Lo que Tus Sentidos Me Dijeron (con Los 5 Sentidos). 1ª Parte
- No entiendoÂ…
- Que perdió muchas de sus capacidades receptivas externas, no podrá palpar ningún estÃmulo que excite a sus sentidos; parece que de alguna u otra forma su corteza motriz y sensitiva, impiden que el cerebro pueda entender los estÃmulos provenientes del ambiente (contestó).
- ¿Qué quiere decir con eso doctora?
- No podrá ver, no podrá oÃr, no podrá degustar, no podrá oler (sólo respirar), y parece que el tacto también se encuentra comprometido (respondió aquella mujer).
Hubo un silencio amargo entre ambas.
- Doctora, ¿y entonces que será de la vida de mi padre? (preguntó entrecortadamente)
La Doctora quedó en silencio, y respondió tristemente:
- Pues no lo sé (contestó con cara de lástima).
Las paredes del Hospital Central de la ciudad, quedaron mudas ante aquella afirmación; no hubo ruido, sólo el silencio invadÃa cada uno de los espacios de la habitación 423. Los rayos del sol traspasaban la ventana como sigilosos ladrones que se escapaban de las garras de la libertad, se entrometÃan entre cada esquina, buscando el regocijo y la seguridad de encontrarse aislados.
Mario, asà se llamaba aquel anciano de 63 años de edad.
Su caso, fue expuesto en las miles de revistas cientÃficas médicas que existÃan en el paÃs, más de un programa de televisión, dedicaba su espacio para informar a la población acerca de aquel extraño suceso, en donde aquel anciano era el centro de atención.
- ¡¡¡Estoy harta de que vean a mi papá como fenómeno de circo!!! (gritó Paola a los reporteros que se habÃan conglomerado en la puerta de su casa, con el fin de convertir la noticia en una sensación amarillista).
Se exasperó y tiró la puerta en la cara de los medios.
Los años poco a poco pasaban como vientos sumisos ante la inclemencia de los minutos y segundos, seguÃan transcurriendo lentamente, despacio, sin prisa; trayendo consigo un aroma a tranquilidad que invadÃa las calles de la región. Era extraño aquel ambiente (y más en aquella ciudad en donde siempre el sol era el fiel castigador de las almas mortales).
- Es como si el tiempo se hubiese detenido (decÃan asombrados, los transeúntes de aquellas calles).
Mario, desde aquel incidente, se sentaba al borde de la puerta. Cada tarde aquel anciano se movÃa sigilosamente hacia la mecedora de mimbre que se encontraba justo en frente al portal de su casa. Pasaba horas, meciéndose tan despacio como el tiempo. Y estaba allà callado, comoÂ…
- Como si estuviese esperando algo (decÃa Paola preocupada a sus amigas, aquella tarde mientras tomaban el té).
Pasaron 3 años, y Mario nunca habÃa dicho una palabra más. La noticia que le dijo a la cara que se habÃa quedado sin sentidos, lo habÃa abducido a una especie de trance mental. Sólo sus movimientos lentos hablaban por él. Nunca cambiaba de ruta: de su cama a la mecedora del portal. Asà eran sus dÃas.
Paola, ya habÃa perdido las ilusiones de tener a su papá de vuelta en el mundo real. Ya sus llantos silenciosos se habÃan perdido con el paso de los años; la resignación era más fuerte con el paso del tiempo.
Una tarde de invierno, mientras caÃa una fuerte ventisca de nieve, Mario (que se encontraba en ese momento sentado en su mecedora) abrió sus labios:
- ¡¡¡Paola!! (exclamó en un tono de voz lo suficientemente alto como para que su hija lo escuchase)
Paola, en ese momento se encontraba en la cocina preparando un puré de patatas; soltó el cuchillo del asombro al escuchar aquella voz. Su corazón se puso como una pasa, y de sus ojos brotaron dos lágrimas. No supo reaccionar, no sabÃa si llorar o gritar de la emoción. Su papá la llamó, habÃa escuchado nuevamente la voz de su padre.
- ¡¡Paola…ven acá!! (exclamó Mario nuevamente desde su mecedora)
Aquella mujer, salió despavorida de la cocina, y se dirigió hacia el portal de la casa.
- ¿Papá has hablado de nuevo? (dijo asombrada y con cara de emoción).
Hubo un silencio, y Mario dijo claramente:
- Quiero que dibujes un clavel en medio de la nieve; quiero que sea grande, tan grande como el sonido del viento en las tardes de otoño.
Paola quedó asombrada ante la petición de su padre.
No le habló, pues estaba consciente que su padre no la oirÃa. Por más descabellada que le parecÃa la petición, decidió hacerla, pues no sabÃa si serÃa una de esas peticiones absurdas que pedÃan los viejos antes de morir. Asà que con todo el amor y paciencia del mundo, Paola tomó fuertemente la mano de su padre, la beso y exclamó:
- Lo que quieras papá.
En eso se dirigió hacia la densa capa de nieve que cubrÃa al jardÃn. Tomó una vara de madera que consiguió cerca, y empezó a dibujar con ella el clavel que su padre le habÃa pedido.
