Soy el hombre de los estigmas ardientes.
Me cortaron las alas cuando soñaba
con ser superhéroe.
Los fotógrafos no me dejaban sonreír.
Fui amante antes de ser adulto,
siendo solo un niño fui “novio de”...
Amé por correspondencia
mantuve distancia sin pandemia.
Bajé a los infiernos sin escalas,
ceñí mi cinturón con firmeza
me olvidé de comprar
en las rebajas
fui de hierro a la hora de llorar.


Y hoy.


Siendo el hoy un día cualquiera.

No puedo dejar de pensar
que ya no hay excusas
para ser tan único
como los demás.

He vuelto, buscando mis musas.

Lo que dejé
en peores manos
que las mías,
se ha trocado
polvo y ceniza.

Y prefiero
ser amigo de los que queman
en lugar
de rivalizar
con los que presiden la hoguera.


¿Qué han hecho con mis legiones?
Luko179107 de julio de 2021

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