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Marido Desbordado

Deslizo el dial para allá. Lo vuelvo para acá, en el viejo aparato de radio, hasta que:

-Oraré por tí, hermana...! Esposa desesperada de Burzaco. El pastor He-Montez orará por tí, junto a sus colaboradores y todos sus oyentes. Veráa como todo va a salir bién. En un par de semanas tu marido encontrará ese bendito trabajo que busca desde hace ya tres años! Y no solo uno, no...sinó que recibirá varias y generosas propuestas, al mismo tiempo! y sobre tí, hermana, caerá la enorme responsabilidad de ayudarlo a elegir cual será el empleo que más le convenga. Ahora sí, hermana, por fín podrás comprar las chapas que se les volaron en la última tormenta! Aleluya!.

-Si...y sí! Fuerza! A quí está el pastor, He-Montez y su cruzada: "Haced el amor y no la guerra".

A ver...a ver...tenemos otro hermano en línea, seguramente en busca de consuelo. Hable, hermano, hable. Te escuchamos.

-Pastor...oh! mi querido pastor de armas descarriadas! Al fín me puedo comunicar! Aquí le habla un marido desbordado de Bernal Oeste.

Bernal! amado barrio! un aplauso para Bernal! Aleluya! Y ahora, cuenta, hermano, cuenta...por qué te llamas a tí mismo, de...desbordado, eh?

-Es que...he sido desbordado por quién creo que es ...el mismísimo demonio.

-Oh! hermano...pero no temas! aquí estamos para luchar junto a tí, y vencerlo. Cuenta. Cuenta sin temor!

-Si pastor, sí. Todo comenzó cuatro años atrás, a poco de casarme. Mi esposa tenía, por entonces, veintitrés, y yo...yo fuí el culpable de todo...snif...de todo.

-Hermano, no desfallezcas ahora! no llores...cuenta, cuenta...

-Sí, snif. Todo comenzó a causa de esa maldita película. Ella no quería que la alquiláramos. Decía que de seguro era una asquerosidad. Pero yo le insistí, con la excusa de probar la videocasetera nueva. Incluso, traté de convencerla, diciéndole que se trataba de un film didáctico...que hasta enseñaba matemáticas.

-Ay, hermano, cual era su título? Lo recuerdas acaso?

-Sí, sí, claro. Como olvidarlo! Uno más uno...cuatro, así era.

-Ah, esa no la v...no, digo. Sigue, sigue.

-Si, y ella miraba de reojo, pero yo no. Yo le presté mucha atención. Tanta, que la repetí varias veces, esa noche...mientras mi mujer dormia...

-Hermano, ay, hermano. Cuantas veces te he dicho que el mal puede esconderse en cualquier rincón...hasta en una inocente cinta de vídeo.

-Sí, pastor, sí. Cuanta razón había en sus palabras. He sido un necio...no hice caso, y así me fué. Fuí siendo tomado, paulatinamente, por una maléfica fantasía, que entró a devorarme el cerebro...y las entrañas.

-Oh, hermano!...Aleluya! No! Digo...que triste, hermano. Que triste.

-Si, eso pastor, que triste. Y ahí mismo comencé a pedirle a mi esposa llevar esas escenitas...a la realidad.

-Uy, hermano!, uy...

-Años me llevó, pastor...años, tratando de convencerla de que no era algo malo. Que era como una pícara pruebita de amor. Que lo hiciera por mí...hasta de rodillas -y llorando- se lo pedí. Hasta que un día, ella, muerta de verguenza y temblando dijo que sí.

-Nooo, hermano! Que habéis hecho! que habéis hecho!

-Una cosa terrible pastor, sí. Algo terrible, lo sé...snif. Eh...entonces invité para esa infausta noche a mi amigo Pancho, alias, Quiebra- Quiebra -porqué ya partíó varios palos jugando al bowling-, y a su concubina, doña Pepita. Los escogí a ellos, porque ambos ya estaban en el tema, sabe. Eh, sigo, pastor, o es muy fuerte para que la gente escuche?

-Nooo, dale, dale...no, quise decir. Es muy fuerte, sí, pero debes seguir, hermano. Debes hacerlo...nuestros oyentes te lo agradecerán.

Tu tremenda historia les servirá para desenmascarar otra más, las infinitas y sórdidas guaridas donde puede estar escondido el demonio.

-Sí, eso. Un demonio resultó ser mi ex- amigo Pancho...porque ahora ya ni lo saludo. Se llevó a mi mujer derechito al dormitorio, jalándola suavemente de la mano, mientas yo charlaba con la suya, en el comedor, después de que los cuatro nos bajáramos todita damajuana de vino tinto que trajo Pancho.

-Ay, hermano, ay...me he cansado de repetir que mucho alcohol tienta a la carne, y hace explotar las más bajas pasiones! Una botellita de vino fino, o un champagne bién frappé, vaya y pase...pero litros de tintillo, encima del peor...ay, hermano, ay...

Ay dije yo, pastor, cuando empecé a escuchar los desgarradores gritos de mi señora. Mire, con decirle que hasta se me fueron las ganas de apretarme a la que me tocó en suerte.

-Gritos hes dicho, hermano? acaso ese Pancho...resultó ser un sádico?

-No, que vá. Yo pensé lo mismo, pero cuando abrí la puerta del cuarto...no le estaba pegando, precisamente. Le estaba dando fuerte...eso sí...muy fuerte, pero no con una cadena, no...snif. Ay...snif.

-Que momento hermano!, que momento, pero puedes continuar tu relato. Te hará bién. Abre tu corazón hermano. Ya no llores! deja salir, en este mismo instante, esa hiel que corroe tu ser como un ácido. Sigue, hermano, sigue...