Se llevó dos semanas y media en terminarlo. HabÃa decidido afincarse en cada uno de los detalles, pues querÃa que aquella petición fuese aceptada en muestra de aprecio y devoción hacia el afecto de su padre.
P.D: disculpen si ofendà a alguien publicando esta historia tan larga, lo que pasó es que me dejé llevar por la imaginación de mis dedos, y pues al darme cuenta, noté que el texto era largo como para ponerlo de una vez, por eso lo dividà en partes. Pido disculpas por romper las reglas del juego, y si ofendà a alguien pues salgo del juego entonces jeje.
Pero para que no esperen hasta la última parte nomino a : ZIEN, KITTY, y ZACK
saludos y espero que les guste :)
22 comentarios
Si no lo hago estarÃa callando lo q' pienso...y eso, nunca...NUNCA pasará, Marco!...
=)
y reflexiona!...hehehehe...=)
A mi no me molesta en absoluto, es más, me encanta que lo hagas extenso. Tus relatos me atrapan y cuando los leo no quiero que terminen nunca.
Espero impaciente los demás capÃtulos.
Un abrazo Marco. Eres genial!!
Me parece un relato que bien merece mayor extensión. En el juego nadie (yo que lo propuse, al menos) ha hablado de cuánto debiera medir cada texto. NO hay más regla que la temática, cada cual la afronta como estima oportuno y eso es lo que hace del juego algo realmente enriquecedor, la diversidad.
Eso sÃ, nos dejas mordiéndonos las uñas a la espera de la continuación, que se adivina, al menos, tan interesante como la expuesta hasta el momento.
Ahora bien, me permito unas anotaciones. Un par de ellas, referidas al texto y otra, cuestión meramente técnica, respecto al juego.
Me han dejado descolocada dos cosas en tu texto. La primera que trates de anciano a alguien con 63 años. Hoy en dÃa, alguien con esa edad es joven aún, ni siquiera ha llegado a la edad de jubilación y tiene por delante muchas perspectivas, aún.
La otra cosa es que si tu protagonista no es capaz de "sentir", su incomunicación con el mundo es total. NO tendrÃa forma de saber donde estaba la mecedora del portal, por ejemplo, ni la verÃa. Justificando que pudiera ser una conducta aprendida entiendo que fuera su único movimiento. Sin embargo, lo que no sé cómo justificar, es que escuchara a su hija cuando hizo la petición del dibujo en la nievo (no podrÃa oir) o que supiera que, efectivamente, habÃa nevado (tampoco sentirÃa el frÃo, si todos sus sentidos estaban atrofiados, ni habrÃa visto caer los copos). Eso me induce a pensar que la vÃa para darle credibilidad serÃa que vivÃan en el polo. Y entonces, si que no me encaja lo de la mecedora en el portal. Pero sobre todo, mi duda es, si él no iba a ver el dibujo que su hija le habrÃa de dibujar, ¿para qué pedÃa faena tal?.
Me tienes en ascuas, deseando ver el desenlace que, además, resuelva esas dudas.
Y bueno, ahora la cuestión técnica. Estamos marcando todos estos relatos con una etiqueta determinada, para facilitar encontrarlos todos juntos y, si alguien gusta de ello, poder hacer un seguimiento del juego. Para ello introducimos la etiqueta CINCO SENTIDOS, igual para todos los participantes.
Bueno, muchas gracias por recrearnos con tan interesante y original historia. Espero ansiosa el desenlace.
FElicidades.
Un saludo.
Te releo -tu relato- y me releo -mi comentario- ... y espero que la exposición de mis dudas no te resulte lesiva, no tiene otra finalidad que, como lector, ante texto tan creativo, original y sugerente, no me queden esas pequeñas lagunas que, entiendo, desvirtuan un tanto la genialidad del relato.
Aplaudo la forma, aplaudo el desarrollo temático, aplaudo el contenido y por ello mismo, me encantarÃa que no me "chirriara" en lo que te he apuntado. Creo que hay madera en este texto que, realmente, me ha cautivado
Un saludo.
Tu relato parece muy interesante seguiré leyéndolo.
Un saludo Marco.
CabÃa todo en una sola entrada...él lo pudo haber hecho asi...como todos!!!!!....
Y dejar el show!...
hahahahahahahahahaa....=)
me gusto esto night. muy bien escrito
- Quiero que dibujes un clavel en medio de la nieve; quiero que sea grande, tan grande como el sonido del viento en las tardes de otoño
Sentidos no tendrá, pero la sensibilidad la conserva.
Me ha enganchado.
Un abrazo, lo seguiré leyendo con gusto, Nigth.
Marco me ha cautivado este relato...espero ansiosa la continuacion!!!!!
a seguir !!!!! para complacernos!!!!
un gran beso !!!!
Lo imagino sin poder usar los sentidos pero dentro de él toda una máquina de pensamientos y voces... no diré más, mi experiencia con tus textos me lo impide jeje. Estaré pendiente del final. Un abrazo
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SÃ...a mi me ofendiste...me siento OFENDIDO por ésto!...
Es una falta de respeto q' atenta con los derechos de los demás participantes...al menos...esa es mi opinion!...
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Tendré q' esperar 2 partes más para comentar'??...extenuante, pero bueh...será!...
=)