Color Del Tiempo
Las tardes que se van no me traen aquellas
de sol sin sombrilla ni gafas,
esas también fueron crucificadas a su puerta.
Cada aurora juega con mis manos al color del tiempo,
se lleva atados silencios, dobleces,
hasta un mar de olas oscuras,
donde el firmamento borró las estrellas
y solo sobrevivió un vacío, lleno de inciertos,
que no deja lugar para arcoiris.
El Polo atraviesa las noches,
nunca supieron cual sería el mejor momento
para abrazar o alejarse,
resbalaron entre rocas de ausencias
al centro de la Tierra
y quedaron allí,
atascadas entre tantos malos entendidos.
No se contentan de saber
que nada pervive.
Autora: María Esther Valiente.
de sol sin sombrilla ni gafas,
esas también fueron crucificadas a su puerta.
Cada aurora juega con mis manos al color del tiempo,
se lleva atados silencios, dobleces,
hasta un mar de olas oscuras,
donde el firmamento borró las estrellas
y solo sobrevivió un vacío, lleno de inciertos,
que no deja lugar para arcoiris.
El Polo atraviesa las noches,
nunca supieron cual sería el mejor momento
para abrazar o alejarse,
resbalaron entre rocas de ausencias
al centro de la Tierra
y quedaron allí,
atascadas entre tantos malos entendidos.
No se contentan de saber
que nada pervive.
Autora: María Esther Valiente.
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2 comentarios
Luia
21/03/2015 · 22:25
Tu poema expresa con maestría eso que fue y se extraña. Felicitacines.
Abrazos
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Es cierto nada pervive, a excepción de la poesía y los colores, que permanecen en la memoria de nuestra retina.
La primera vez que te leo y ya has conseguido cautivarme.
Un saludo.