-Sí, snif. Sigo...sí. Cuando ella se percató de mi presencia gritó repetidas veces:

Acá tienes tu prueba de amor! Agh! ah! ah! sí! sí! Estás con...? Ah! Ten...? Ah!

Y yo, al rato, me retiré, pastor. Ya no pude soportar más. Me temblaban las piernas. Ella tuvo como veinte orgásmos en menos de un cuarto de hora. Estaba como poseída, ay...y eso que conmigo, jamás pasó de la media docena. Ay, quiero morirme. Todo fué mi culpa...mi culpa.

-No, no , hermano! no te tortures! fué el Diablo que te llevó a eso. Fué él, y nadie más. Ese maldito haciendo otra de las suyas, que con sus malas artes corroyó a tu sano cerebro, obligándote a abrir la caja de Pandora, donde él se encontraba encerrado. Acaso, no has relatado tú mismo que ella estaba como poseída, eh?

-Sí, pastor, snif...sí. Y cada día es peor. Por las noches es atacada por una especie de fiebre, a la vez que me pide...me exige, sería la palabra...repetir todo de nuevo. Quiere darme más pruebas de su cariño hacia mí, dice.

Y yo ya no sé que hacer, pastor. Yo ya no sé...y yo que la amo tanto...

-Dices que la amas, hermano. Lo sabemos, sí! Por eso nos has llamado, desesperado, aquí, al lugar indicado! Cúentanos como es ella, cuéntanos...desahógate. Cuantos años tiene? Veinte, has dicho?

-No, pastor, no. Esos fueron los orgásmos que alcancé a contar, digo. No, ella tiene veintisiete, y es tan, pero tan linda...es azafata, sabía? si hasta fué elegida primera princesa en el Festival anual de líneas de Cabotaje del año pasado.

-Ah, que interesante hermano, que interesante. Déjame ver...hay que actuar rápido, sí. No hay que dar tiempo a que el mal se enquiste para siempre. Ya, eso...ya lo tengo, hermano! sabes que eres un afortunado hermano?

-Le parece pastor? Digo, con lo que me está sucediendo...

-Sí, hermano, lo eres! Porque has llamado a tiempo hermano! casualmente, este fín de semana, llegan a nuestra sede nada menos que siete de nuestros más esclarecidos pastores. Y no te costará nada hermano, nada...ni el diezmo.

-Gracias pastor, He-Montez. Gracias, pero...que es lo que piensan hacer?

-Un sexorcismo, of course, mi querido marido desbordado de Bernal. Y uno de los más difíciles! De esos que llevan un par de días largos. Un sobrehumano esfuerzo...y litros de sud...de agua bendita, digo. A propósito, pregunto yo, este fín de semana, tu esposa vuela o...?

-No, no. Está en tierra, pastor.

-Ves! ves! no te digo? Es la señal. Justo, justo...estos siete pastores sólo se quedarán hasta el lunes. Tienes suerte hermano! Te lo he dicho! Mirá, son especialistas en casos difíciles. Fíjate sino...dos de ellos son ex-leñadores furtivos de Bariloche, quienes después del incendio, decidieron adherirse a nuestra noble causa. Otros tres son de pura sangre india...onas son, precisamente. Y están con nosotros desde el cierre de la fábrica de televisores donde trabajaban, en Ushuaia, manejando el montacargas. Y los últimos dos...ah. Nuestras perlitas negras. Así los hemos bautizado. Vienen del Bronx. Son dos ex- narcos, arrepentidos desde que vieron la luz...del día, quiero decir, después de cumplir una larguísima condena.

-Oh, pastor, que afortunado soy. Sí, sí...snif...

-Bueno, cálmate, hermano. Calma. Ahora, debes seguir mis instrucciones, al pié de la letra. Está, eh?

-Sí, pastor. Lo que usted diga, pastor...sí.

-Bién...escucha, hermano. Vienes a la noche, tipo once, nos traes a tu esposa, bañad...no, que cene livianito, digo. Porque esto de los exorcismos no es chiste, para nada. Nos la traes, decía...a la dirección en Barrio Norte, que la producción luego te dará, hermano, por línea privada. Y, eso sí...espero que no sufra de vértigo, porque es en un piso diecisiete. Ah, pero que tonto soy, hermano...si es asafata, claro.

-Gracias pastor, gracias.

-Estamos para servirte, hermano. A tí...y a tu esposa. Es más, si no quieres molestarte, podrías mandarla en taxi. Pero...no, pensándolo bién no. No, que el muy pillo del Diablo siempre nos quiere hacer creer que es algo todo negro. Pero bién que podría ser mitad negro, y mitad amarillo. No, a ver si todavía se nos pierde en el camino. Nooo, mejor tráela tú, hermano. Tienes auto?

-Y, más o menos, pastor. Tenía, cuando trabajaba de ingeniero electrónico. Ahora ando con una chatita que un vecino me presta...cada vez que alguien llama para arreglar una antena de TV.

-Bravo, hermano, bravo! no se me rinda! eso! Tráigala nomás, con la chatita. Para el caso es lo mismo.

-G...gracias, pastor He-Montez, gracias. Yo, sinceramente, no sé que hubiera hecho sin usted...-Descansa, hermano. Relájate. Te aseguro que el lunes por la mañana ya no serás mas un marido desbordado. Pero...antes, prométeme algo...

-Que pastor? que?

-Que de esas peliculítas chanchas...nunca más, si?

-Lo prometo, pastor. Lo prometo.

Aleluya, hermano. Aleluya!
Movisi03 de julio de 2009

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